Mae, seamos honestos. Cuando uno piensa en las clases de educación física del cole, se le viene a la mente la mejenga de la vida, el pique en la cancha de básquet o, con suerte, una que otra vuelta a la plaza. Pero, ¿qué pasa con los estudiantes que tienen alguna discapacidad? Por años, esa pregunta quedaba medio en el aire, como un pase mal tirado. Parece que esa vara está cambiando, y para bien. El MEP, en una jugada de pared con el Comité Paralímpico Nacional, se mandó a capacitar a un montón de asesores de educación física y especial en deportes adaptados. ¡Ya era hora! Una iniciativa que, de entrada, pinta para ser un golazo por la inclusión.
La cosa no fue solo una charla aburrida con café y galletas. ¡Para nada! A los asesores los pusieron a sudar y a entender la movida de verdad, con sesiones teóricas y prácticas. Hablamos de deportes que quizás no son tan sonados como el fútbol, pero que son un mundo de estrategia y disciplina: Boccias, Golbol, Voleibol sentado y hasta Fútbol 5 para no videntes. ¡Qué nivel! No se trata solo de adaptar las reglas, sino de entender la técnica, el espíritu y el potencial gigantesco que hay en cada atleta. Para asegurarse de que la iniciativa no se quede en el papel, también le dieron a cada Dirección Regional un kit con todos los chunches necesarios para empezar a armar los equipos en sus zonas. A cachete.
Diay, ¿y por qué es tan importante todo este brete? Porque va mucho más allá de ganar una medalla. Como explicó Juan Ramón Bonilla, el encargado de capacitaciones del Comité Paralímpico, la idea es que el movimiento paralímpico tico crezca desde la base, desde las aulas. Se trata de abrir espacios para que los güilas con discapacidad no solo hagan deporte, sino que encuentren un lugar seguro, se diviertan, hagan compas y desarrollen una confianza que les va a servir para toda la vida. Es dejar de ver la discapacidad y empezar a ver al atleta, al compañero, al mae que la pulsea todos los días. Es, en pocas palabras, construir una cancha donde de verdad quepamos todos.
La gente del MEP también anda en esa misma página. Pedro Cambronero, de la Dirección de Vida Estudiantil, lo dijo clarito: están trabajando para darle a la población con discapacidad lo que merece y necesita. Y no es pura hablada. Esta capacitación es parte de un convenio que ya tienen firmado y cuenta con el respaldo del Instituto Uladislao Gámez Solano, lo que le da más seriedad al asunto. Es un esfuerzo coordinado que busca que la inclusión no sea solo una palabra bonita en un documento, sino una realidad palpable en los gimnasios y las canchas de todo el país. Al final, el objetivo es que el deporte adaptado se integre de lleno a los Juegos Deportivos Estudiantiles.
¡Qué chiva ver que se están moviendo las aguas en esta dirección! A veces uno critica mucho al MEP, y con razón, pero cuando se jalan una buena acción hay que reconocerlo. Esto no es solo una capacitación, es sembrar una semilla de equidad y de oportunidades. Es decirle a cientos de estudiantes que ellos también cuentan, que su talento importa y que el deporte también es para ellos. Ojalá que esto agarre fuerza y que en unos años veamos los resultados, no solo en más atletas compitiendo, sino en una mentalidad mucho más inclusiva en toda la comunidad educativa. Es un paso pequeño, sí, pero en la dirección correcta.
La cosa no fue solo una charla aburrida con café y galletas. ¡Para nada! A los asesores los pusieron a sudar y a entender la movida de verdad, con sesiones teóricas y prácticas. Hablamos de deportes que quizás no son tan sonados como el fútbol, pero que son un mundo de estrategia y disciplina: Boccias, Golbol, Voleibol sentado y hasta Fútbol 5 para no videntes. ¡Qué nivel! No se trata solo de adaptar las reglas, sino de entender la técnica, el espíritu y el potencial gigantesco que hay en cada atleta. Para asegurarse de que la iniciativa no se quede en el papel, también le dieron a cada Dirección Regional un kit con todos los chunches necesarios para empezar a armar los equipos en sus zonas. A cachete.
Diay, ¿y por qué es tan importante todo este brete? Porque va mucho más allá de ganar una medalla. Como explicó Juan Ramón Bonilla, el encargado de capacitaciones del Comité Paralímpico, la idea es que el movimiento paralímpico tico crezca desde la base, desde las aulas. Se trata de abrir espacios para que los güilas con discapacidad no solo hagan deporte, sino que encuentren un lugar seguro, se diviertan, hagan compas y desarrollen una confianza que les va a servir para toda la vida. Es dejar de ver la discapacidad y empezar a ver al atleta, al compañero, al mae que la pulsea todos los días. Es, en pocas palabras, construir una cancha donde de verdad quepamos todos.
La gente del MEP también anda en esa misma página. Pedro Cambronero, de la Dirección de Vida Estudiantil, lo dijo clarito: están trabajando para darle a la población con discapacidad lo que merece y necesita. Y no es pura hablada. Esta capacitación es parte de un convenio que ya tienen firmado y cuenta con el respaldo del Instituto Uladislao Gámez Solano, lo que le da más seriedad al asunto. Es un esfuerzo coordinado que busca que la inclusión no sea solo una palabra bonita en un documento, sino una realidad palpable en los gimnasios y las canchas de todo el país. Al final, el objetivo es que el deporte adaptado se integre de lleno a los Juegos Deportivos Estudiantiles.
¡Qué chiva ver que se están moviendo las aguas en esta dirección! A veces uno critica mucho al MEP, y con razón, pero cuando se jalan una buena acción hay que reconocerlo. Esto no es solo una capacitación, es sembrar una semilla de equidad y de oportunidades. Es decirle a cientos de estudiantes que ellos también cuentan, que su talento importa y que el deporte también es para ellos. Ojalá que esto agarre fuerza y que en unos años veamos los resultados, no solo en más atletas compitiendo, sino en una mentalidad mucho más inclusiva en toda la comunidad educativa. Es un paso pequeño, sí, pero en la dirección correcta.