¡Ay, Dios mío! Quién lo diría, la pobre Caoba, la yaguarundina que rescatamos el año pasado, va a tener un brete mucho más cómodo. Resulta que los muchachos de Las Pumas están echándole ganas para construirle un nuevo hábitat, porque la vaina donde vivía antes ya quedó pequeña y, encima, le estaba afectando la salud. ¡Qué alivio!
Si recuerdan, Caoba apareció hace unos meses, solita y bien desnutrida en medio del monte. Una familia la encontró mientras caminaban y la llevaron hasta Las Pumas, pensando que pronto podría volver a la selva. Al principio parecía que todo iba a salir champán, pero los exámenes médicos nos sacaron un susto tremendo; le encontraron el Virus de la Leucemia Felina (FeLV), una enfermedad bien pesada y sin cura. Esto significa que no puede volver a la libertad, pero nosotros podemos darle una vida digna y segura.
En Las Pumas, trabajamos día y noche para rehabilitar animales silvestres y reinsertarlos en su hábitat natural. Pero hay casos como el de Caoba, que requieren cuidados especiales de por vida. Su instalación actual, donde ha vivido por más de dos décadas, mide apenas 48 metros cuadrados, lo cual es insuficiente para sus necesidades y, peor aún, aumenta el riesgo de complicaciones debido a su sistema inmune debilitado por el FeLV. ¡Imagínate vivir apretadito así!
Por eso mismo, el centro ha lanzado una campaña ambiciosa para levantar un nuevo recinto de 288 metros cuadrados. No es broma, casi seis veces más grande. Este nuevo espacio será un paraíso para Caoba, con árboles, arbustos, plataformas para descansar, troncos para esconderse y hasta una piscinita para refrescarse. Con esta infraestructura, esperamos que Caoba pueda mantenerse sana y activa por muchos años. ¡Qué lindo sería verla disfrutando de su nuevo hogar!
El proyecto implica una inversión considerable, unos $36,000 dólares. Sabemos que es una suma importante, pero estamos confiados en que con la ayuda de los ticos, podremos alcanzar nuestra meta. Ya tenemos varios canales disponibles para recibir donaciones: SINPE Móvil, cuentas bancarias en colones y dólares, así que ahí nomás pueden echarle una manito. Cada grano de arroz cuenta, ¡yaremos juntos!
Y hablando de ayudar, recordemos que el yaguarundi es uno de los felinos silvestres más emblemáticos de nuestro país, pero también uno de los más amenazados por la pérdida de su hábitat. La fragmentación de los ecosistemas y la expansión agrícola siguen presionándolo, así que proteger a Caoba es también proteger a su especie. ¡Esto es serio, gente! Tenemos que cuidarnos los bichitos, porque ellos también forman parte de nuestra identidad nacional.
Verena Hagnauer, directora del centro Las Pumas, nos comentó que “el bienestar animal es nuestra máxima prioridad”. Agregó que este proyecto no solo beneficiará a Caoba, sino que servirá como modelo para el diseño de futuros hábitats para otros animales con necesidades similares. Es decir, estamos invirtiendo en el futuro del rescate animal en Costa Rica. ¡Eso sí es trabajar con conciencia!
Así que, mis queridos lectores, les pregunto: ¿creen que iniciativas como esta deberían recibir más apoyo estatal y privado? ¿Qué otras medidas podríamos tomar para proteger a nuestros felinos silvestres y asegurar su supervivencia a largo plazo? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios, quiero saber qué piensan!
Si recuerdan, Caoba apareció hace unos meses, solita y bien desnutrida en medio del monte. Una familia la encontró mientras caminaban y la llevaron hasta Las Pumas, pensando que pronto podría volver a la selva. Al principio parecía que todo iba a salir champán, pero los exámenes médicos nos sacaron un susto tremendo; le encontraron el Virus de la Leucemia Felina (FeLV), una enfermedad bien pesada y sin cura. Esto significa que no puede volver a la libertad, pero nosotros podemos darle una vida digna y segura.
En Las Pumas, trabajamos día y noche para rehabilitar animales silvestres y reinsertarlos en su hábitat natural. Pero hay casos como el de Caoba, que requieren cuidados especiales de por vida. Su instalación actual, donde ha vivido por más de dos décadas, mide apenas 48 metros cuadrados, lo cual es insuficiente para sus necesidades y, peor aún, aumenta el riesgo de complicaciones debido a su sistema inmune debilitado por el FeLV. ¡Imagínate vivir apretadito así!
Por eso mismo, el centro ha lanzado una campaña ambiciosa para levantar un nuevo recinto de 288 metros cuadrados. No es broma, casi seis veces más grande. Este nuevo espacio será un paraíso para Caoba, con árboles, arbustos, plataformas para descansar, troncos para esconderse y hasta una piscinita para refrescarse. Con esta infraestructura, esperamos que Caoba pueda mantenerse sana y activa por muchos años. ¡Qué lindo sería verla disfrutando de su nuevo hogar!
El proyecto implica una inversión considerable, unos $36,000 dólares. Sabemos que es una suma importante, pero estamos confiados en que con la ayuda de los ticos, podremos alcanzar nuestra meta. Ya tenemos varios canales disponibles para recibir donaciones: SINPE Móvil, cuentas bancarias en colones y dólares, así que ahí nomás pueden echarle una manito. Cada grano de arroz cuenta, ¡yaremos juntos!
Y hablando de ayudar, recordemos que el yaguarundi es uno de los felinos silvestres más emblemáticos de nuestro país, pero también uno de los más amenazados por la pérdida de su hábitat. La fragmentación de los ecosistemas y la expansión agrícola siguen presionándolo, así que proteger a Caoba es también proteger a su especie. ¡Esto es serio, gente! Tenemos que cuidarnos los bichitos, porque ellos también forman parte de nuestra identidad nacional.
Verena Hagnauer, directora del centro Las Pumas, nos comentó que “el bienestar animal es nuestra máxima prioridad”. Agregó que este proyecto no solo beneficiará a Caoba, sino que servirá como modelo para el diseño de futuros hábitats para otros animales con necesidades similares. Es decir, estamos invirtiendo en el futuro del rescate animal en Costa Rica. ¡Eso sí es trabajar con conciencia!
Así que, mis queridos lectores, les pregunto: ¿creen que iniciativas como esta deberían recibir más apoyo estatal y privado? ¿Qué otras medidas podríamos tomar para proteger a nuestros felinos silvestres y asegurar su supervivencia a largo plazo? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios, quiero saber qué piensan!