¡Ay, Dios mío, qué vaina! Resulta que un avión de Turkish Airlines casi se va al traste el jueves pasado, teniendo que aterrizar de emergencia en Barcelona. Todo porque alguien se mandó un brete raro con el nombre de su red Wi-Fi a bordo. ¡Imagínate el susto!
La cosa empezó cuando el vuelo TK1853, que venía de Estambul, Turquia, con alrededor de 150 personas abordo, recibió una alerta de bomba. Según contaron, parece que algún usuario creó un punto de acceso a internet en el avión y le puso un nombre amenazante. Un verdadero despiste, diay. No sé cómo se le ocurre eso a uno.
El piloto, rápido como un guepardo, activó el código 7700, que es como decir “¡Auxilio, tenemos un problemón!”. Ese código avisa a todos los controladores aéreos que hay una emergencia y que necesitan darles paso urgentemente. Así que, imagínatelo, todo el mundo en alerta máxima, con los nervios a flor de piel.
Antes de tocar tierra, el avión anduvo dando vueltas por la costa de Cataluña, como buscando dónde estacionarse tranquilamente. Pero bueno, con una alerta de bomba no es fácil relajarse, ¿verdad? Al final, recibieron permiso para bajar y aterrizar en el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona–El Prat. ¡Menos mal que salió todo bien!
Una vez en tierra, los pasajeros fueron evacuados rapidito, como si fueran atletas olímpicos bajando de un podio, y llevados a una zona segura dentro del aeropuerto. Mientras tanto, la aeronave fue aislada y rodeada por bomberos, policías y personal de la Guardia Civil, listos para cualquier eventualidad. Total, por precaución, mai.
Después de unas cuantas horas de tensión y revisiones exhaustivas, la Guardia Civil anunció que no había encontrado ni rastro de explosivos. ¡Así que todo resultó ser un susto de niño! La aerolínea Turkish Airlines, en un comunicado, admitió la metedura de pata y pidió disculpas por el inconveniente. Dicen que van a revisar sus protocolos de seguridad para que no vuelva a pasar una cosa así.
Aena, la empresa que maneja el aeropuerto, confirmó que activaron el plan de emergencia, pero aseguraron que todo funcionó como debía y que el aeropuerto siguió operando con normalidad. Eso sí, hubo movilización de cinco dotaciones de bomberos, efectivos de la policía local de El Prat y agentes de la Guardia Civil, todos ellos trabajando como verdaderos profesionales. ¡Qué carga de trabajo tuvieron esos mae!
En fin, una anécdota que pudo terminar mucho peor, pero gracias a la rápida reacción de las autoridades y la colaboración de todos, se evitó un posible desastre. Ahora, me pregunto... ¿Alguna vez has tenido un susto así, por culpa de alguna alarma falsa o un pequeño descuido? Cuéntame, ¿cómo te sentiste?
La cosa empezó cuando el vuelo TK1853, que venía de Estambul, Turquia, con alrededor de 150 personas abordo, recibió una alerta de bomba. Según contaron, parece que algún usuario creó un punto de acceso a internet en el avión y le puso un nombre amenazante. Un verdadero despiste, diay. No sé cómo se le ocurre eso a uno.
El piloto, rápido como un guepardo, activó el código 7700, que es como decir “¡Auxilio, tenemos un problemón!”. Ese código avisa a todos los controladores aéreos que hay una emergencia y que necesitan darles paso urgentemente. Así que, imagínatelo, todo el mundo en alerta máxima, con los nervios a flor de piel.
Antes de tocar tierra, el avión anduvo dando vueltas por la costa de Cataluña, como buscando dónde estacionarse tranquilamente. Pero bueno, con una alerta de bomba no es fácil relajarse, ¿verdad? Al final, recibieron permiso para bajar y aterrizar en el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona–El Prat. ¡Menos mal que salió todo bien!
Una vez en tierra, los pasajeros fueron evacuados rapidito, como si fueran atletas olímpicos bajando de un podio, y llevados a una zona segura dentro del aeropuerto. Mientras tanto, la aeronave fue aislada y rodeada por bomberos, policías y personal de la Guardia Civil, listos para cualquier eventualidad. Total, por precaución, mai.
Después de unas cuantas horas de tensión y revisiones exhaustivas, la Guardia Civil anunció que no había encontrado ni rastro de explosivos. ¡Así que todo resultó ser un susto de niño! La aerolínea Turkish Airlines, en un comunicado, admitió la metedura de pata y pidió disculpas por el inconveniente. Dicen que van a revisar sus protocolos de seguridad para que no vuelva a pasar una cosa así.
Aena, la empresa que maneja el aeropuerto, confirmó que activaron el plan de emergencia, pero aseguraron que todo funcionó como debía y que el aeropuerto siguió operando con normalidad. Eso sí, hubo movilización de cinco dotaciones de bomberos, efectivos de la policía local de El Prat y agentes de la Guardia Civil, todos ellos trabajando como verdaderos profesionales. ¡Qué carga de trabajo tuvieron esos mae!
En fin, una anécdota que pudo terminar mucho peor, pero gracias a la rápida reacción de las autoridades y la colaboración de todos, se evitó un posible desastre. Ahora, me pregunto... ¿Alguna vez has tenido un susto así, por culpa de alguna alarma falsa o un pequeño descuido? Cuéntame, ¿cómo te sentiste?