¡Aguante, raza! Parece que el teletrabajo llegó para quedarse, dejando atrás esas polémicas iniciales de si funcionaba o no. Según datos frescos del INEC, ya hay 155 mil costarricenses trabajando desde la comodidad de sus casas, lo que representa casi el 10% de todos los empleados asalariados del país. Una cifra que da mucho para pensar, especialmente porque no es un fenómeno pasajero.
La encuesta revela que las empresas transnacionales están a la vanguardia de esta transformación. Siete de cada diez compañías extranjeras operantes en Costa Rica ofrecen a sus empleados la opción de trabajar de dos a tres días a la semana desde casa. Esto demuestra que el modelo híbrido ha dejado de ser una solución temporal por la pandemia y se ha convertido en una estrategia de negocios seria y bien pensada. Ya no se trata de si funciona, sino de cómo optimizarlo.
Y no solo eso, parece que algunas empresas van aún más allá. Un 11% incluso implementa modelos de cuatro días en casa, mientras que un 7% permite el trabajo totalmente remoto. Eso sí que es vivir la vida, ¿verdad, mae?
Vanessa Gibson, directora de Clima de Inversión de la CINDE, nos explica que este auge se debe, en parte, a los beneficios que ofrece a las empresas. Acceso a talento especializado y aumento en la productividad son los principales atractivos. Pero también reconoce que la geografía y las condiciones de Costa Rica juegan un papel importante. “Las limitaciones de infraestructura y la congestión vehicular nos obligan a buscar soluciones creativas, y el teletrabajo es una excelente alternativa.”
Claro que no todo es color de rosa. En el sector público, la extensión del teletrabajo hasta febrero de 2026 para 27 cantones busca aliviar la pesadilla del tráfico y los constantes atascos causados por accidentes en nuestras carreteras. ¡Una verdadera torta los problemas de movilidad en este país!
Pero la iniciativa pública enfrenta desafíos. Implementar un sistema así requiere de una planificación cuidadosa, inversiones en tecnología y capacitación para los funcionarios públicos. Además, es crucial garantizar la igualdad de acceso a internet y evitar la creación de nuevas brechas digitales. No queremos que algunos queden rezagados en esta revolución tecnológica.
Lo interesante es ver cómo esta tendencia impactará en el mercado laboral y en la economía del país. ¿Veremos una disminución en la necesidad de oficinas físicas? ¿Se trasladarán más profesionales al interior del país, impulsando el desarrollo de comunidades rurales? ¿Podremos atraer a trabajadores talentosos de otros países gracias a la flexibilidad laboral que ofrecemos?
En fin, el teletrabajo llegó para cambiar la forma en que trabajamos en Costa Rica. Pero, ¿cree usted que este modelo es sostenible a largo plazo, o estamos ante una moda pasajera? ¿Y qué medidas deberían tomarse para garantizar que todos los costarricenses puedan beneficiarse de esta oportunidad?
La encuesta revela que las empresas transnacionales están a la vanguardia de esta transformación. Siete de cada diez compañías extranjeras operantes en Costa Rica ofrecen a sus empleados la opción de trabajar de dos a tres días a la semana desde casa. Esto demuestra que el modelo híbrido ha dejado de ser una solución temporal por la pandemia y se ha convertido en una estrategia de negocios seria y bien pensada. Ya no se trata de si funciona, sino de cómo optimizarlo.
Y no solo eso, parece que algunas empresas van aún más allá. Un 11% incluso implementa modelos de cuatro días en casa, mientras que un 7% permite el trabajo totalmente remoto. Eso sí que es vivir la vida, ¿verdad, mae?
Vanessa Gibson, directora de Clima de Inversión de la CINDE, nos explica que este auge se debe, en parte, a los beneficios que ofrece a las empresas. Acceso a talento especializado y aumento en la productividad son los principales atractivos. Pero también reconoce que la geografía y las condiciones de Costa Rica juegan un papel importante. “Las limitaciones de infraestructura y la congestión vehicular nos obligan a buscar soluciones creativas, y el teletrabajo es una excelente alternativa.”
Claro que no todo es color de rosa. En el sector público, la extensión del teletrabajo hasta febrero de 2026 para 27 cantones busca aliviar la pesadilla del tráfico y los constantes atascos causados por accidentes en nuestras carreteras. ¡Una verdadera torta los problemas de movilidad en este país!
Pero la iniciativa pública enfrenta desafíos. Implementar un sistema así requiere de una planificación cuidadosa, inversiones en tecnología y capacitación para los funcionarios públicos. Además, es crucial garantizar la igualdad de acceso a internet y evitar la creación de nuevas brechas digitales. No queremos que algunos queden rezagados en esta revolución tecnológica.
Lo interesante es ver cómo esta tendencia impactará en el mercado laboral y en la economía del país. ¿Veremos una disminución en la necesidad de oficinas físicas? ¿Se trasladarán más profesionales al interior del país, impulsando el desarrollo de comunidades rurales? ¿Podremos atraer a trabajadores talentosos de otros países gracias a la flexibilidad laboral que ofrecemos?
En fin, el teletrabajo llegó para cambiar la forma en que trabajamos en Costa Rica. Pero, ¿cree usted que este modelo es sostenible a largo plazo, o estamos ante una moda pasajera? ¿Y qué medidas deberían tomarse para garantizar que todos los costarricenses puedan beneficiarse de esta oportunidad?