¡Ay, Dios mío! Aquí seguimos con el circo de las subastas de radio y tele. Resulta que la Contraloría General de la República (CGR) le respondió a la Sala IV, dando su parecer sobre todo este brete que ha levantado la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel) con la licitación de frecuencias. Ya saben, la que paralizó Paul Rueda porque unos ciudadanos decidieron no quedarse calladitos y presentaron un recurso de amparo.
Como les cuento, todo empezó cuando el Poder Ejecutivo, a través del MICITT, le pidió a la Sutel que fuera a toda máquina con la licitación. Marta Acosta, la contralora, tuvo que explicar qué había hecho la CGR en todo este proceso, respondiendo a lo que dijo la Sala Constitucional sobre el recurso de amparo. Era pa’ darle cosquillas al coco, vamos.
Después de tanto papeleo y trámites, la Sala Cuatro le puso el alto a las subastas de frecuencia AM, FM y hasta la tele digital. Se suspendió todo hasta que los magistrados lleguen a una conclusión. Esto, claro, dejó a muchos en shock, especialmente a aquellos que ya estaban soñando con tener sus propias estaciones.
Según la CGR, los recursos de objeción que llegaron a sus manos cuestionaban un montón de cosas: desde la cantidad de transmisores que se pueden utilizar hasta cómo se divide el territorio para asignar las frecuencias, pasando por la viabilidad económica y hasta si esto afecta la libertad de expresión. ¡Un verdadero torbellino de reclamaciones! Aunque, como dicen ellos, “su análisis desborda las competencias de este Órgano Contralor”.
La Contraloría fue bastante clara: analizaron esos recursos de objeción, sí, pero solamente para ver si cumplían con las reglas del juego. No hicieron una revisión exhaustiva de todo el proceso. En otras palabras, no están diciendo si lo que hizo la Sutel estuvo bien o mal, sino que simplemente revisaron si siguieron el manual. Eso sí, recordaron que la Sutel dice que la CGR revisó todo a fondo, pero ellos aseguran que eso no es así. ¡Qué bronca!
Lo interesante, o preocupante, es que la Sutel parece haber olvidado mencionar algunos detalles importantes en su informe a la Sala Constitucional, como las razones detrás de la poca gente que se animó a participar en las subastas. Limitaron sus explicaciones a factores externos, como el impacto en el mercado y el uso eficiente del espectro. Parece que quisieran tapar el sol con la mano, ¿verdad?
Además, hubo un detalle curioso con lo de la libertad de expresión. La Sutel citó una resolución donde aparentemente se abordaba el tema, pero resulta que el problema era que el argumento del objetante no estaba muy claro. La CGR dice textualmente que “carece de la especificidad necesaria” para un análisis detallado. ¡Parecía una excusa barata para evadir el tema!
Bueno, pues ahí tenemos la cosa. La Contraloría entregó su papel, pero la polémica sigue latente. Este circo mediático, lleno de tecnicismos y procesos burocráticos, nos deja pensando: ¿Quién realmente va a garantizar que las próximas licitaciones sean justas, transparentes y beneficiosas para todos los costarricenses, o seguiremos viendo cómo se manejan las cartas a espaldas del pueblo?
Como les cuento, todo empezó cuando el Poder Ejecutivo, a través del MICITT, le pidió a la Sutel que fuera a toda máquina con la licitación. Marta Acosta, la contralora, tuvo que explicar qué había hecho la CGR en todo este proceso, respondiendo a lo que dijo la Sala Constitucional sobre el recurso de amparo. Era pa’ darle cosquillas al coco, vamos.
Después de tanto papeleo y trámites, la Sala Cuatro le puso el alto a las subastas de frecuencia AM, FM y hasta la tele digital. Se suspendió todo hasta que los magistrados lleguen a una conclusión. Esto, claro, dejó a muchos en shock, especialmente a aquellos que ya estaban soñando con tener sus propias estaciones.
Según la CGR, los recursos de objeción que llegaron a sus manos cuestionaban un montón de cosas: desde la cantidad de transmisores que se pueden utilizar hasta cómo se divide el territorio para asignar las frecuencias, pasando por la viabilidad económica y hasta si esto afecta la libertad de expresión. ¡Un verdadero torbellino de reclamaciones! Aunque, como dicen ellos, “su análisis desborda las competencias de este Órgano Contralor”.
La Contraloría fue bastante clara: analizaron esos recursos de objeción, sí, pero solamente para ver si cumplían con las reglas del juego. No hicieron una revisión exhaustiva de todo el proceso. En otras palabras, no están diciendo si lo que hizo la Sutel estuvo bien o mal, sino que simplemente revisaron si siguieron el manual. Eso sí, recordaron que la Sutel dice que la CGR revisó todo a fondo, pero ellos aseguran que eso no es así. ¡Qué bronca!
Lo interesante, o preocupante, es que la Sutel parece haber olvidado mencionar algunos detalles importantes en su informe a la Sala Constitucional, como las razones detrás de la poca gente que se animó a participar en las subastas. Limitaron sus explicaciones a factores externos, como el impacto en el mercado y el uso eficiente del espectro. Parece que quisieran tapar el sol con la mano, ¿verdad?
Además, hubo un detalle curioso con lo de la libertad de expresión. La Sutel citó una resolución donde aparentemente se abordaba el tema, pero resulta que el problema era que el argumento del objetante no estaba muy claro. La CGR dice textualmente que “carece de la especificidad necesaria” para un análisis detallado. ¡Parecía una excusa barata para evadir el tema!
Bueno, pues ahí tenemos la cosa. La Contraloría entregó su papel, pero la polémica sigue latente. Este circo mediático, lleno de tecnicismos y procesos burocráticos, nos deja pensando: ¿Quién realmente va a garantizar que las próximas licitaciones sean justas, transparentes y beneficiosas para todos los costarricenses, o seguiremos viendo cómo se manejan las cartas a espaldas del pueblo?