¡Ay, Dios mío! Aquí vamos de nuevo con el tema de las pensiones del Magisterio. Parece que nunca terminamos de lidiar con esto, ¿verdad, compas? Resulta que la Asociación de Jubilados en Acción del Magisterio Nacional (AJA) le hizo unas preguntas bien directas a los aspirantes a la Presidencia sobre cómo van a proteger los fondos de pensión. Ya saben, buscando frenar esos desvíos que nos han echado para atrás tanto tiempo.
La movida salió de un debate que convocó Jupema allá por noviembre pasado. Le pasaron a los equipos de campaña un documento donde planteaban la urgencia de ver cómo se protege el dinero que los maestros hemos cotizado a lo largo de nuestras vidas. Porque, díganle a alguien, no es fácil vivir con la incertidumbre de si te van a pagar tu pensionita o no al final del día. Uno se pone a pensar qué estará pasando con el brete.
Y bueno, de los que se lanzaron a dar respaldo a la idea, tenemos a Ana Virginia Calzada Miranda (del Centro Democrático y Social), Ronny Castillo González (Aquí Costa Rica Manda), Douglas Caamaño Quirós (Costa Rica Primero) y Ariel Robles Barrantes (Frente Amplio). Estos sí, dieron la cara y dijeron que están dispuestos a apoyar una iniciativa para blindar esos fondos. Robles, por ejemplo, promete descongelar las pensiones si llega a Casa Amarilla, buscando recuperar ese ajuste anual por costo de vida que nos quitaron hace rato... ¡Qué carga!
Pero no todo es color de rosa, mi gente. Otros, como Luis Amador (PIN), Juan Carlos Hidalgo (PUSC) y Boris Molina (UCD), prefirieron hacer caso omiso. Simplemente no se plegaron a la propuesta de AJA. Y hay un tercer grupito, bastante numeroso, que se quedó a medio camino; ni dijeron que sí, ni que no. Entre ellos, figuras como Claudio Alpízar, Fernando Zamora, José Aguilar, Luz Mary Alpízar, Walter Rubén Hernández, Marco Rodríguez, Eliécer Feinzaig y Laura Fernández. ¿Será que les da cosita meterse en este caldo de cultivo?
Miguel Sobrado, el presidente de AJA, no se anduvo con rodeos: “Los jubilados del Régimen de Reparto no somos pensionados de lujo. Somos trabajadores que cotizamos conforme a la ley durante décadas, en muchos casos con tasas superiores a otros regímenes, y hoy seguimos aportando incluso después de jubilados.” Y tiene toda la razón del mundo. No pedimos varas de caramelo, simplemente queremos que respeten lo que legítimamente nos pertenece. ¡Qué sal!
La propuesta que plantearon va más allá de pedir que dejen tranquilos los fondos. Quieren que se declare inviolables, que se tipifique como delito imprescriptible cualquier desvío de recursos. Imaginen, penalizaciones fuertes para los responsables, para que así la próxima vez piensen dos veces antes de tocar el dinerito de los maestros. Porque eso, mae, es un negocio serio.
Ahora, retomemos un poco la historia. Desde 1958 hasta 1992, las cuotas de los docentes no iban directamente a un fondo de pensiones propio. Se usaban para otras cosas, ya saben, la cantada usual. Después, el pago de las pensiones pasó a depender del Presupuesto Nacional, bajo un sistema transitorio de reparto. Eso generó toda esta confusión y esas famosas “pensiones de gracia” que ahora nos tienen a todos preocupados, porque pareciera que cualquiera puede echarle la mano al fisco y, claro, nosotros salir perdiendo. Qué despiche.
Así que ahí lo tienen, compas. Cuatro candidatos dicen estar con nosotros, otros hacen caso omiso y varios se quedan en la neutralidad. Con tantas variables en juego, ¿ustedes creen que será suficiente el apoyo actual para realmente garantizar la protección de los fondos de pensión del Magisterio? ¿O seguirán siendo presa fácil de manejos políticos y económicos cuestionables? Déjennos sus opiniones y sugerencias en el foro, ¡queremos saber qué piensan!
La movida salió de un debate que convocó Jupema allá por noviembre pasado. Le pasaron a los equipos de campaña un documento donde planteaban la urgencia de ver cómo se protege el dinero que los maestros hemos cotizado a lo largo de nuestras vidas. Porque, díganle a alguien, no es fácil vivir con la incertidumbre de si te van a pagar tu pensionita o no al final del día. Uno se pone a pensar qué estará pasando con el brete.
Y bueno, de los que se lanzaron a dar respaldo a la idea, tenemos a Ana Virginia Calzada Miranda (del Centro Democrático y Social), Ronny Castillo González (Aquí Costa Rica Manda), Douglas Caamaño Quirós (Costa Rica Primero) y Ariel Robles Barrantes (Frente Amplio). Estos sí, dieron la cara y dijeron que están dispuestos a apoyar una iniciativa para blindar esos fondos. Robles, por ejemplo, promete descongelar las pensiones si llega a Casa Amarilla, buscando recuperar ese ajuste anual por costo de vida que nos quitaron hace rato... ¡Qué carga!
Pero no todo es color de rosa, mi gente. Otros, como Luis Amador (PIN), Juan Carlos Hidalgo (PUSC) y Boris Molina (UCD), prefirieron hacer caso omiso. Simplemente no se plegaron a la propuesta de AJA. Y hay un tercer grupito, bastante numeroso, que se quedó a medio camino; ni dijeron que sí, ni que no. Entre ellos, figuras como Claudio Alpízar, Fernando Zamora, José Aguilar, Luz Mary Alpízar, Walter Rubén Hernández, Marco Rodríguez, Eliécer Feinzaig y Laura Fernández. ¿Será que les da cosita meterse en este caldo de cultivo?
Miguel Sobrado, el presidente de AJA, no se anduvo con rodeos: “Los jubilados del Régimen de Reparto no somos pensionados de lujo. Somos trabajadores que cotizamos conforme a la ley durante décadas, en muchos casos con tasas superiores a otros regímenes, y hoy seguimos aportando incluso después de jubilados.” Y tiene toda la razón del mundo. No pedimos varas de caramelo, simplemente queremos que respeten lo que legítimamente nos pertenece. ¡Qué sal!
La propuesta que plantearon va más allá de pedir que dejen tranquilos los fondos. Quieren que se declare inviolables, que se tipifique como delito imprescriptible cualquier desvío de recursos. Imaginen, penalizaciones fuertes para los responsables, para que así la próxima vez piensen dos veces antes de tocar el dinerito de los maestros. Porque eso, mae, es un negocio serio.
Ahora, retomemos un poco la historia. Desde 1958 hasta 1992, las cuotas de los docentes no iban directamente a un fondo de pensiones propio. Se usaban para otras cosas, ya saben, la cantada usual. Después, el pago de las pensiones pasó a depender del Presupuesto Nacional, bajo un sistema transitorio de reparto. Eso generó toda esta confusión y esas famosas “pensiones de gracia” que ahora nos tienen a todos preocupados, porque pareciera que cualquiera puede echarle la mano al fisco y, claro, nosotros salir perdiendo. Qué despiche.
Así que ahí lo tienen, compas. Cuatro candidatos dicen estar con nosotros, otros hacen caso omiso y varios se quedan en la neutralidad. Con tantas variables en juego, ¿ustedes creen que será suficiente el apoyo actual para realmente garantizar la protección de los fondos de pensión del Magisterio? ¿O seguirán siendo presa fácil de manejos políticos y económicos cuestionables? Déjennos sus opiniones y sugerencias en el foro, ¡queremos saber qué piensan!