¡Ay, Dios mío, qué cambiacón! Después de años de darle largas al arrastre de materias, el Ministerio de Educación Pública (MEP) le pone el alto y avisa: si te rebasas y pierdes una materia, prepárate para repetir todo el año. Se acabó el jueguito de pasar de nivel aunque tengas pending varios chunches. Esto, mis queridos lectores, significa un sacudón importante para el sistema educativo costarricense.
Como saben, este modelo del arrastre, que nos acompañó desde 2009, permitía a los estudiantes seguir adelante, acumulando materias pendientes como quien colecciona estampitas. Era como un “pase libre” para llegar a décimo o duodécimo con más pendientes que un puesto de raspao en agosto. Pero parece que el asunto se les fue de las manos y la cosa se puso más complicada que encontrar estacionamiento en la Central durante Navidad.
Ahora, el panorama cambia totalmente. Si el mae falla una materia, toca ir a las convocatorias que organiza el sistema. Aprueba, bien; si no, ¡a repetir todo el batallón! Ni modo, ni excusas. Las autoridades del MEP aseguran que esto va a ponerle pausa a tanta indisciplina y a ese desorden institucional que tanto nos ha costado la vida. Parece que quieren recuperar el terreno perdido, diay, me pregunto cómo le harán.
Según el Consejo Superior de Educación, el arrastre generó más problemas que soluciones. Rezago educativo, deserción estudiantil... ¡una lista larga de calamidades! Muchos estudiantes llegaron a los últimos cursos con la cabeza llena de materias pending y la edad ya no cuadraba, generando escenarios difíciles y frustrantes. Era como intentar meter un elefante en una carreta, pura torta.
Pero no todo es drama. Los expertos en educación ven esto como una oportunidad para devolverle el orden al sistema. Dicen que fomentar la responsabilidad académica es fundamental para formar ciudadanos competentes y preparados. Desde su punto de vista, esta medida le pone candela al control académico, obligándonos a todos a hacer las cosas bien. ¿Será cierto, o simplemente otra promesa política?
Y ahora viene el toque personal, porque siempre hay alguna historia que nos hace conectar con la realidad. Piensen en Matías, un niño que aprobó sexto grado, pero se le fue al traste la prueba de matemáticas. Su mamá está desesperada, preocupada por los gastos extras y las expectativas rotas. Dice que es una injusticia que aprueben el año y luego los pongan a parar por una simple prueba. ¡Qué carga!
Este cambio estructural, mis panas, trae consigo muchas interrogantes. ¿Realmente funcionará esta medida para reducir el rezago escolar? ¿Lograrán las escuelas y colegios brindar el apoyo necesario a los estudiantes que necesiten ayuda extra? ¿No será que estamos buscando el pelo blanco donde no lo hay y complicando aún más las cosas?
En fin, el curso lectivo 2026 viene cargado de sorpresas y cambios. El adiós al arrastre de materias es un hito importante en la historia de la educación costarricense. Ahora la pregunta que ronda por mi cabeza – y espero que también por la suya– es: ¿Estamos preparados para asumir la responsabilidad que implica este nuevo modelo educativo, o nos volveremos a meter en el mismo brete? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!
Como saben, este modelo del arrastre, que nos acompañó desde 2009, permitía a los estudiantes seguir adelante, acumulando materias pendientes como quien colecciona estampitas. Era como un “pase libre” para llegar a décimo o duodécimo con más pendientes que un puesto de raspao en agosto. Pero parece que el asunto se les fue de las manos y la cosa se puso más complicada que encontrar estacionamiento en la Central durante Navidad.
Ahora, el panorama cambia totalmente. Si el mae falla una materia, toca ir a las convocatorias que organiza el sistema. Aprueba, bien; si no, ¡a repetir todo el batallón! Ni modo, ni excusas. Las autoridades del MEP aseguran que esto va a ponerle pausa a tanta indisciplina y a ese desorden institucional que tanto nos ha costado la vida. Parece que quieren recuperar el terreno perdido, diay, me pregunto cómo le harán.
Según el Consejo Superior de Educación, el arrastre generó más problemas que soluciones. Rezago educativo, deserción estudiantil... ¡una lista larga de calamidades! Muchos estudiantes llegaron a los últimos cursos con la cabeza llena de materias pending y la edad ya no cuadraba, generando escenarios difíciles y frustrantes. Era como intentar meter un elefante en una carreta, pura torta.
Pero no todo es drama. Los expertos en educación ven esto como una oportunidad para devolverle el orden al sistema. Dicen que fomentar la responsabilidad académica es fundamental para formar ciudadanos competentes y preparados. Desde su punto de vista, esta medida le pone candela al control académico, obligándonos a todos a hacer las cosas bien. ¿Será cierto, o simplemente otra promesa política?
Y ahora viene el toque personal, porque siempre hay alguna historia que nos hace conectar con la realidad. Piensen en Matías, un niño que aprobó sexto grado, pero se le fue al traste la prueba de matemáticas. Su mamá está desesperada, preocupada por los gastos extras y las expectativas rotas. Dice que es una injusticia que aprueben el año y luego los pongan a parar por una simple prueba. ¡Qué carga!
Este cambio estructural, mis panas, trae consigo muchas interrogantes. ¿Realmente funcionará esta medida para reducir el rezago escolar? ¿Lograrán las escuelas y colegios brindar el apoyo necesario a los estudiantes que necesiten ayuda extra? ¿No será que estamos buscando el pelo blanco donde no lo hay y complicando aún más las cosas?
En fin, el curso lectivo 2026 viene cargado de sorpresas y cambios. El adiós al arrastre de materias es un hito importante en la historia de la educación costarricense. Ahora la pregunta que ronda por mi cabeza – y espero que también por la suya– es: ¿Estamos preparados para asumir la responsabilidad que implica este nuevo modelo educativo, o nos volveremos a meter en el mismo brete? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!