¡Ay, Dios mío! Ya estamos casi ahí, diciembre llegó pisando duro y con él, las posadas, las cenas familiares y los brindis interminables. Pero antes de que te lances a celebrar como si no hubiera un mañana, los nutricionistas te dicen: ¡frena un poquito, mae! Porque luego te preguntas dónde se fueron todos esos kilos que querías evitar, y la culpa es, en gran parte, del aguardiente, la cerveza y el vino.
El Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN) lanzó este martes una advertencia bien clara: hay que tomarle la mosca al burro y consumir licor con moderación y consciencia. Según Leslie Paola Pérez, vocera del CPN, mucha gente subestima el impacto que tiene el alcohol en nuestra alimentación diaria. “Se cree que porque es Navidad o Año Nuevo, todo vale, pero eso no es cierto”, nos comenta con énfasis, “el cuerpo no entiende de festividades.”
Y es que, díganlo en voz alta, el alcohol sí aporta calorías, y estas cuentan dentro de nuestro balance diario. Una cervecita light o una copita de vino tinto, por ejemplo, equivalen aproximadamente a un plato de arroz, ¡pero sin la fibra ni los nutrientes! Es decir, te estás llenando de calorías vacías que, a la larga, terminan afectando tu figura y hasta tu salud. Imagínate, mae, si esto lo haces todas las noches… ¡qué brete!
Pero ojo, no es que debamos dejar de brindar por completo. La idea es disfrutar, claro que sí, pero sin caer en excesos. Lo peligroso, explica la nutricionista, no es ese brindis ocasional, sino la acumulación de bebidas alcohólicas a lo largo de toda la noche, especialmente cuando se combinan con esas comidillas ultra procesadas, frituras y postres azucarados que solemos ver en estas fechas. ¡Un combo explosivo para subir de peso y desencadenar problemas de salud!
¿Y qué pasa si te pasas de la raya? Bueno, aparte de ganar unos kilitos indeseados y sentirte hinchado como un globo, puedes estar favoreciendo el aumento de peso, la retención de líquidos, el descontrol de enfermedades crónicas como la diabetes, la presión alta y el colesterol alto. Además, el alcohol afecta directamente tu hidratación, tu descanso y la capacidad de tu cuerpo para recuperarse después de tanto trajín.
Entonces, ¿qué hacer para disfrutar de las fiestas sin arrepentirnos después? Simple: alterna las bebidas alcohólicas con abundante agua, no bebas con el estómago vacío (¡eso es fundamental!), y presta mucha atención a la cantidad total de alcohol que consumes durante la celebración. Recuerda, como dice Pérez, “disfrutar no significa perder el control”. Al final del día, el alcohol no es gratuito; suma dentro de nuestro balance nutricional, así que sé consciente de ello.
En resumen, estos días son para compartir con familia y amigos, reírnos, bailar y crear recuerdos inolvidables, pero sin descuidar nuestra salud. Un consejo extra: trata de elegir opciones más saludables en lugar de las típicas papitas fritas y salsas industrializadas. Opta por frutas, verduras, ensaladas y proteínas magras. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá! Busca alternativas más sanas para acompañar tus bebidas, como jugos naturales o aguas saborizadas con frutas. Así podrás disfrutar de las fiestas sin remordimientos.
Ahora dime, ¿cuál es tu estrategia personal para mantener el equilibrio entre la diversión navideña y cuidar tu salud? ¿Te animas a compartir algunos trucos o recetas saludables para estas fiestas? ¡Queremos saber tus consejos para sobrevivir a diciembre sin engordar ni poner en riesgo tu bienestar!
El Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN) lanzó este martes una advertencia bien clara: hay que tomarle la mosca al burro y consumir licor con moderación y consciencia. Según Leslie Paola Pérez, vocera del CPN, mucha gente subestima el impacto que tiene el alcohol en nuestra alimentación diaria. “Se cree que porque es Navidad o Año Nuevo, todo vale, pero eso no es cierto”, nos comenta con énfasis, “el cuerpo no entiende de festividades.”
Y es que, díganlo en voz alta, el alcohol sí aporta calorías, y estas cuentan dentro de nuestro balance diario. Una cervecita light o una copita de vino tinto, por ejemplo, equivalen aproximadamente a un plato de arroz, ¡pero sin la fibra ni los nutrientes! Es decir, te estás llenando de calorías vacías que, a la larga, terminan afectando tu figura y hasta tu salud. Imagínate, mae, si esto lo haces todas las noches… ¡qué brete!
Pero ojo, no es que debamos dejar de brindar por completo. La idea es disfrutar, claro que sí, pero sin caer en excesos. Lo peligroso, explica la nutricionista, no es ese brindis ocasional, sino la acumulación de bebidas alcohólicas a lo largo de toda la noche, especialmente cuando se combinan con esas comidillas ultra procesadas, frituras y postres azucarados que solemos ver en estas fechas. ¡Un combo explosivo para subir de peso y desencadenar problemas de salud!
¿Y qué pasa si te pasas de la raya? Bueno, aparte de ganar unos kilitos indeseados y sentirte hinchado como un globo, puedes estar favoreciendo el aumento de peso, la retención de líquidos, el descontrol de enfermedades crónicas como la diabetes, la presión alta y el colesterol alto. Además, el alcohol afecta directamente tu hidratación, tu descanso y la capacidad de tu cuerpo para recuperarse después de tanto trajín.
Entonces, ¿qué hacer para disfrutar de las fiestas sin arrepentirnos después? Simple: alterna las bebidas alcohólicas con abundante agua, no bebas con el estómago vacío (¡eso es fundamental!), y presta mucha atención a la cantidad total de alcohol que consumes durante la celebración. Recuerda, como dice Pérez, “disfrutar no significa perder el control”. Al final del día, el alcohol no es gratuito; suma dentro de nuestro balance nutricional, así que sé consciente de ello.
En resumen, estos días son para compartir con familia y amigos, reírnos, bailar y crear recuerdos inolvidables, pero sin descuidar nuestra salud. Un consejo extra: trata de elegir opciones más saludables en lugar de las típicas papitas fritas y salsas industrializadas. Opta por frutas, verduras, ensaladas y proteínas magras. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá! Busca alternativas más sanas para acompañar tus bebidas, como jugos naturales o aguas saborizadas con frutas. Así podrás disfrutar de las fiestas sin remordimientos.
Ahora dime, ¿cuál es tu estrategia personal para mantener el equilibrio entre la diversión navideña y cuidar tu salud? ¿Te animas a compartir algunos trucos o recetas saludables para estas fiestas? ¡Queremos saber tus consejos para sobrevivir a diciembre sin engordar ni poner en riesgo tu bienestar!