¡Ay, Dios mío! Esto sí que se puso caliente. Resulta que ahora ni Claudia Dobles, la candidata de Agenda Ciudadana, quiere meterse al debate que Trivisión tenía preparado. Ya habíamos visto cómo Álvaro Ramos, del PLN, se lavó las manos, y ahora esto… parece que les está costando horriblemente encontrar un escenario donde debatir en vivo. Uno diría que andan buscando excusas a más no poder, diay.
Para refrescarle la memoria a los más jóvenes, Trivisión estaba tratando de organizar una serie de debates para todos los aspirantes a la Presidencia – ¡nada menos que veinte! – entre finales de enero y febrero. Tenían todo planeado, un calendario bien apretado y hasta habían invitado a representantes de todos los partidos políticos para coordinar. Pero parece que la logística, al final, resultó ser un brete más grande de lo esperado.
Según el comunicado que mandaron volando desde la campaña de Dobles, la razón principal de su declinación es que el debate iba a ser pregrabado. Argumentan que eso atenta contra la transparencia, y que estos tipos de espacios democráticos necesitan ser “en vivo y directo”. En pocas palabras, quieren mostrarse como están, sin edulcorantes ni trucos detrás de cámara. Imaginen la bronca de tener que revisar si no dijeron algo que luego les pueda hacer sombra.
Pero no es solo Dobles quien le está dando la espalda a Trivisión. Álvaro Ramos, como mencionamos antes, también rechazó la invitación, alegando, él sí, una falta de confianza en el formato. Carlos Roverssi, el encargado de comunicación del PLN, fue claro: “Sinceramente, ese formato no nos da seguridad. Un debate es en vivo; ya grabado no sabemos lo que pueda salir”. ¡Uy! Parece que hay mucho temor a que saquen sus declaraciones fuera de contexto, o que hagan alguna edición que les perjudique. Qué sal!
Por su lado, Jerry Alfaro, el director de Trivisión, defiende su postura argumentando que se les informó a los candidatos, incluso desde principios de año, que los debates serían grabados debido a problemas logísticos. Al parecer, gran parte del equipo técnico del medio se encuentra en Guanacaste, y la grabación era la única forma viable de asegurar la calidad de la producción. “En la reunión que tuvimos con 18 representantes de los partidos, estuvieron de acuerdo con la logística y el formato de los debates,” insistió Alfaro.
Alfaro también se molestó un poco con las críticas, asegurando que el programa se graba completo, con cinco testigos, y que no hay manipulación de imágenes ni ediciones posteriores. Dice que la idea de que puedan estar editando los debates solo existe en la cabeza de Roverssi. ¡Qué carga! A ver si logran convencer a alguien con esas explicaciones, porque ahora la credibilidad de Trivisión está en juego.
Lo cierto es que esta situación ha generado bastante revuelo en el ambiente político. Algunos analistas ven esto como una oportunidad para otros medios de comunicación que podrían ofrecer escenarios de debate más atractivos para los candidatos. Otros, simplemente lo consideran una muestra más de la polarización política que estamos viviendo, donde la desconfianza hacia los medios tradicionales es cada vez mayor. Además, muchos se preguntan si esta decisión de grabar debates es un precedente peligroso para el futuro de las campañas electorales, donde la imagen y la percepción pueden ser más importantes que las propuestas reales.
Y ahora, díganme ustedes, ¿creen que los candidatos tienen razón en rechazar los debates pregrabados, o Trivisión debería haber cedido ante las exigencias de transparencia? ¿Consideran que la elección de un candidato debería basarse más en su capacidad para desenvolverse en un debate en vivo, o en sus propuestas y trayectoria? Voten en nuestra encuesta y compartan sus opiniones en el foro. ¡Estamos ansiosos por leerlos!
Para refrescarle la memoria a los más jóvenes, Trivisión estaba tratando de organizar una serie de debates para todos los aspirantes a la Presidencia – ¡nada menos que veinte! – entre finales de enero y febrero. Tenían todo planeado, un calendario bien apretado y hasta habían invitado a representantes de todos los partidos políticos para coordinar. Pero parece que la logística, al final, resultó ser un brete más grande de lo esperado.
Según el comunicado que mandaron volando desde la campaña de Dobles, la razón principal de su declinación es que el debate iba a ser pregrabado. Argumentan que eso atenta contra la transparencia, y que estos tipos de espacios democráticos necesitan ser “en vivo y directo”. En pocas palabras, quieren mostrarse como están, sin edulcorantes ni trucos detrás de cámara. Imaginen la bronca de tener que revisar si no dijeron algo que luego les pueda hacer sombra.
Pero no es solo Dobles quien le está dando la espalda a Trivisión. Álvaro Ramos, como mencionamos antes, también rechazó la invitación, alegando, él sí, una falta de confianza en el formato. Carlos Roverssi, el encargado de comunicación del PLN, fue claro: “Sinceramente, ese formato no nos da seguridad. Un debate es en vivo; ya grabado no sabemos lo que pueda salir”. ¡Uy! Parece que hay mucho temor a que saquen sus declaraciones fuera de contexto, o que hagan alguna edición que les perjudique. Qué sal!
Por su lado, Jerry Alfaro, el director de Trivisión, defiende su postura argumentando que se les informó a los candidatos, incluso desde principios de año, que los debates serían grabados debido a problemas logísticos. Al parecer, gran parte del equipo técnico del medio se encuentra en Guanacaste, y la grabación era la única forma viable de asegurar la calidad de la producción. “En la reunión que tuvimos con 18 representantes de los partidos, estuvieron de acuerdo con la logística y el formato de los debates,” insistió Alfaro.
Alfaro también se molestó un poco con las críticas, asegurando que el programa se graba completo, con cinco testigos, y que no hay manipulación de imágenes ni ediciones posteriores. Dice que la idea de que puedan estar editando los debates solo existe en la cabeza de Roverssi. ¡Qué carga! A ver si logran convencer a alguien con esas explicaciones, porque ahora la credibilidad de Trivisión está en juego.
Lo cierto es que esta situación ha generado bastante revuelo en el ambiente político. Algunos analistas ven esto como una oportunidad para otros medios de comunicación que podrían ofrecer escenarios de debate más atractivos para los candidatos. Otros, simplemente lo consideran una muestra más de la polarización política que estamos viviendo, donde la desconfianza hacia los medios tradicionales es cada vez mayor. Además, muchos se preguntan si esta decisión de grabar debates es un precedente peligroso para el futuro de las campañas electorales, donde la imagen y la percepción pueden ser más importantes que las propuestas reales.
Y ahora, díganme ustedes, ¿creen que los candidatos tienen razón en rechazar los debates pregrabados, o Trivisión debería haber cedido ante las exigencias de transparencia? ¿Consideran que la elección de un candidato debería basarse más en su capacidad para desenvolverse en un debate en vivo, o en sus propuestas y trayectoria? Voten en nuestra encuesta y compartan sus opiniones en el foro. ¡Estamos ansiosos por leerlos!