¡Ay, Dios mío, qué torta! Parece que estamos viviendo un brete económico, porque la cosa pinta fea: los costarricenses andamos sacándonos más lana del país de vacaciones y compras que la que nos traen los turistas. Según el Banco Central, durante los primeros nueve meses del 2025, gastamos unos $1.494 millones afuera, mientras que los visitantes dejaron acá apenas $4.176 millones. ¡Eso sí duele!
El panorama no es nuevo, pero parece que se agudizó este año, precisamente por el tipo de cambio. Como bien le dijo el exministro de Turismo, Gustavo Segura, tener la posibilidad de viajar y disfrutar es bueno, pero aquí la cosa va más allá: ese crecimiento del 10% en nuestros gastos externos se da en paralelo a una apreciación del colón frente al dólar. Esto significa que, aunque tengamos ganas de irnos de paseo a Orlando o Miami, el bolsillo lo siente mucho más.
Segura también puso el dedo en la llaga explicando que esa apreciación del colón no es fruto de haber producido más ni trabajado más duro, sino de “factores de manejo de la política económica”. En cristiano, señores, alguien anda moviendo los hilos para que el colón esté inflado, y eso, aunque parezca bonito a primera vista, le pega duro al turismo y a las exportaciones. ¡Imagínate lo que cuesta ahora para los gringos venir a disfrutar de nuestras playas paradisíacas!
Y ahí radica el problema. Con el dólar tan caro, los turistas potenciales miran alternativas más económicas, como Perú, Colombia o Nueva Zelanda. Ya somos conocidos como un destino de lujo, un lugar para aquellos que tienen buen agarrón, pero si seguimos complicándonos con el tipo de cambio, vamos a espantar hasta al más aventurero. Esto afecta directamente a guías turísticos, transportistas, restaurantes… ¡a todos esos pequeños negocios que dependen del turismo familiar!
Las estadísticas oficiales confirman lo que muchos ya sabíamos: durante estos nueve meses, la cantidad de turistas que nos visitaron bajó en más de 41 mil personas, comparado con el año anterior. Al mismo tiempo, nosotros, los ticos, salimos del país en masa, ¡unos 54 mil más que el año pasado! Claramente, el tipo de cambio nos está incentivando a buscar opciones más baratas fuera, dejando la economía local sufriendo las consecuencias.
Muchos economistas dicen que la solución pasa por implementar políticas que fortalezcan la producción nacional y fomenten las exportaciones. Pero, díganme, ¿cuándo vamos a ver resultados reales? Mientras tanto, seguimos viendo cómo nuestra moneda se aprecia y el turismo, pilar fundamental de nuestra economía, se resiente. Se necesita una chispa, un cambio radical en la forma en que manejamos el dinero y la política económica. No podemos seguir así, a la deriva.
Además, no olvidemos que esta situación impacta también a los productores nacionales. Un tipo de cambio favorable les permitiría competir mejor en mercados internacionales y aumentar sus ventas. Pero con el colón tan fuerte, les resulta difícil mandar sus productos afuera, y terminan dependiendo del mercado interno, que ya está saturado y afectado por la inflación. ¡Un círculo vicioso del que necesitamos salir cuanto antes!
En fin, la situación es compleja y requiere de soluciones urgentes. ¿Será que llegaremos a un punto en el que los ticos tengamos que empezar a ahorrar para poder visitar nuestro propio país? ¿Qué medidas creen ustedes que debería tomar el gobierno para revertir esta tendencia y darle oxígeno al sector turístico y a la economía en general? Déjenme sus opiniones en el foro, ¡qué más queremos!
El panorama no es nuevo, pero parece que se agudizó este año, precisamente por el tipo de cambio. Como bien le dijo el exministro de Turismo, Gustavo Segura, tener la posibilidad de viajar y disfrutar es bueno, pero aquí la cosa va más allá: ese crecimiento del 10% en nuestros gastos externos se da en paralelo a una apreciación del colón frente al dólar. Esto significa que, aunque tengamos ganas de irnos de paseo a Orlando o Miami, el bolsillo lo siente mucho más.
Segura también puso el dedo en la llaga explicando que esa apreciación del colón no es fruto de haber producido más ni trabajado más duro, sino de “factores de manejo de la política económica”. En cristiano, señores, alguien anda moviendo los hilos para que el colón esté inflado, y eso, aunque parezca bonito a primera vista, le pega duro al turismo y a las exportaciones. ¡Imagínate lo que cuesta ahora para los gringos venir a disfrutar de nuestras playas paradisíacas!
Y ahí radica el problema. Con el dólar tan caro, los turistas potenciales miran alternativas más económicas, como Perú, Colombia o Nueva Zelanda. Ya somos conocidos como un destino de lujo, un lugar para aquellos que tienen buen agarrón, pero si seguimos complicándonos con el tipo de cambio, vamos a espantar hasta al más aventurero. Esto afecta directamente a guías turísticos, transportistas, restaurantes… ¡a todos esos pequeños negocios que dependen del turismo familiar!
Las estadísticas oficiales confirman lo que muchos ya sabíamos: durante estos nueve meses, la cantidad de turistas que nos visitaron bajó en más de 41 mil personas, comparado con el año anterior. Al mismo tiempo, nosotros, los ticos, salimos del país en masa, ¡unos 54 mil más que el año pasado! Claramente, el tipo de cambio nos está incentivando a buscar opciones más baratas fuera, dejando la economía local sufriendo las consecuencias.
Muchos economistas dicen que la solución pasa por implementar políticas que fortalezcan la producción nacional y fomenten las exportaciones. Pero, díganme, ¿cuándo vamos a ver resultados reales? Mientras tanto, seguimos viendo cómo nuestra moneda se aprecia y el turismo, pilar fundamental de nuestra economía, se resiente. Se necesita una chispa, un cambio radical en la forma en que manejamos el dinero y la política económica. No podemos seguir así, a la deriva.
Además, no olvidemos que esta situación impacta también a los productores nacionales. Un tipo de cambio favorable les permitiría competir mejor en mercados internacionales y aumentar sus ventas. Pero con el colón tan fuerte, les resulta difícil mandar sus productos afuera, y terminan dependiendo del mercado interno, que ya está saturado y afectado por la inflación. ¡Un círculo vicioso del que necesitamos salir cuanto antes!
En fin, la situación es compleja y requiere de soluciones urgentes. ¿Será que llegaremos a un punto en el que los ticos tengamos que empezar a ahorrar para poder visitar nuestro propio país? ¿Qué medidas creen ustedes que debería tomar el gobierno para revertir esta tendencia y darle oxígeno al sector turístico y a la economía en general? Déjenme sus opiniones en el foro, ¡qué más queremos!