¡Ay, Dios mío! Aquí vamos de nuevo con un lío político que nos tiene a todos raspao'. El diputado Alexander Barrantes, del Partido Social Demócrata (PSD), ya sabe que tendrá que defenderse en los tribunales acusado de ofrecerle carguitos a la diputada Sofía Guillén a cambio de su votito para unos eurobonos. ¡Uy, qué vaina!
Para refrescarles la memoria, esto viene de noviembre del año pasado. Parece que Barrantes se acercó a Guillén para hablar sobre esos eurobonos, una forma de endeudar al país. Pero según Guillén, el asunto no quedó ahí: el diputado le habría ofrecido trabajitos en alguna embajada o cualquier otro puesto público si ella aprobaba el proyecto. ¡Imagínate el golpe! Un cargo así a cambio de votar a favor... ¡Eso sí es jugar sucio!
Guillén, bien valiente, lo sacó a relucir en el Plenario. “Al inicio de esta sesión, el diputado Alexander del PSD, en ese sillón de ahí me ha ofrecido cargos y embajadas a cambio de aprobar eurobonos. Yo tengo el deber ético de decir que eso me ha dejado en shock”, soltó para sorpresa de todos. Su declaración causó un revuelo tremendo y ahora Barrantes tendrá que enfrentar las consecuencias.
Y ojo, que esto no es cuento. La Fiscalía General de la República presentó la acusación formal en el 2025, y Barrantes, buscando aparentar transparencia, renunció a su inmunidad parlamentaria. Dijo que desconozca el expediente, pero bueno… ¡Ya sabemos cómo andan esas cosas! Renunciar a la inmunidad suena lindo, pero también puede ser estrategia para intentar salir del apuro.
Ahora, el debate judicial arrancará el 13 de enero y culminará el 16. Los magistrados de la Sala Tercera, que pertenecen a los Supremos Poderes, serán los encargados de determinar si Barrantes es culpable o inocente del delito de Penalidad del Corruptor. Esto promete ser ‘qué nivel’, ya que involucra a altas instancias del poder judicial y legislativo.
Guillén, desde sus redes sociales, ha manifestado su confianza en la justicia. Dice que espera que el diputado pague por sus acciones. Y claro, nadie quiere ver a políticos actuando así, aprovechándose de su posición para beneficio personal. Nos hartamos de corrupción, ¡diay!
Este caso reaviva la conversación sobre la necesidad de reformas profundas en nuestro sistema político. ¿Cómo podemos evitar que estos tipos de situaciones se repitan? ¿Será que necesitamos leyes más estrictas, controles más rigurosos, o simplemente una cultura política diferente donde la ética y la transparencia sean prioritarias? Ya bastante tenemos con las chinchorreadas y otros problemas del país, que encima nos vengan con estas cargas.
En fin, la expectativa está alta. Veremos qué decide la justicia en este caso. Pero mientras tanto, les pregunto: ¿Creen que la renuncia a la inmunidad de Barrantes fue un acto genuino de transparencia, o una mera estrategia legal para tratar de limpiar su nombre?
Para refrescarles la memoria, esto viene de noviembre del año pasado. Parece que Barrantes se acercó a Guillén para hablar sobre esos eurobonos, una forma de endeudar al país. Pero según Guillén, el asunto no quedó ahí: el diputado le habría ofrecido trabajitos en alguna embajada o cualquier otro puesto público si ella aprobaba el proyecto. ¡Imagínate el golpe! Un cargo así a cambio de votar a favor... ¡Eso sí es jugar sucio!
Guillén, bien valiente, lo sacó a relucir en el Plenario. “Al inicio de esta sesión, el diputado Alexander del PSD, en ese sillón de ahí me ha ofrecido cargos y embajadas a cambio de aprobar eurobonos. Yo tengo el deber ético de decir que eso me ha dejado en shock”, soltó para sorpresa de todos. Su declaración causó un revuelo tremendo y ahora Barrantes tendrá que enfrentar las consecuencias.
Y ojo, que esto no es cuento. La Fiscalía General de la República presentó la acusación formal en el 2025, y Barrantes, buscando aparentar transparencia, renunció a su inmunidad parlamentaria. Dijo que desconozca el expediente, pero bueno… ¡Ya sabemos cómo andan esas cosas! Renunciar a la inmunidad suena lindo, pero también puede ser estrategia para intentar salir del apuro.
Ahora, el debate judicial arrancará el 13 de enero y culminará el 16. Los magistrados de la Sala Tercera, que pertenecen a los Supremos Poderes, serán los encargados de determinar si Barrantes es culpable o inocente del delito de Penalidad del Corruptor. Esto promete ser ‘qué nivel’, ya que involucra a altas instancias del poder judicial y legislativo.
Guillén, desde sus redes sociales, ha manifestado su confianza en la justicia. Dice que espera que el diputado pague por sus acciones. Y claro, nadie quiere ver a políticos actuando así, aprovechándose de su posición para beneficio personal. Nos hartamos de corrupción, ¡diay!
Este caso reaviva la conversación sobre la necesidad de reformas profundas en nuestro sistema político. ¿Cómo podemos evitar que estos tipos de situaciones se repitan? ¿Será que necesitamos leyes más estrictas, controles más rigurosos, o simplemente una cultura política diferente donde la ética y la transparencia sean prioritarias? Ya bastante tenemos con las chinchorreadas y otros problemas del país, que encima nos vengan con estas cargas.
En fin, la expectativa está alta. Veremos qué decide la justicia en este caso. Pero mientras tanto, les pregunto: ¿Creen que la renuncia a la inmunidad de Barrantes fue un acto genuino de transparencia, o una mera estrategia legal para tratar de limpiar su nombre?