¡Ay, Dios mío! Quién lo diría, la tranquilidad tica se vio sacudida estos días. Resulta que nuestra querida Costa Rica, no se andaba con rodeos, y salió a pararle los codos a Xiomara Castro, la presidenta de Honduras, por querer moverle el sorbo al conteo de votos de las elecciones. Esto ya pinta pa’ un brete, amigos.
Pa' ponerlos al día, Tito Asfura, del Partido Nacional, ganó las elecciones con un margen chiquitito, como medio punto setenta por ciento. Las misiones internacionales validaron todo, todo limpio. Pero Castro, parece que no quedó conforme con el resultado, y lanzó un decreto pa’ que contaran “voto por voto”. ¡Imagínate!, eso huele a chamusquina, señores. Olor a intento de golpecito electoral, si me permiten la expresión.
Y ahí es donde entra Costa Rica, con su diplomacia a todo dar. Nos unimos a Argentina, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú y República Dominicana, en un comunicado bien claro: “respeten las urnas”. No le vamos a dar vía libre a nadie que quiera tumbar la institucionalidad, ¡ni hablar! Este movimiento, algunos expertos lo llaman ‘blindaje democrático regional’, y hay que reconocerlo, suena bastante chiva.
Según los analistas, esto tiene varias implicaciones. Primero, estamos diciendo que el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras es el único que puede declarar oficialmente los resultados. Que si Castro quiere meterse a mandar a contar votos, entonces ahí sí que se va al traste toda la separación de poderes. Segundo, nos opusimos a la violencia que hubo contra la oposición, porque eso es jugar sucio, pura sal. Y tercero, estamos dando nuestro respaldo a Tito Asfura, que pronto asumirá la presidencia.
Asfura, como buen político, ya estaba en Estados Unidos reunido con gente importante del BID y, dicen, hasta con Don Donald Trump. Imagínate qué respaldo es ese, eh. Pa' que nuestros vecinos del norte le echen ganas y sepan que Costa Rica también está echándole ojo a la situación. Porque mire usted, un cambio de régimen en Honduras nos afecta directo, nos pega en el bolsillo, ¡y ni hablemos de la migración!
El Tribunal de Justicia Electoral (TJE) de Honduras tiene hasta el veinte de enero para resolver las últimas impugnaciones. Queda poca lana, porque el traspaso de poder está programado para el veintisiete. La verdad, la cosa está tensa. Se siente la tensión, como cuando vas a ver un partido de fútbol muy cerrado. Esperemos que todos los involucrados actúen con responsabilidad y pongan el bienestar del pueblo hondureño arriba de sus ambiciones personales.
Mientras tanto, Costa Rica sigue haciendo lo suyo, defendiendo la democracia y buscando la estabilidad en la región. Eso sí es ser ticos, buscar siempre la paz y el diálogo, aunque tengamos que pararle los codos a alguien de vez en cuando. Al final del día, queremos un istmo tranquilo, sin broncas políticas ni conflictos que nos afecten a todos. Esa es la vara que tenemos entre manos.
Ahora dime, ¿crees que esta firme postura de Costa Rica hará diferencia en la resolución de la crisis hondureña, o simplemente será otra voz más en medio del ruido? ¿Y tú, te sientes seguro/a de que la transición en Honduras será pacífica, o sospechas que todavía habrá sorpresas?
Pa' ponerlos al día, Tito Asfura, del Partido Nacional, ganó las elecciones con un margen chiquitito, como medio punto setenta por ciento. Las misiones internacionales validaron todo, todo limpio. Pero Castro, parece que no quedó conforme con el resultado, y lanzó un decreto pa’ que contaran “voto por voto”. ¡Imagínate!, eso huele a chamusquina, señores. Olor a intento de golpecito electoral, si me permiten la expresión.
Y ahí es donde entra Costa Rica, con su diplomacia a todo dar. Nos unimos a Argentina, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú y República Dominicana, en un comunicado bien claro: “respeten las urnas”. No le vamos a dar vía libre a nadie que quiera tumbar la institucionalidad, ¡ni hablar! Este movimiento, algunos expertos lo llaman ‘blindaje democrático regional’, y hay que reconocerlo, suena bastante chiva.
Según los analistas, esto tiene varias implicaciones. Primero, estamos diciendo que el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras es el único que puede declarar oficialmente los resultados. Que si Castro quiere meterse a mandar a contar votos, entonces ahí sí que se va al traste toda la separación de poderes. Segundo, nos opusimos a la violencia que hubo contra la oposición, porque eso es jugar sucio, pura sal. Y tercero, estamos dando nuestro respaldo a Tito Asfura, que pronto asumirá la presidencia.
Asfura, como buen político, ya estaba en Estados Unidos reunido con gente importante del BID y, dicen, hasta con Don Donald Trump. Imagínate qué respaldo es ese, eh. Pa' que nuestros vecinos del norte le echen ganas y sepan que Costa Rica también está echándole ojo a la situación. Porque mire usted, un cambio de régimen en Honduras nos afecta directo, nos pega en el bolsillo, ¡y ni hablemos de la migración!
El Tribunal de Justicia Electoral (TJE) de Honduras tiene hasta el veinte de enero para resolver las últimas impugnaciones. Queda poca lana, porque el traspaso de poder está programado para el veintisiete. La verdad, la cosa está tensa. Se siente la tensión, como cuando vas a ver un partido de fútbol muy cerrado. Esperemos que todos los involucrados actúen con responsabilidad y pongan el bienestar del pueblo hondureño arriba de sus ambiciones personales.
Mientras tanto, Costa Rica sigue haciendo lo suyo, defendiendo la democracia y buscando la estabilidad en la región. Eso sí es ser ticos, buscar siempre la paz y el diálogo, aunque tengamos que pararle los codos a alguien de vez en cuando. Al final del día, queremos un istmo tranquilo, sin broncas políticas ni conflictos que nos afecten a todos. Esa es la vara que tenemos entre manos.
Ahora dime, ¿crees que esta firme postura de Costa Rica hará diferencia en la resolución de la crisis hondureña, o simplemente será otra voz más en medio del ruido? ¿Y tú, te sientes seguro/a de que la transición en Honduras será pacífica, o sospechas que todavía habrá sorpresas?