¡Ay, mi gente! Parece mentira, pero estamos a puertas del 2026 y el mundo del turismo de lujo anda dando banderazos. Ya no basta con piscinas infinítas y baños de burbujas, ahora el lujo se mide en cosas mucho más profundas, como conectar con la naturaleza, apoyar a las comunidades locales y regresar a casa sintiéndose renovado… y con un poquito más de conciencia, ¿eh?
Según expertos, incluyendo don Jonathan Rojas, el manager global de marketing de Nayara Resorts, la “verdadera moneda” en el 2026 va a ser el tiempo y la paz mental. ¡Imagínense! Después de tanto estrés laboral y preocupaciones diarias, la gente busca escapar a lugares donde puedan desconectar de verdad y recargar energías. Y parece que Nayara se está poniendo las pilas para darle justo eso.
Olvídate de las colas y el papeleo, porque la onda ahora es la hiper-personalización asistida por inteligencia artificial. Es decir, que la tecnología te anticipa lo que necesitas antes de que tú mismo lo sepas. Ajustan la luz, la temperatura… ¡hasta el tipo de almohada que te gusta! Pero ojo, también quieren que te desconectes un ratito, así que habrá espacios diseñados para disfrutar del silencio y la tranquilidad sin tanta pantalla.
Y hablando de tranquilidad, la sostenibilidad y el lujo regenerativo van de la mano. Ya no es suficiente con reciclar; ahora hay que ayudar a mejorar el ecosistema local. Piénselo: programas de reforestación, limpieza de playas, apoyo a proyectos comunitarios... ¡Un viaje que además hace el bien! Eso sí pega, ¿qué dicen ustedes?
En Costa Rica, la estrategia es clara: mantener la cercanía con la naturaleza y los productos locales. “En todas nuestras construcciones siempre tomamos en cuenta la sustentabilidad,” comenta Rojas. Desde el uso de luz natural hasta los materiales ecológicos, pasando por el famoso concepto “kilómetro cero” en la comida, todo apunta a reducir el impacto ambiental y apoyar a los agricultores de la zona. ¡Una dieta sana, deliciosa y responsable!
Pero no todo es trabajo duro, claro. Hay espacio para el relax, la aventura y la cultura. Imagínate: clases de yoga frente al volcán, caminatas por la selva, degustación de café orgánico… ¡y conocer a fondo a los artesanos y productores locales! Eso sí es vivir una experiencia auténtica, que te marque para rato. Que si luego te vas a sentir un poco más tico, pues allá va…
Nayara Bocas del Toro tampoco se queda atrás. Villas sobre pilotes para no alterar el lecho marino, sistemas de ahorro de energía y agua, e incluso un programa de reciclaje integral. ¡Un hotelazo que respeta el medio ambiente y la comunidad! Apuestan por contratar personas locales y capacitarlas, creando empleos dignos y oportunidades para crecer.
En fin, la tendencia apunta a valorar el bienestar interior por encima de la ostentación. Un lujo más consciente, más conectado con la naturaleza y con las personas. Entonces, me pregunto: ¿Ustedes creen que este nuevo enfoque del lujo realmente va a transformar la forma en que viajamos o seguirá habiendo espacio para los excesos y la superficialidad? ¡Déjenme sus opiniones en el foro, quiero saber qué piensan ustedes!
Según expertos, incluyendo don Jonathan Rojas, el manager global de marketing de Nayara Resorts, la “verdadera moneda” en el 2026 va a ser el tiempo y la paz mental. ¡Imagínense! Después de tanto estrés laboral y preocupaciones diarias, la gente busca escapar a lugares donde puedan desconectar de verdad y recargar energías. Y parece que Nayara se está poniendo las pilas para darle justo eso.
Olvídate de las colas y el papeleo, porque la onda ahora es la hiper-personalización asistida por inteligencia artificial. Es decir, que la tecnología te anticipa lo que necesitas antes de que tú mismo lo sepas. Ajustan la luz, la temperatura… ¡hasta el tipo de almohada que te gusta! Pero ojo, también quieren que te desconectes un ratito, así que habrá espacios diseñados para disfrutar del silencio y la tranquilidad sin tanta pantalla.
Y hablando de tranquilidad, la sostenibilidad y el lujo regenerativo van de la mano. Ya no es suficiente con reciclar; ahora hay que ayudar a mejorar el ecosistema local. Piénselo: programas de reforestación, limpieza de playas, apoyo a proyectos comunitarios... ¡Un viaje que además hace el bien! Eso sí pega, ¿qué dicen ustedes?
En Costa Rica, la estrategia es clara: mantener la cercanía con la naturaleza y los productos locales. “En todas nuestras construcciones siempre tomamos en cuenta la sustentabilidad,” comenta Rojas. Desde el uso de luz natural hasta los materiales ecológicos, pasando por el famoso concepto “kilómetro cero” en la comida, todo apunta a reducir el impacto ambiental y apoyar a los agricultores de la zona. ¡Una dieta sana, deliciosa y responsable!
Pero no todo es trabajo duro, claro. Hay espacio para el relax, la aventura y la cultura. Imagínate: clases de yoga frente al volcán, caminatas por la selva, degustación de café orgánico… ¡y conocer a fondo a los artesanos y productores locales! Eso sí es vivir una experiencia auténtica, que te marque para rato. Que si luego te vas a sentir un poco más tico, pues allá va…
Nayara Bocas del Toro tampoco se queda atrás. Villas sobre pilotes para no alterar el lecho marino, sistemas de ahorro de energía y agua, e incluso un programa de reciclaje integral. ¡Un hotelazo que respeta el medio ambiente y la comunidad! Apuestan por contratar personas locales y capacitarlas, creando empleos dignos y oportunidades para crecer.
En fin, la tendencia apunta a valorar el bienestar interior por encima de la ostentación. Un lujo más consciente, más conectado con la naturaleza y con las personas. Entonces, me pregunto: ¿Ustedes creen que este nuevo enfoque del lujo realmente va a transformar la forma en que viajamos o seguirá habiendo espacio para los excesos y la superficialidad? ¡Déjenme sus opiniones en el foro, quiero saber qué piensan ustedes!