¡Ay, Dios mío, qué rollo! Resulta que durante el debate presidencial anoche, Luis Amador, el exministro del MOPT y ahora candidato del PIN, soltó la bomba: el gobierno de Chaves intentó mandar al garete el Incofer, sí, el Instituto Costarricense de Ferrocarriles, ¡en serio! ¿Quién lo diría, eh?
Amador, con toda la sinceridad del mundo, explicó que la situación del transporte público en Costa Rica ya es un problema histórico, una torta monumental que nos afecta a todos. Pero parece que la administración actual, en lugar de buscar soluciones, quiso deshacerse del Incofer, buscando atajos fáciles donde no los hay. Imagínate el churrisgo que hubiera sido si lo hubieran logrado.
Según el candidato, tuvo que sudarle duro a Chaves, convencerlo de que cerrar el Incofer no era la jugada correcta. “Hubo que darle cantonazo” – como decimos nosotros – para que entendiera la importancia de la institución y su potencial para mejorar la movilidad del país. Lo peor de todo es que, mientras tanto, seguimos perdiendo tiempo valiosísimo en carretera, atrapados en un brete de tráfico que nos roba la vida.
Para que les hagan una idea, en lugares como Orotina, los carros tardan hasta ocho minutos en recorrer apenas cien metros. ¡Ocho minutos, mae! Eso, multiplicado por miles de personas diariamente, representa una pérdida económica tremenda y un impacto negativo en nuestra productividad. Es un verdadero despiche, y claro, afecta la competitividad de las empresas nacionales. Nadie quiere invertir en un país donde mover mercancías es un sufrimiento.
Después de varios años de debates interminables, el gobierno finalmente anunció un plan de inversión de unos ochocientos millones de dólares para modernizar el tren. Un proyecto ambicioso, sin duda, pero que ha demorado una eternidad en salir adelante. Según el cronograma del Incofer, podríamos ver avances significativos en 2027, con las primeras líneas operativas para 2030. Esperemos que así sea, porque ya estamos cansados de esperar. Que no seamos como la selecta esperando un milagro.
Ahora bien, hablar de proyectos de infraestructura en Costa Rica siempre viene acompañado de un buen interrogante: ¿realmente se van a cumplir los plazos? Hemos visto tantos planes prometidos que nunca se materializan, tantas inversiones que se esfuman en el camino… Por eso, es crucial mantener la lupa puesta en este proyecto del tren, exigir transparencia y rendición de cuentas a los responsables.
La promesa de un sistema ferroviario moderno podría revolucionar el transporte de bienes y personas en nuestro país, reduciendo la congestión vehicular, disminuyendo la contaminación y generando empleos. Pero también debemos ser conscientes de los desafíos que enfrentamos: la burocracia, la corrupción, la falta de voluntad política... Son obstáculos que podrían descarrilar este proyecto antes de que siquiera empiece a funcionar correctamente. ¡Que no se vaya al traste!
Con todo esto, surge la gran pregunta para el foro: ¿cree usted que el gobierno realmente tiene la intención de llevar adelante el proyecto del tren, o será otra promesa vacía destinada a ganar votos? ¿Cómo podemos asegurarnos de que esta vez sí se cumpla lo prometido y Costa Rica tenga un sistema ferroviario eficiente y competitivo? ¡Dígame su opinión, paila!
Amador, con toda la sinceridad del mundo, explicó que la situación del transporte público en Costa Rica ya es un problema histórico, una torta monumental que nos afecta a todos. Pero parece que la administración actual, en lugar de buscar soluciones, quiso deshacerse del Incofer, buscando atajos fáciles donde no los hay. Imagínate el churrisgo que hubiera sido si lo hubieran logrado.
Según el candidato, tuvo que sudarle duro a Chaves, convencerlo de que cerrar el Incofer no era la jugada correcta. “Hubo que darle cantonazo” – como decimos nosotros – para que entendiera la importancia de la institución y su potencial para mejorar la movilidad del país. Lo peor de todo es que, mientras tanto, seguimos perdiendo tiempo valiosísimo en carretera, atrapados en un brete de tráfico que nos roba la vida.
Para que les hagan una idea, en lugares como Orotina, los carros tardan hasta ocho minutos en recorrer apenas cien metros. ¡Ocho minutos, mae! Eso, multiplicado por miles de personas diariamente, representa una pérdida económica tremenda y un impacto negativo en nuestra productividad. Es un verdadero despiche, y claro, afecta la competitividad de las empresas nacionales. Nadie quiere invertir en un país donde mover mercancías es un sufrimiento.
Después de varios años de debates interminables, el gobierno finalmente anunció un plan de inversión de unos ochocientos millones de dólares para modernizar el tren. Un proyecto ambicioso, sin duda, pero que ha demorado una eternidad en salir adelante. Según el cronograma del Incofer, podríamos ver avances significativos en 2027, con las primeras líneas operativas para 2030. Esperemos que así sea, porque ya estamos cansados de esperar. Que no seamos como la selecta esperando un milagro.
Ahora bien, hablar de proyectos de infraestructura en Costa Rica siempre viene acompañado de un buen interrogante: ¿realmente se van a cumplir los plazos? Hemos visto tantos planes prometidos que nunca se materializan, tantas inversiones que se esfuman en el camino… Por eso, es crucial mantener la lupa puesta en este proyecto del tren, exigir transparencia y rendición de cuentas a los responsables.
La promesa de un sistema ferroviario moderno podría revolucionar el transporte de bienes y personas en nuestro país, reduciendo la congestión vehicular, disminuyendo la contaminación y generando empleos. Pero también debemos ser conscientes de los desafíos que enfrentamos: la burocracia, la corrupción, la falta de voluntad política... Son obstáculos que podrían descarrilar este proyecto antes de que siquiera empiece a funcionar correctamente. ¡Que no se vaya al traste!
Con todo esto, surge la gran pregunta para el foro: ¿cree usted que el gobierno realmente tiene la intención de llevar adelante el proyecto del tren, o será otra promesa vacía destinada a ganar votos? ¿Cómo podemos asegurarnos de que esta vez sí se cumpla lo prometido y Costa Rica tenga un sistema ferroviario eficiente y competitivo? ¡Dígame su opinión, paila!