Miren, pues, pa' que le entro directo al grano: conforme vamos sumando velas, el cuerpo ya no responde igual. Ya no somos esos jovencitos que corrían medio maratón sin despegarse. Empezamos a sentir los achaques, los huesitos crujen, y a veces uno se cansa nomás de pensar. Pero, ¿quién dijo que tenemos que conformarnos con eso?
Resulta que hay una fruíta humilde, que a muchos les recuerda a la abuelita haciendo mermeladas, que podría ser nuestro cómplice secreto pa’ mantenernos activos y fuertes, incluso después de cumplir los cuarenta y pico. Estoy hablando de la ciruela pasa, pura verdura.
Y no me vengan con que “eso es pa’ la purga”. Investigadores de todas partes, de verdad que sí, han echado lupa a esta frutita seca y han descubierto que tiene unas propiedades increíbles. No es magia, claro, pero sí un empujoncito pa’ que el cuerpo siga funcionando como debería. Sobre todo porque, díganlo en voz alta, estamos entrando en esa etapa donde los músculos empiezan a decir ‘ya basta’, y los huesos amenazan con hacerse de vidrio.
Según los expertos, la ciruela pasa tiene una mezcla poderosa de nutrientes, incluyendo antioxidantes, cosas que combaten la inflama –porque ya saben, con la edad todo se nos pone un poquito sensible–, y hasta algo de proteina, que le sirve al músculo pa’ seguir reconstruyéndose. Un estudio serio, publicado en el Journal of Medicinal Food, demostró que las señoras mayores de 45 que se zampaban ciruelas pasas regularmente tenían mejores niveles de IGF-1, una hormona que protege los huesos y los músculos, como si fuera escudo mágico.
Además, esta frutita te da energía pa’ to' el día, sin necesidad de meterle mano a esos energizantes artificiales que te dejan temblando. Gracias a su fibra soluble, regula el apetito, te ayuda a digerir mejor y controla los niveles de azúcar en la sangre. Uno ya sabe, con la edad el pancito se nos hace más difícil de controlar, así que cualquier ayuda es bienvenida, ¿verdad?
Pero ojo, no piensen que esto es una varita mágica. La ciruela pasa no va a hacer milagros si seguimos tirados en el sofá viendo novelas toda la tarde. Tiene que ir acompañada de una alimentación sana y, por supuesto, de algo de ejercicio. Aunque sea caminar un ratito por el parque, ¡mejora el ánimo y quema unas caloritas!
Ahora, ¿cuánto hay que comerse? Pues dicen los doctores que unas cinco o seis ciruelas pasas al día son suficientes. Se las puedes echar con el yogurt, agregarle a las ensaladas, o simplemente comerlas solitas como botana. ¡Pa’ que le voy a mentir, con un cafecito frío están a full!
En fin, la ciruela pasa parece que tiene mucho potencial pa’ cuidarnos en esta etapa de la vida. Pero dime, ¿ustedes ya incluyen ciruelas pasas en su dieta? ¿Han notado alguna diferencia en cómo se sienten? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios, quiero saber qué piensan de esta frutita tan humilde pero llena de bondades!
Resulta que hay una fruíta humilde, que a muchos les recuerda a la abuelita haciendo mermeladas, que podría ser nuestro cómplice secreto pa’ mantenernos activos y fuertes, incluso después de cumplir los cuarenta y pico. Estoy hablando de la ciruela pasa, pura verdura.
Y no me vengan con que “eso es pa’ la purga”. Investigadores de todas partes, de verdad que sí, han echado lupa a esta frutita seca y han descubierto que tiene unas propiedades increíbles. No es magia, claro, pero sí un empujoncito pa’ que el cuerpo siga funcionando como debería. Sobre todo porque, díganlo en voz alta, estamos entrando en esa etapa donde los músculos empiezan a decir ‘ya basta’, y los huesos amenazan con hacerse de vidrio.
Según los expertos, la ciruela pasa tiene una mezcla poderosa de nutrientes, incluyendo antioxidantes, cosas que combaten la inflama –porque ya saben, con la edad todo se nos pone un poquito sensible–, y hasta algo de proteina, que le sirve al músculo pa’ seguir reconstruyéndose. Un estudio serio, publicado en el Journal of Medicinal Food, demostró que las señoras mayores de 45 que se zampaban ciruelas pasas regularmente tenían mejores niveles de IGF-1, una hormona que protege los huesos y los músculos, como si fuera escudo mágico.
Además, esta frutita te da energía pa’ to' el día, sin necesidad de meterle mano a esos energizantes artificiales que te dejan temblando. Gracias a su fibra soluble, regula el apetito, te ayuda a digerir mejor y controla los niveles de azúcar en la sangre. Uno ya sabe, con la edad el pancito se nos hace más difícil de controlar, así que cualquier ayuda es bienvenida, ¿verdad?
Pero ojo, no piensen que esto es una varita mágica. La ciruela pasa no va a hacer milagros si seguimos tirados en el sofá viendo novelas toda la tarde. Tiene que ir acompañada de una alimentación sana y, por supuesto, de algo de ejercicio. Aunque sea caminar un ratito por el parque, ¡mejora el ánimo y quema unas caloritas!
Ahora, ¿cuánto hay que comerse? Pues dicen los doctores que unas cinco o seis ciruelas pasas al día son suficientes. Se las puedes echar con el yogurt, agregarle a las ensaladas, o simplemente comerlas solitas como botana. ¡Pa’ que le voy a mentir, con un cafecito frío están a full!
En fin, la ciruela pasa parece que tiene mucho potencial pa’ cuidarnos en esta etapa de la vida. Pero dime, ¿ustedes ya incluyen ciruelas pasas en su dieta? ¿Han notado alguna diferencia en cómo se sienten? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios, quiero saber qué piensan de esta frutita tan humilde pero llena de bondades!