¡Ay, Dios mío! Resulta que una auditoría interna del Ministerio de Educación Pública (MEP) sacó a relucir unas fallas gordas en la organización del Festival Estudiantil de las Artes (FEA). Un brete que debería ser pa’ celebrar la creatividad de los puros estudiantes, terminó siendo un despiche administrativo, según el informe.
Imagínate, esto salió a luz gracias al Informe 13-2025, que publicó el MEP el 1 de octubre pasado. Parece que alguien no le estaba poniendo mucho empeño a organizar este festival, que, aunque no es competitivo, sí debería estar bien encaminado. Se trata de un programa importante, porque busca fomentar la expresión artística, la convivencia y ese sentido de pertenencia que necesitamos tanto en nuestras escuelas.
Y ojo, la cifra es impresionante: casi 281 mil estudiantes, eso sí, ¡el 29% de toda la matrícula del país!, participaron en el FEA durante el 2024. Eso equivale a unos 976 mil alumnos en total. Pero con tanta falla, uno se pregunta si realmente se logró lo que se pretendía, ¿no?
Lo peor de todo es que, según la auditoría, no hay lineamientos claros ni manuales de procedimiento interno para el Departamento de Convivencia Estudiantil, que es el encargado de coordinar el festival a nivel nacional. ¿Se imaginan? No tienen reglas claras de cómo hacer las cosas. ¡Un quilombo!
Esto, evidentemente, abre la puerta a confusiones, trabas, duplicaciones de trabajo y errores a diestra y siniestra. Como dicen por ahí, “sin cabeza, ni pies”. La falta de una guía institucional deja todo a criterio individual, y eso siempre termina mal.
Pero no solo eso, también encontraron que la información del festival está dispersa como churros. Documentos físicos y digitales tirados por ahí, cada quien manejándolo a su bola. Esto dificulta el acceso a datos importantes y pone en riesgo el historial del programa. Además, los informes finales que presenta el departamento son pura agua, sin análisis profundo ni conclusiones útiles. ¡Qué pena!
La auditoría recomienda ahora al MEP elaborar lineamientos formales, centralizar la información y mejorar esos informes finales. Dicen que deberían publicarlos por los canales oficiales del ministerio. Pero hasta ahora, silencio absoluto por parte del MEP. Al cierre de esta edición, no nos dieron ninguna respuesta. Una lástima, porque este tema merece atención y transparencia.
En fin, parece que este asunto tiene tela que cortar. Uno se queda pensando: ¿Será que realmente valoramos la educación artística en nuestro país o la estamos dejando a la deriva? ¿Creen ustedes que el MEP tomará cartas en el asunto y reformará la organización del FEA, o seguiremos viendo este tipo de situaciones repetirse año tras año?
Imagínate, esto salió a luz gracias al Informe 13-2025, que publicó el MEP el 1 de octubre pasado. Parece que alguien no le estaba poniendo mucho empeño a organizar este festival, que, aunque no es competitivo, sí debería estar bien encaminado. Se trata de un programa importante, porque busca fomentar la expresión artística, la convivencia y ese sentido de pertenencia que necesitamos tanto en nuestras escuelas.
Y ojo, la cifra es impresionante: casi 281 mil estudiantes, eso sí, ¡el 29% de toda la matrícula del país!, participaron en el FEA durante el 2024. Eso equivale a unos 976 mil alumnos en total. Pero con tanta falla, uno se pregunta si realmente se logró lo que se pretendía, ¿no?
Lo peor de todo es que, según la auditoría, no hay lineamientos claros ni manuales de procedimiento interno para el Departamento de Convivencia Estudiantil, que es el encargado de coordinar el festival a nivel nacional. ¿Se imaginan? No tienen reglas claras de cómo hacer las cosas. ¡Un quilombo!
Esto, evidentemente, abre la puerta a confusiones, trabas, duplicaciones de trabajo y errores a diestra y siniestra. Como dicen por ahí, “sin cabeza, ni pies”. La falta de una guía institucional deja todo a criterio individual, y eso siempre termina mal.
Pero no solo eso, también encontraron que la información del festival está dispersa como churros. Documentos físicos y digitales tirados por ahí, cada quien manejándolo a su bola. Esto dificulta el acceso a datos importantes y pone en riesgo el historial del programa. Además, los informes finales que presenta el departamento son pura agua, sin análisis profundo ni conclusiones útiles. ¡Qué pena!
La auditoría recomienda ahora al MEP elaborar lineamientos formales, centralizar la información y mejorar esos informes finales. Dicen que deberían publicarlos por los canales oficiales del ministerio. Pero hasta ahora, silencio absoluto por parte del MEP. Al cierre de esta edición, no nos dieron ninguna respuesta. Una lástima, porque este tema merece atención y transparencia.
En fin, parece que este asunto tiene tela que cortar. Uno se queda pensando: ¿Será que realmente valoramos la educación artística en nuestro país o la estamos dejando a la deriva? ¿Creen ustedes que el MEP tomará cartas en el asunto y reformará la organización del FEA, o seguiremos viendo este tipo de situaciones repetirse año tras año?