¡Ay, Dios mío, qué vaina nos toca vivir! Ya estamos a puertas de la elección presidencial y, como siempre, la salud pública es el tema que nadie quiere tocar de lleno. Pero bueno, ahí van los candidatos echándose flores en el último debate del TSE, prometiendo cosas que, pues… ya hemos escuchado antes. Álvaro Ramos, Douglas Caamaño, Luis Amador, Ariel Robles y Juan Carlos Hidalgo, todos con su rollo para convencer a la gente de que ellos sí tienen la solución mágica para la Caja Costarricense de Seguro Social.
La verdad, viendo cómo va la cosa, uno ya ni sabe si creerle a nadie. Pero vamos por partes. Ramos, fiel a su estilo liberacionista, propone echarle más leña al fuego con 400 nuevos EBAIS. ¡Más EBAIS! Como si tener más puntos dispersos fuera la clave para solucionar el problema de fondo. Además, anda hablando de programas de salud mental, que eso suena lindo, pero ¿quién va a financiar todo eso, mae?
Caamaño, ese sí que salió con ideas innovadoras, aunque algo turbias. Propone reducir las listas de espera en seis meses, ¡con un plan! Pues claro, porque todos tenemos un plan escrito en un papel. Lo más curioso es que sugiere mandar a los pacientes a clínicas privadas si esperan más de 30 días por un examen y que la CCSS pague la cuenta. ¡Imagínate el despache que sería eso! Y encima, quiere meter a las cooperativas de salud en esto… ¿Será que busca un negocio aparte?
Amador, con toda su experiencia política, plantea una “reestructuración profunda” de la Caja. Vaya, qué novedad. Todos dicen eso, pero nadie explica cómo piensan hacerlo realmente. Quiere maximizar la infraestructura, mejorar los salarios de los médicos... Todos esos son buenos deseos, pero ¿dónde va a sacar la plata para todo eso? Uno piensa, y se queda frío.
Robles, el frentamplista, dice que hay que pagarle primero a la Caja, que el Estado tiene una deuda enorme. ¡Eso nadie lo niega! Pero ahí viene la otra, proponiendo turnos nocturnos en los EBAIS y tratar de traer especialistas de vuelta. Suena bien en teoría, pero ejecutarlo es otro cuento. ¿Quién va a trabajar de noche en esos lugares remotos y poco equipados, mae?
Y finalmente, Hidalgo, el socialcristiano, también con su discurso de EBAIS y formación de médicos especialistas. Nuevamente, soluciones superficiales a problemas profundos. Quiere atraer médicos del extranjero… ¡Pero cómo si acá mismo muchos se van buscando mejores oportunidades!
En fin, el debate dejó más preguntas que respuestas. Todos los candidatos prometen milagros, pero ninguno ofrece una receta clara y realista para salvar la Caja. El problema es mucho más complejo que simplemente abrir más EBAIS o pagar deudas atrasadas. Necesitamos una reforma integral, que ataque la corrupción, la ineficiencia y la politización que han minado la institución durante décadas. Y vaya que necesitamos que alguien le eche gallos a la vaina, porque la situación sigue empeorando día tras día. ¿Creemnos que alguno de estos políticos realmente tendrá una solución viable para resolver la crisis en la CCSS, o sólo nos están vendiendo humo para conseguir nuestros votos?
Después de escuchar todas esas propuestas, me pregunto: ¿ustedes creen que vale la pena apostarle a alguno de estos candidatos para darle un giro a la salud pública, o deberíamos estar buscando alternativas fuera de la política tradicional? Compartan sus opiniones, ¡me interesa saber qué piensan ustedes!
La verdad, viendo cómo va la cosa, uno ya ni sabe si creerle a nadie. Pero vamos por partes. Ramos, fiel a su estilo liberacionista, propone echarle más leña al fuego con 400 nuevos EBAIS. ¡Más EBAIS! Como si tener más puntos dispersos fuera la clave para solucionar el problema de fondo. Además, anda hablando de programas de salud mental, que eso suena lindo, pero ¿quién va a financiar todo eso, mae?
Caamaño, ese sí que salió con ideas innovadoras, aunque algo turbias. Propone reducir las listas de espera en seis meses, ¡con un plan! Pues claro, porque todos tenemos un plan escrito en un papel. Lo más curioso es que sugiere mandar a los pacientes a clínicas privadas si esperan más de 30 días por un examen y que la CCSS pague la cuenta. ¡Imagínate el despache que sería eso! Y encima, quiere meter a las cooperativas de salud en esto… ¿Será que busca un negocio aparte?
Amador, con toda su experiencia política, plantea una “reestructuración profunda” de la Caja. Vaya, qué novedad. Todos dicen eso, pero nadie explica cómo piensan hacerlo realmente. Quiere maximizar la infraestructura, mejorar los salarios de los médicos... Todos esos son buenos deseos, pero ¿dónde va a sacar la plata para todo eso? Uno piensa, y se queda frío.
Robles, el frentamplista, dice que hay que pagarle primero a la Caja, que el Estado tiene una deuda enorme. ¡Eso nadie lo niega! Pero ahí viene la otra, proponiendo turnos nocturnos en los EBAIS y tratar de traer especialistas de vuelta. Suena bien en teoría, pero ejecutarlo es otro cuento. ¿Quién va a trabajar de noche en esos lugares remotos y poco equipados, mae?
Y finalmente, Hidalgo, el socialcristiano, también con su discurso de EBAIS y formación de médicos especialistas. Nuevamente, soluciones superficiales a problemas profundos. Quiere atraer médicos del extranjero… ¡Pero cómo si acá mismo muchos se van buscando mejores oportunidades!
En fin, el debate dejó más preguntas que respuestas. Todos los candidatos prometen milagros, pero ninguno ofrece una receta clara y realista para salvar la Caja. El problema es mucho más complejo que simplemente abrir más EBAIS o pagar deudas atrasadas. Necesitamos una reforma integral, que ataque la corrupción, la ineficiencia y la politización que han minado la institución durante décadas. Y vaya que necesitamos que alguien le eche gallos a la vaina, porque la situación sigue empeorando día tras día. ¿Creemnos que alguno de estos políticos realmente tendrá una solución viable para resolver la crisis en la CCSS, o sólo nos están vendiendo humo para conseguir nuestros votos?
Después de escuchar todas esas propuestas, me pregunto: ¿ustedes creen que vale la pena apostarle a alguno de estos candidatos para darle un giro a la salud pública, o deberíamos estar buscando alternativas fuera de la política tradicional? Compartan sus opiniones, ¡me interesa saber qué piensan ustedes!