Bueno, pues ahí va, purita neta: el debate de la UCR de este lunes estuvo más movido que gallito en Navidad. Diecisiete aspirantes a la silla de morado se presentaron para soltar prenda, mientras que otros tres se mandaron un cortito, alegando compromisos y esas cosas. Laura Fernández, Fabricio Alvarado y Luis Amador prefirieron quedarse en casa, dejando un vacío considerable en el escenario.
La UCR, como siempre, buscando hacer bien su brete, organizó el evento con toda la intención de que los candidatos pudieran espantar las telarañas y mostrarle al pueblo qué tienen para ofrecer. Con un formato bastante estructurado – posicionamiento temático, debate 1 a 1, y cierre con prioridades – intentaban darle orden al caos, porque con tantos candidatos, la cosa amenazaba con irse al traste rápidamente. Se dice que la normativa del TSE estuvo presente como espectro vigilante, asegurándose de que nadie se pasara de la raya.
Los temas centrales fueron esos clásicos que siempre nos duelen: educación pública (¿quién le va a echar ganas?), seguridad social (la CCSS está más quemada que cafecito sin leche) y seguridad ciudadana (si vamos a seguir viviendo con miedo, no hay vaina). Las preguntas, como se esperaba, vinieron desde varios frentes, con académicos y ciudadanos tratando de sacarle pecho a estos señores y ver si realmente saben de lo que hablan. Fue una rosca bien interesante.
Entre los que sí se animaron a presentarse encontramos a Álvaro Ramos, el clásico del PLN; Claudia Dobles, representando a Agenda Ciudadana; Ariel Robles, desde el Frente Amplio; Juan Carlos Hidalgo del PUSC... y así, una lista larguísima que daba vértigo. De todos los colores políticos, buscando convencer al votante de que ellos son la vara correcta para gobernar el país. Algunos brillaron más que otros, obvio, pero en general, hubo bastante debate sano.
Hubo momentos álgidos, vaya. Vimos a algunos candidatos defendiendo sus posturas con uñas y dientes, otros titubeando un poco más, y unos pocos que parecían estar leyendo mentalmente. Claudio Alpízar, por ejemplo, parecía tener todas las respuestas a mano, mientras que Boris Molina tuvo algunos traspiés que le costaron caro. Y no nos olvidemos de Ronny Castillo, que se lució con unas promesas que son para reírse un rato.
Lo bueno es que el debate se transmitió por todos lados: Canal 15, radios universitarias, redes sociales… pa’ que hasta el que vive en el Congo pudiera verlo. La iniciativa UCR Electoral, con Proledi a la cabeza, buscaba garantizar transparencia y pluralismo, y en eso creo que cumplieron. Aunque claro, siempre habrá quien diga que se manejó incorrectamente o que favorecieron a alguien. Eso nunca falta, diay.
Al final, más allá de quién ganó o perdió, lo importante es que los candidatos tuvieron la oportunidad de exponer sus ideas y que el público pudiera formarse una opinión. Ahora toca analizarlo todo con calma y decidir a quién le damos nuestro voto. Ya estamos casi encima de las elecciones, el 1 de febrero es la fecha clave. Así que ya sabes, ponte a pensar bien quién te representa, porque este país necesita un buen cambio, ¡y rápido!
Con tanta propuesta y tanto candidato dando vueltas, ¿cuál crees que es la mayor diferencia ideológica entre los principales aspirantes a la Presidencia y cuál de ellos te da más confianza para enfrentar los desafíos que enfrenta Costa Rica?
La UCR, como siempre, buscando hacer bien su brete, organizó el evento con toda la intención de que los candidatos pudieran espantar las telarañas y mostrarle al pueblo qué tienen para ofrecer. Con un formato bastante estructurado – posicionamiento temático, debate 1 a 1, y cierre con prioridades – intentaban darle orden al caos, porque con tantos candidatos, la cosa amenazaba con irse al traste rápidamente. Se dice que la normativa del TSE estuvo presente como espectro vigilante, asegurándose de que nadie se pasara de la raya.
Los temas centrales fueron esos clásicos que siempre nos duelen: educación pública (¿quién le va a echar ganas?), seguridad social (la CCSS está más quemada que cafecito sin leche) y seguridad ciudadana (si vamos a seguir viviendo con miedo, no hay vaina). Las preguntas, como se esperaba, vinieron desde varios frentes, con académicos y ciudadanos tratando de sacarle pecho a estos señores y ver si realmente saben de lo que hablan. Fue una rosca bien interesante.
Entre los que sí se animaron a presentarse encontramos a Álvaro Ramos, el clásico del PLN; Claudia Dobles, representando a Agenda Ciudadana; Ariel Robles, desde el Frente Amplio; Juan Carlos Hidalgo del PUSC... y así, una lista larguísima que daba vértigo. De todos los colores políticos, buscando convencer al votante de que ellos son la vara correcta para gobernar el país. Algunos brillaron más que otros, obvio, pero en general, hubo bastante debate sano.
Hubo momentos álgidos, vaya. Vimos a algunos candidatos defendiendo sus posturas con uñas y dientes, otros titubeando un poco más, y unos pocos que parecían estar leyendo mentalmente. Claudio Alpízar, por ejemplo, parecía tener todas las respuestas a mano, mientras que Boris Molina tuvo algunos traspiés que le costaron caro. Y no nos olvidemos de Ronny Castillo, que se lució con unas promesas que son para reírse un rato.
Lo bueno es que el debate se transmitió por todos lados: Canal 15, radios universitarias, redes sociales… pa’ que hasta el que vive en el Congo pudiera verlo. La iniciativa UCR Electoral, con Proledi a la cabeza, buscaba garantizar transparencia y pluralismo, y en eso creo que cumplieron. Aunque claro, siempre habrá quien diga que se manejó incorrectamente o que favorecieron a alguien. Eso nunca falta, diay.
Al final, más allá de quién ganó o perdió, lo importante es que los candidatos tuvieron la oportunidad de exponer sus ideas y que el público pudiera formarse una opinión. Ahora toca analizarlo todo con calma y decidir a quién le damos nuestro voto. Ya estamos casi encima de las elecciones, el 1 de febrero es la fecha clave. Así que ya sabes, ponte a pensar bien quién te representa, porque este país necesita un buen cambio, ¡y rápido!
Con tanta propuesta y tanto candidato dando vueltas, ¿cuál crees que es la mayor diferencia ideológica entre los principales aspirantes a la Presidencia y cuál de ellos te da más confianza para enfrentar los desafíos que enfrenta Costa Rica?