¡Ay, Dios mío! Quién iba a decir que esto pasaría, má! Resulta que han agarrado a Don Rubén Antonio Wang Lara, un mae que anda moviendo tela, allá en Colombia. Las autoridades dicen que él estuvo detrás de una estafa monumental contra el INS, dejando a muchos ticos raspándose el bolsillo. Un caso que venía dando de qué hablar desde el 2017, y ahora parece que las cosas se van poniendo picantes.
La detención ocurrió el pasado martes en Bogotá, cortesía de la policía colombiana, que trabajó en conjunto con la Interpol, el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos y Migración Colombia. Según nos comentaron desde la capital cafetera, no es cualquier delincuente común; este señor, al parecer, tenía el control de unas sociedades fantasmas para moverle plata al Estado, usando los seguros de caución como si fueran algodones de azúcar. ¡Tremendo brete!
El caso, para ponerlos al día, viene rodando desde el 2017, cuando el INS detectó unos movimientos rarísimos con los seguros de caución emitidos entre el 2011 y el 2014. Estos seguros, normalmente, sirven para asegurar que alguien cumpla un contrato, especialmente con el gobierno. Pero resulta que acá, al parecer, lo usaron para meter proyectos privados, buscando hacerse ricos a costa del erario público. ¡Qué carga!
Y cómo hacían esto, se preguntarán. Pues, aparentemente, crearon un sistema bien engrapado: primero, unos señores de apellido Lara González y sus hijos Wang Lara lograron que le dieran alrededor de 70 seguros de caución para estos negocios turbios. Luego, ofrecían a inversionistas rendimientos altísimos, prometiéndoles que el INS los protegería si algo salía mal. Era como vender humo, pura ilusión para raparse la poca plata que tenían los ingenuos.
Cuando la cosa se puso fea y los pagos dejaron de llegar, los inversionistas fueron corriendo al INS a reclamar. Ahí fue donde se dieron cuenta de la bronca: los contratos eran privados, ilegales, y no tenían respaldo alguno. ¡Qué sal! Entonces, el INS denunció todo al Ministerio Público, encendiendo todas las alarmas y abriendo una investigación a fondo. Dijeron que tal vez había corrupción interna, que alguien estaba haciendo la vista gorda.
Uno de los puntos clave de la denuncia apunta a un tal Jiménez González, funcionario del INS que, al parecer, omitió los estudios financieros necesarios para evaluar quién podía pagar esas garantías. Él sería el facilitador, el que allanó el camino para que estas estafas pudieran prosperar. No sé ustedes, pero a mí me da mucha pena que gente así ande metida en cargos públicos, aprovechándose de la confianza de todos nosotros.
Al final, el daño económico podría haber llegado a los 21 millones de dólares, aunque la Fiscalía ha confirmado hasta ahora unos 6 millones afectados directamente. Como resultado de todo este lío, el INS dejó de emitir seguros de caución en el 2015, porque descubrieron que no estaban autorizados legalmente para hacerlo. Ahora, esperamos ver cómo avanza la investigación y si logran recuperar parte de ese dinero que se esfumó. ¡Ya veremos qué pasa con este caso!
Con la captura de Wang Lara en Colombia, cerramos un capítulo importante, pero quedan muchas preguntas en el aire. ¿Cuántos otros funcionarios estuvieron implicados en este esquema? ¿Lograrán recuperar el dinero perdido por los inversionistas? ¿Y qué medidas tomará el INS para evitar que vuelva a ocurrir algo similar? ¿Creen que esta detención pondrá fin a las investigaciones o sólo será el comienzo de algo aún más grande?
La detención ocurrió el pasado martes en Bogotá, cortesía de la policía colombiana, que trabajó en conjunto con la Interpol, el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos y Migración Colombia. Según nos comentaron desde la capital cafetera, no es cualquier delincuente común; este señor, al parecer, tenía el control de unas sociedades fantasmas para moverle plata al Estado, usando los seguros de caución como si fueran algodones de azúcar. ¡Tremendo brete!
El caso, para ponerlos al día, viene rodando desde el 2017, cuando el INS detectó unos movimientos rarísimos con los seguros de caución emitidos entre el 2011 y el 2014. Estos seguros, normalmente, sirven para asegurar que alguien cumpla un contrato, especialmente con el gobierno. Pero resulta que acá, al parecer, lo usaron para meter proyectos privados, buscando hacerse ricos a costa del erario público. ¡Qué carga!
Y cómo hacían esto, se preguntarán. Pues, aparentemente, crearon un sistema bien engrapado: primero, unos señores de apellido Lara González y sus hijos Wang Lara lograron que le dieran alrededor de 70 seguros de caución para estos negocios turbios. Luego, ofrecían a inversionistas rendimientos altísimos, prometiéndoles que el INS los protegería si algo salía mal. Era como vender humo, pura ilusión para raparse la poca plata que tenían los ingenuos.
Cuando la cosa se puso fea y los pagos dejaron de llegar, los inversionistas fueron corriendo al INS a reclamar. Ahí fue donde se dieron cuenta de la bronca: los contratos eran privados, ilegales, y no tenían respaldo alguno. ¡Qué sal! Entonces, el INS denunció todo al Ministerio Público, encendiendo todas las alarmas y abriendo una investigación a fondo. Dijeron que tal vez había corrupción interna, que alguien estaba haciendo la vista gorda.
Uno de los puntos clave de la denuncia apunta a un tal Jiménez González, funcionario del INS que, al parecer, omitió los estudios financieros necesarios para evaluar quién podía pagar esas garantías. Él sería el facilitador, el que allanó el camino para que estas estafas pudieran prosperar. No sé ustedes, pero a mí me da mucha pena que gente así ande metida en cargos públicos, aprovechándose de la confianza de todos nosotros.
Al final, el daño económico podría haber llegado a los 21 millones de dólares, aunque la Fiscalía ha confirmado hasta ahora unos 6 millones afectados directamente. Como resultado de todo este lío, el INS dejó de emitir seguros de caución en el 2015, porque descubrieron que no estaban autorizados legalmente para hacerlo. Ahora, esperamos ver cómo avanza la investigación y si logran recuperar parte de ese dinero que se esfumó. ¡Ya veremos qué pasa con este caso!
Con la captura de Wang Lara en Colombia, cerramos un capítulo importante, pero quedan muchas preguntas en el aire. ¿Cuántos otros funcionarios estuvieron implicados en este esquema? ¿Lograrán recuperar el dinero perdido por los inversionistas? ¿Y qué medidas tomará el INS para evitar que vuelva a ocurrir algo similar? ¿Creen que esta detención pondrá fin a las investigaciones o sólo será el comienzo de algo aún más grande?