¡Ay, Dios mío! Esto sí que nadie se esperaba. La Asamblea Legislativa se mandó macana ayer, suspendiendo la votación de la tan esperada ley contra el sicariato. Un bochorno nacional, vamos, porque ni para eso sirve el dinero que nos cobran de impuestos. Resulta que faltaron 20 diputados, y así, con 37 presentes, ¡ni pa’ jugar dominó alcanzan el cuórum!
El brete era aprobar la ley en segundo debate, pero los ánimos andaban tensos desde temprano. Antes de llegar a la votación, los legisladores tuvieron que lidiar con problemitas técnicos de audio que parecían sacados de una telenovela mexicana barata. ¡Imagínate el tráfico! Entre fallas y más fallas, la sesión se veía más larga que la cola del Banco Central en diciembre.
La presidenta interina, Vanessa Castro, intentó poner orden, dando recesos y hasta amenazando con cerrar las puertas. Pero los diputados ausentes parecían estar disfrutando de un merecido asueto en alguna playa paradisíaca, ajenos al drama que se vivía en el Congreso. Y ahí quedó, con la lista de ausencias más larga que la novela de Pérez Prado.
Haciendo cuentas rápido, vimos caras conocidas faltando: Rodrigo Arias, Andrea Álvarez, Danny Vargas… ¡Una verdadera nómina de ausentistas! Algunos, como Arias, Rojas y Sibaja, se presentaron al principio, pero luego decidieron irse a tomar café con el panadero. ¿Será que ya se les olvidó que son representantes del pueblo o qué onda?
Lo que más me preocupa, y creo que a muchos ticos también, es que esto parece ser una constante. En enero, la ausencia de legisladores se convierte en la norma, especialmente aquellos que le echan ganas a aspirar a la presidencia. Parece que prefieren tomarse unas vacaciones pagadas a cumplir con sus deberes constitucionales. ¡Qué salado!
Según el reglamento, para que funcione la Asamblea se necesitan al menos 38 diputados presentes. Con solo 37, la situación es insostenible, y el país queda a la deriva, esperando que estos señores recuerden que tienen un trabajo que hacer. Y mientras tanto, la inseguridad sigue rampante y los sicarios siguen haciendo de las suyas.
Ahora bien, recordemos que Sofía Guillén está de licencia por maternidad, lo cual es comprensible. Pero los demás 19 ausentes, ¡mejor que den una explicación convincente! Porque la gente está harta de estas payasadas y quiere ver resultados. Este tipo de situaciones alimenta la desconfianza ciudadana y hace que la política parezca un circo barato.
En fin, la ley contra el sicariato quedó paralizada, al menos por ahora. Después de todo este rollo, surge la pregunta: ¿Creen ustedes que con estos diputados, quienes parecen más preocupados por sus propios intereses que por los del país, lograremos realmente combatir la creciente ola de violencia que nos azota? ¡Diganme qué piensan en el foro, estoy ansioso por leer sus opiniones!
El brete era aprobar la ley en segundo debate, pero los ánimos andaban tensos desde temprano. Antes de llegar a la votación, los legisladores tuvieron que lidiar con problemitas técnicos de audio que parecían sacados de una telenovela mexicana barata. ¡Imagínate el tráfico! Entre fallas y más fallas, la sesión se veía más larga que la cola del Banco Central en diciembre.
La presidenta interina, Vanessa Castro, intentó poner orden, dando recesos y hasta amenazando con cerrar las puertas. Pero los diputados ausentes parecían estar disfrutando de un merecido asueto en alguna playa paradisíaca, ajenos al drama que se vivía en el Congreso. Y ahí quedó, con la lista de ausencias más larga que la novela de Pérez Prado.
Haciendo cuentas rápido, vimos caras conocidas faltando: Rodrigo Arias, Andrea Álvarez, Danny Vargas… ¡Una verdadera nómina de ausentistas! Algunos, como Arias, Rojas y Sibaja, se presentaron al principio, pero luego decidieron irse a tomar café con el panadero. ¿Será que ya se les olvidó que son representantes del pueblo o qué onda?
Lo que más me preocupa, y creo que a muchos ticos también, es que esto parece ser una constante. En enero, la ausencia de legisladores se convierte en la norma, especialmente aquellos que le echan ganas a aspirar a la presidencia. Parece que prefieren tomarse unas vacaciones pagadas a cumplir con sus deberes constitucionales. ¡Qué salado!
Según el reglamento, para que funcione la Asamblea se necesitan al menos 38 diputados presentes. Con solo 37, la situación es insostenible, y el país queda a la deriva, esperando que estos señores recuerden que tienen un trabajo que hacer. Y mientras tanto, la inseguridad sigue rampante y los sicarios siguen haciendo de las suyas.
Ahora bien, recordemos que Sofía Guillén está de licencia por maternidad, lo cual es comprensible. Pero los demás 19 ausentes, ¡mejor que den una explicación convincente! Porque la gente está harta de estas payasadas y quiere ver resultados. Este tipo de situaciones alimenta la desconfianza ciudadana y hace que la política parezca un circo barato.
En fin, la ley contra el sicariato quedó paralizada, al menos por ahora. Después de todo este rollo, surge la pregunta: ¿Creen ustedes que con estos diputados, quienes parecen más preocupados por sus propios intereses que por los del país, lograremos realmente combatir la creciente ola de violencia que nos azota? ¡Diganme qué piensan en el foro, estoy ansioso por leer sus opiniones!