¡Duro, duro! El Aeropuerto Juan Santamaría sigue echándole ganas a la ampliación. AERIS, los responsables, andan con las pilas bien cargadas y ya le metieron unos buenos cambios al plan maestro. La verdad, viendo cómo va todo, parece que sí vamos por buen camino para tener un aeropuerto a la altura de cualquier capital mundial.
Si nos ponemos a ver los números, la cifra es bocaa abierta: casi 115 millones de dólares invertidos. Esto no es changuito, chunches, ni pique; es pata dura. Entre las mejoras, están ampliando la terminal hacia el oeste, haciendo plataformas remotas más grandes, hasta ampliando el estacionamiento, que pa' mí, eso es básico porque a veces uno llega y ahí se arma un brete buscando dónde dejar el carro.
Y hablando de bretes, el año pasado el AIJS rompió récords, ¡diay! Más de seis millones cuatrocientas mil personas pasaron por acá. En diciembre, pico máximo de turistas, fueron casi setenta mil en un solo mes. Y el día 3 de enero, ¡una locura!, superamos los veintinueve mil pasajeros. Eso demuestra que Costa Rica sigue siendo un imán para los viajeros, y necesitamos una infraestructura que pueda con tanto movimiento, ¿me entienden?
Ricardo Hernández, el director ejecutivo de AERIS, anda diciendo que esto es una “visión de largo plazo”. Claro, uno espera que sí, que estén pensando en el futuro, no solo en lo que pasa hoy. Que la infraestructura vaya evolucionando al mismo paso que la demanda, para que no nos quedemos cortos en medio de un vuelo lleno de turistas entusiasmados por conocer nuestras playas.
Uno de los proyectos más avanzados es la expansión del edificio terminal hacia el oeste, fase uno. Ya llevan un 58% de avance y esperan que para mayo del próximo año, tengamos la zona de llegadas funcionando a toda máquina. Ahí van a estar los baños, los controles de equipaje, incluso un centro de negocios, para que los viajeros puedan hacer sus llamadas o chequear sus correos mientras esperan conectar con otro vuelo. ¡Un lujo!
Luego tenemos la extensión de la plataforma remota al oeste, que está en un 10% de avance, y esperan entregarla en diciembre del 2026. También están agrandando el estacionamiento público, aunque eso va más lento, apenas un 1%. Pero bueno, dicen que a malezas les gusta el sol, así que esperemos que aceleren el proceso. Además, hay cosas pequeñas pero importantes como reacomodar la calle de servicio y ponerle un segundo acceso al cuerpo de bomberos, para que estén listos en caso de emergencia.
Pero miren, aquí viene la vara que me preocupa. Con todo este avance, ¿realmente estamos preparados para recibir todavía más turistas? Porque si seguimos creciendo a este ritmo, podríamos encontrarnos con nuevos problemas: filas largas en migración, retrasos en los vuelos, congestionamiento en las vías de acceso… ¡Qué torta sería! Necesitamos que el gobierno ponga su granito de arena, invirtiendo en más agentes de migración, mejorando las carreteras y facilitando los trámites burocráticos.
Ahora, díganme ustedes: con esta ampliación del aeropuerto, creen que Costa Rica estará lista para seguir recibiendo a millones de turistas cada año, o deberíamos estar pensando en soluciones aún más ambiciosas para evitar futuros cuellos de botella? ¿Se imaginan algún día tener un segundo aeropuerto internacional en el Pacífico, o quizás invertir en tecnología punta para agilizar los procesos en el SJM?
Si nos ponemos a ver los números, la cifra es bocaa abierta: casi 115 millones de dólares invertidos. Esto no es changuito, chunches, ni pique; es pata dura. Entre las mejoras, están ampliando la terminal hacia el oeste, haciendo plataformas remotas más grandes, hasta ampliando el estacionamiento, que pa' mí, eso es básico porque a veces uno llega y ahí se arma un brete buscando dónde dejar el carro.
Y hablando de bretes, el año pasado el AIJS rompió récords, ¡diay! Más de seis millones cuatrocientas mil personas pasaron por acá. En diciembre, pico máximo de turistas, fueron casi setenta mil en un solo mes. Y el día 3 de enero, ¡una locura!, superamos los veintinueve mil pasajeros. Eso demuestra que Costa Rica sigue siendo un imán para los viajeros, y necesitamos una infraestructura que pueda con tanto movimiento, ¿me entienden?
Ricardo Hernández, el director ejecutivo de AERIS, anda diciendo que esto es una “visión de largo plazo”. Claro, uno espera que sí, que estén pensando en el futuro, no solo en lo que pasa hoy. Que la infraestructura vaya evolucionando al mismo paso que la demanda, para que no nos quedemos cortos en medio de un vuelo lleno de turistas entusiasmados por conocer nuestras playas.
Uno de los proyectos más avanzados es la expansión del edificio terminal hacia el oeste, fase uno. Ya llevan un 58% de avance y esperan que para mayo del próximo año, tengamos la zona de llegadas funcionando a toda máquina. Ahí van a estar los baños, los controles de equipaje, incluso un centro de negocios, para que los viajeros puedan hacer sus llamadas o chequear sus correos mientras esperan conectar con otro vuelo. ¡Un lujo!
Luego tenemos la extensión de la plataforma remota al oeste, que está en un 10% de avance, y esperan entregarla en diciembre del 2026. También están agrandando el estacionamiento público, aunque eso va más lento, apenas un 1%. Pero bueno, dicen que a malezas les gusta el sol, así que esperemos que aceleren el proceso. Además, hay cosas pequeñas pero importantes como reacomodar la calle de servicio y ponerle un segundo acceso al cuerpo de bomberos, para que estén listos en caso de emergencia.
Pero miren, aquí viene la vara que me preocupa. Con todo este avance, ¿realmente estamos preparados para recibir todavía más turistas? Porque si seguimos creciendo a este ritmo, podríamos encontrarnos con nuevos problemas: filas largas en migración, retrasos en los vuelos, congestionamiento en las vías de acceso… ¡Qué torta sería! Necesitamos que el gobierno ponga su granito de arena, invirtiendo en más agentes de migración, mejorando las carreteras y facilitando los trámites burocráticos.
Ahora, díganme ustedes: con esta ampliación del aeropuerto, creen que Costa Rica estará lista para seguir recibiendo a millones de turistas cada año, o deberíamos estar pensando en soluciones aún más ambiciosas para evitar futuros cuellos de botella? ¿Se imaginan algún día tener un segundo aeropuerto internacional en el Pacífico, o quizás invertir en tecnología punta para agilizar los procesos en el SJM?