Ay, Dios mío, qué vaina. Resulta que la candidata Laura Fernández, la del Pueblo Soberano, parece que no está muy contenta con algunos creadores de contenido. Estamos hablando de Diego Bravo y Johanna Villalobos, dos influenciadores con bastante ‘cachete’ en redes sociales, quienes denunciaron haber sido silenciados por la aspirante a la Presidencia. Imagínate la bronca, justo cuando todos estamos buscando quién nos va a salvar del apuro.
Todo empezó porque Villalobos, conocida por entrevistar a los candidatos, contó que Fernández se negara rotundamente a sentarse con ella en su espacio. Ya eso daba que hablar, pero luego llegó la bomba: le bloquearon su perfil en Instagram y eliminaron sus comentarios. Según Johanna, “¿bloqueando creadores de contenido? Quien la está asesorando Laura, un equipo de comunicación de colegio?”. No sé ustedes, pero yo ya veo la cara de vergüenza a algún asesor.
Y ni hablar de Bravo, que con sus 213 mil seguidores en Instagram, no se quedó callado. Soltó un emoji de risa seguido de “Ellaaaaaaaa (emojis) vas bloqueada de una (emoji) maaaeee parece un chiste en serio…! NADIE VOTE x ELLA, gracias”. ¡Uy!, ahí sí que encendió la alarma. La respuesta no tardó en llegar: ambos fueron bloqueados. Parece que la tensión se siente hasta en la red social.
Para colmo, Bravo reveló que al intentar comentar en otro post de Fernández, también le borraron la conversación. Dice que encontró un comentario de Johanna, opinó como cualquier otra persona y ¡zas!, desaparecido. Es como si quisieran borrar la realidad, ¿verdad? Esto demuestra que la estrategia de comunicación de Fernández necesita urgentemente un buen ajuste; porque así, va a terminar perdiendo más apoyo del que podría ganar.
Y no solo estos dos se han sentido afectados. Mia Fink, una reconocida activista, también denunció haber recibido un bloqueo similar. Fink, que siempre anda con la lengua filosa, incluso llevó el caso al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), alegando una posible violación de derechos políticos. ¡Imagínense la movida! Está claro que esto ha generado una ola de indignación en redes sociales, y no creo que le haga ningún favor a la candidata.
Mientras tanto, Fernández planea asistir a la presentación oficial de candidaturas por parte del TSE este domingo. Compartirá escenario con otros contendientes como José Aguilar (Avanza), Eli Feinzaig (Liberal Progresista), Claudio Alpízar (Esperanza Nacional) y Ronny Castillo (Aquí Costa Rica Manda). Serán interesantes ver cómo maneja este tema en público, porque meterle mano a los influencers puede salir caro en una campaña electoral.
Algunos analistas sugieren que esta reacción exagerada podría ser producto de nerviosismo y temor a críticas, especialmente considerando que Fernández ha confirmado que solo asistirá a tres debates y un conversatorio durante la campaña. Quizás intente controlar la narrativa a toda costa, pero parece que no está funcionando tan bien como esperaba. Esta jugada no solo daña su imagen pública, sino que también alimenta las sospechas sobre su capacidad para manejar la diversidad de opiniones en el país. Además, ¿quién quiere un presidente que le cierra el paso a la gente?
Con este panorama, la pregunta que queda es: ¿cree usted que la forma en que Laura Fernández manejó esta situación afectará significativamente sus posibilidades electorales o simplemente será un pequeño percance en medio de la campaña? Dejen sus opiniones en los comentarios, ¡me interesa saber qué piensan mis compas!
Todo empezó porque Villalobos, conocida por entrevistar a los candidatos, contó que Fernández se negara rotundamente a sentarse con ella en su espacio. Ya eso daba que hablar, pero luego llegó la bomba: le bloquearon su perfil en Instagram y eliminaron sus comentarios. Según Johanna, “¿bloqueando creadores de contenido? Quien la está asesorando Laura, un equipo de comunicación de colegio?”. No sé ustedes, pero yo ya veo la cara de vergüenza a algún asesor.
Y ni hablar de Bravo, que con sus 213 mil seguidores en Instagram, no se quedó callado. Soltó un emoji de risa seguido de “Ellaaaaaaaa (emojis) vas bloqueada de una (emoji) maaaeee parece un chiste en serio…! NADIE VOTE x ELLA, gracias”. ¡Uy!, ahí sí que encendió la alarma. La respuesta no tardó en llegar: ambos fueron bloqueados. Parece que la tensión se siente hasta en la red social.
Para colmo, Bravo reveló que al intentar comentar en otro post de Fernández, también le borraron la conversación. Dice que encontró un comentario de Johanna, opinó como cualquier otra persona y ¡zas!, desaparecido. Es como si quisieran borrar la realidad, ¿verdad? Esto demuestra que la estrategia de comunicación de Fernández necesita urgentemente un buen ajuste; porque así, va a terminar perdiendo más apoyo del que podría ganar.
Y no solo estos dos se han sentido afectados. Mia Fink, una reconocida activista, también denunció haber recibido un bloqueo similar. Fink, que siempre anda con la lengua filosa, incluso llevó el caso al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), alegando una posible violación de derechos políticos. ¡Imagínense la movida! Está claro que esto ha generado una ola de indignación en redes sociales, y no creo que le haga ningún favor a la candidata.
Mientras tanto, Fernández planea asistir a la presentación oficial de candidaturas por parte del TSE este domingo. Compartirá escenario con otros contendientes como José Aguilar (Avanza), Eli Feinzaig (Liberal Progresista), Claudio Alpízar (Esperanza Nacional) y Ronny Castillo (Aquí Costa Rica Manda). Serán interesantes ver cómo maneja este tema en público, porque meterle mano a los influencers puede salir caro en una campaña electoral.
Algunos analistas sugieren que esta reacción exagerada podría ser producto de nerviosismo y temor a críticas, especialmente considerando que Fernández ha confirmado que solo asistirá a tres debates y un conversatorio durante la campaña. Quizás intente controlar la narrativa a toda costa, pero parece que no está funcionando tan bien como esperaba. Esta jugada no solo daña su imagen pública, sino que también alimenta las sospechas sobre su capacidad para manejar la diversidad de opiniones en el país. Además, ¿quién quiere un presidente que le cierra el paso a la gente?
Con este panorama, la pregunta que queda es: ¿cree usted que la forma en que Laura Fernández manejó esta situación afectará significativamente sus posibilidades electorales o simplemente será un pequeño percance en medio de la campaña? Dejen sus opiniones en los comentarios, ¡me interesa saber qué piensan mis compas!