¡Aguántense!, porque la ex presidenta Laura Chinchilla le soltó un buen churro de reflexión para empezar el año, justo a tiempo para prepararnos para el 2026. Con un mensaje en sus redes sociales, la señora nos puso pa' pensar si estamos caminando por el sendero correcto o si nos vamos a meter en un brete gordo.
Como bien saben, el año que va a dejar atrás ha sido un poquito… digamos, turbio. Violencia por todos lados, gente echándose puras pullas en lugar de buscar soluciones, y hasta miedo para opinar. Algo que, diay, para nosotros los ticos, siempre ha sido casi un derecho constitucional. Ver esto así, señores, da qué pensar y pone a uno a cuestionarse si estamos perdiendo nuestra esencia.
Chinchilla no anduvo con rodeos y directamente nos lanzó la bomba: tenemos que decidir entre dos caminos totalmente distintos. Por un lado, seguirle dando bola a los que no han sabido controlar la inseguridad, los que le meten veneno a las discusiones y quieren apagar el espíritu amable y tolerante que nos caracteriza. Por el otro, volver a abrazar esa civilidad pura que nos hizo famosos en el mundo entero, usarla como herramienta para mejorar las cosas que van mal.
Y ni hablar del ambiente político, que ya huele a gallera. Parece que algunos prefieren pelear por el poder antes que preocuparse por resolver los problemas reales de la gente. Pero ella nos recuerda, con toda la razón del mundo, que la pelota está en nuestro tejado. Somos nosotros los que tenemos que ponerle el freno a tanta pendejería y exigir cambios de verdad.
"El 2026 se presenta lleno de retos e incertidumbres, pero, sobre todo, nos ofrece una valiosa oportunidad de elegir", escribió en sus redes. ¡Digo, amén!, porque la verdad es que necesitamos un cambio radical. No podemos seguir permitiendo que unos pocos arruinen lo que tanto nos costó construir.
Ahora, claro, muchos van a decir que la señora está metiéndose donde no la llaman. Pero bueno, ella sabe de lo que habla; dirigió este país y vio de cerca cómo funciona la cosa. Su advertencia es más que válida, especialmente cuando vemos cómo se complica la situación día tras día. El problema es que, a veces, los ticos somos un poco dormilones hasta que la corriente nos golpea fuerte.
Así que, mi gente, agarremos la onda y empecemos a informarnos, a analizar las propuestas, a exigir transparencia y responsabilidad a nuestros políticos. No seamos espectadores pasivos de nuestro propio destino. Recordemos que la democracia no es un regalo, sino un esfuerzo constante. Y que el futuro de Costa Rica depende de nuestras decisiones, de nuestros votos.
Concluyendo, y pensando en todo esto, me pregunto: ¿Crees que realmente tenemos la capacidad de dejar atrás las divisiones políticas y recuperar ese espíritu colaborativo que nos define como ticos, o estamos condenados a repetir los mismos errores?
Como bien saben, el año que va a dejar atrás ha sido un poquito… digamos, turbio. Violencia por todos lados, gente echándose puras pullas en lugar de buscar soluciones, y hasta miedo para opinar. Algo que, diay, para nosotros los ticos, siempre ha sido casi un derecho constitucional. Ver esto así, señores, da qué pensar y pone a uno a cuestionarse si estamos perdiendo nuestra esencia.
Chinchilla no anduvo con rodeos y directamente nos lanzó la bomba: tenemos que decidir entre dos caminos totalmente distintos. Por un lado, seguirle dando bola a los que no han sabido controlar la inseguridad, los que le meten veneno a las discusiones y quieren apagar el espíritu amable y tolerante que nos caracteriza. Por el otro, volver a abrazar esa civilidad pura que nos hizo famosos en el mundo entero, usarla como herramienta para mejorar las cosas que van mal.
Y ni hablar del ambiente político, que ya huele a gallera. Parece que algunos prefieren pelear por el poder antes que preocuparse por resolver los problemas reales de la gente. Pero ella nos recuerda, con toda la razón del mundo, que la pelota está en nuestro tejado. Somos nosotros los que tenemos que ponerle el freno a tanta pendejería y exigir cambios de verdad.
"El 2026 se presenta lleno de retos e incertidumbres, pero, sobre todo, nos ofrece una valiosa oportunidad de elegir", escribió en sus redes. ¡Digo, amén!, porque la verdad es que necesitamos un cambio radical. No podemos seguir permitiendo que unos pocos arruinen lo que tanto nos costó construir.
Ahora, claro, muchos van a decir que la señora está metiéndose donde no la llaman. Pero bueno, ella sabe de lo que habla; dirigió este país y vio de cerca cómo funciona la cosa. Su advertencia es más que válida, especialmente cuando vemos cómo se complica la situación día tras día. El problema es que, a veces, los ticos somos un poco dormilones hasta que la corriente nos golpea fuerte.
Así que, mi gente, agarremos la onda y empecemos a informarnos, a analizar las propuestas, a exigir transparencia y responsabilidad a nuestros políticos. No seamos espectadores pasivos de nuestro propio destino. Recordemos que la democracia no es un regalo, sino un esfuerzo constante. Y que el futuro de Costa Rica depende de nuestras decisiones, de nuestros votos.
Concluyendo, y pensando en todo esto, me pregunto: ¿Crees que realmente tenemos la capacidad de dejar atrás las divisiones políticas y recuperar ese espíritu colaborativo que nos define como ticos, o estamos condenados a repetir los mismos errores?