¡Fiesta política a la vista, pura vida! La Universidad de Costa Rica (UCR) hizo temblar el campus este lunes con el primer gran debate entre los diecisiete aspirantes a la Presidencia de la República. Un cartelazo lleno de caras conocidas y algunos nombres nuevos buscando hacerse un huequito en la mente del votante. Desde Walter Rubén Hernández hasta Juan Carlos Hidalgo, todos listos para soltar verdades y vender su propia vara.
La UCR, siempre metida en la onda educativa y de promover el debate abierto, organizó este encuentro con la promesa de darle a los ciudadanos un panorama claro de las propuestas de cada quien. Con un escenario bien iluminado y Yanancy Noguera, la comunicadora que estaba moderando, tratando de mantener el orden entre tanto maese queriendo hablar, el ambiente estaba tenso pero cargado de expectativa. Dicen que la asistencia superó todas las expectativas, con estudiantes y público general ansiosos por escuchar qué tienen que decir estos políticos.
El debate se estructuró alrededor de tres temas candentes: educación pública y equidad, pensando en cómo sacar a los jóvenes de la pobreza; seguridad social, con toda la bronca que hay con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS); y seguridad ciudadana, porque nadie quiere vivir con miedo, diay. Estos temas, pa’ ponerlos en perspectiva, tocan fibras muy sensibles en la población, así que ya se esperaba que volaran chispas y que cada quién defendiera su postura a capa y espada.
Desde el principio, se notaba quiénes venían preparados y quiénes llegaron medio desanimados. Algunos maeses se fueron al traste tratando de explicar ideas complicadas, mientras otros brillaron con respuestas claras y concisas. Hubo acaloradas discusiones, especialmente cuando tocaron el tema de la Caja. Ahí sí se puso el brete, con señalamientos cruzados y acusaciones de corrupción. Algunos ya estaban echándose humo los pelos, conscientes de que era una oportunidad de oro para convencer al público de que ellos tienen la solución mágica.
Uno de los momentos más comentados fue cuando Natalia Díaz y Marco Rodríguez se enfrascaron en un debate mano a mano sobre cómo financiar los programas sociales. ¡Qué nivel el intercambio!, con argumentos sólidos y contraargumentos demoledores. Las redes sociales explotaron con memes y comentarios burlones, mostrando que la gente estaba pegada al debate desde sus casas o celulares. Canal Quince UCR, las radios universitarias y las plataformas online transmitieron el evento en vivo, garantizando que nadie se perdiera ni un chunche.
Pero no todo fue confrontación. También hubo momentos de acuerdo y propuestas interesantes. Claudio Alpízar, por ejemplo, presentó una idea innovadora para fortalecer la educación técnica, mientras que José Aguilar Berrocal habló sobre la importancia de invertir en prevención del delito. En fin, una mezcla de locuras, verdades y promesas que dejó a muchos pensando si alguno de estos maeses realmente tiene la fórmula para sacarnos de este aprieto.
Al final, cada candidato tuvo su oportunidad de cerrar con broche de oro, exponiendo sus prioridades en materia de política social y explicando cómo piensan financiar esas metas ambiciosas. Algunos prometieron bajar impuestos, otros pidieron más inversión estatal, y otros se comprometieron a combatir la corrupción a frontalmente. ¡Qué carga de promesas!, pero queda la duda si alguna vez se cumplirán... Este debate, aunque entretenido, demostró que nos faltan muchos debates así, donde los candidatos tengan que rendir cuentas sobre sus planes y compromisos.
Después de ver semejante espectáculo político, me pregunto: ¿cree usted que este debate cambió la opinión de alguien sobre algún candidato, o simplemente reforzó las convicciones de cada quién? ¿Cuál fue el momento más memorable del debate y por qué? Deje su comentario abajo y cuéntenos qué piensa, mae!
La UCR, siempre metida en la onda educativa y de promover el debate abierto, organizó este encuentro con la promesa de darle a los ciudadanos un panorama claro de las propuestas de cada quien. Con un escenario bien iluminado y Yanancy Noguera, la comunicadora que estaba moderando, tratando de mantener el orden entre tanto maese queriendo hablar, el ambiente estaba tenso pero cargado de expectativa. Dicen que la asistencia superó todas las expectativas, con estudiantes y público general ansiosos por escuchar qué tienen que decir estos políticos.
El debate se estructuró alrededor de tres temas candentes: educación pública y equidad, pensando en cómo sacar a los jóvenes de la pobreza; seguridad social, con toda la bronca que hay con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS); y seguridad ciudadana, porque nadie quiere vivir con miedo, diay. Estos temas, pa’ ponerlos en perspectiva, tocan fibras muy sensibles en la población, así que ya se esperaba que volaran chispas y que cada quién defendiera su postura a capa y espada.
Desde el principio, se notaba quiénes venían preparados y quiénes llegaron medio desanimados. Algunos maeses se fueron al traste tratando de explicar ideas complicadas, mientras otros brillaron con respuestas claras y concisas. Hubo acaloradas discusiones, especialmente cuando tocaron el tema de la Caja. Ahí sí se puso el brete, con señalamientos cruzados y acusaciones de corrupción. Algunos ya estaban echándose humo los pelos, conscientes de que era una oportunidad de oro para convencer al público de que ellos tienen la solución mágica.
Uno de los momentos más comentados fue cuando Natalia Díaz y Marco Rodríguez se enfrascaron en un debate mano a mano sobre cómo financiar los programas sociales. ¡Qué nivel el intercambio!, con argumentos sólidos y contraargumentos demoledores. Las redes sociales explotaron con memes y comentarios burlones, mostrando que la gente estaba pegada al debate desde sus casas o celulares. Canal Quince UCR, las radios universitarias y las plataformas online transmitieron el evento en vivo, garantizando que nadie se perdiera ni un chunche.
Pero no todo fue confrontación. También hubo momentos de acuerdo y propuestas interesantes. Claudio Alpízar, por ejemplo, presentó una idea innovadora para fortalecer la educación técnica, mientras que José Aguilar Berrocal habló sobre la importancia de invertir en prevención del delito. En fin, una mezcla de locuras, verdades y promesas que dejó a muchos pensando si alguno de estos maeses realmente tiene la fórmula para sacarnos de este aprieto.
Al final, cada candidato tuvo su oportunidad de cerrar con broche de oro, exponiendo sus prioridades en materia de política social y explicando cómo piensan financiar esas metas ambiciosas. Algunos prometieron bajar impuestos, otros pidieron más inversión estatal, y otros se comprometieron a combatir la corrupción a frontalmente. ¡Qué carga de promesas!, pero queda la duda si alguna vez se cumplirán... Este debate, aunque entretenido, demostró que nos faltan muchos debates así, donde los candidatos tengan que rendir cuentas sobre sus planes y compromisos.
Después de ver semejante espectáculo político, me pregunto: ¿cree usted que este debate cambió la opinión de alguien sobre algún candidato, o simplemente reforzó las convicciones de cada quién? ¿Cuál fue el momento más memorable del debate y por qué? Deje su comentario abajo y cuéntenos qué piensa, mae!