¡Ay, patojo! Se armó un rollo interesante con el candidato Ramos y sus planes pa' la seguridad. Resulta que anda diciendo que la idea de una megacárcel aquí en Costa Rica es pura pérdida de tiempo y plata, y que va a buscarle la vuelta. Lo bueno es que parece tener algunas ideas, aunque todavía hay que ver si le salen bien.
Como ya saben, la discusión sobre las cárceles en nuestro país lleva rato dando qué hablar. Con la creciente ola de violencia y criminalidad, la gente clama por soluciones rápidas y contundentes, y muchos ven en una cárcel gigante la respuesta. Pero Ramos, aparentemente, tiene otras ideas, influenciado quizás por la presión de algunos expertos que argumentan que construir solo celdas no soluciona el problema de fondo.
Lo que propone el PLN, según lo explicó el propio Ramos, es darle continuidad al Centro de Alta Contención de la Criminalidad Organizada (Cacco), esa megacárcel que tanto ruido causó, pero con un enfoque totalmente diferente. Ya no se trata solo de meter presos y olvidarse de ellos; sino de crear módulos dentro de la cárcel donde puedan trabajar, aprender algo útil, y así, cuando salgan, tengan más oportunidades de reinserción social. Suena a cuento chino, pero a ver si le sale.
Además de eso, Ramos se comprometió a contratar un montón de polis nuevo. ¡Un ejército, casi! Dice que quiere incorporar 6 mil nuevos oficiales en cuatro años, sumado al apoyo de unos 40 mil guardias de seguridad privados y un millar de reservistas cada año. Esa es una vara gorda de inversión, dicen que rondaría los 60 a 65 mil millones de colones. Ahí viene la pregunta: ¿de dónde sacarán la pasta?
Para financiar semejante brete, Ramos asegura que van a corregir lo que él llama “la sobreestimación del gasto en deuda pública”. Bueno, ahí tocará rascarle a algún lado, porque esos números no son precisamente changüitos. También prometió traer de vuelta algunos servicios policiales que estaban olvidados, como la presencia permanente de la policía en lugares clave como Puerto Cortés, Quepos y Sixaola. Eso sí que sería chiva, si cumplen.
Otro punto importante de su plan es la reincorporación de la Policía de Control de Drogas en las fronteras. Con toda la movida del narcotráfico y el contrabando, eso es crucial para poder combatir el crimen organizado y evitar que nuestro país siga siendo un puente para esas actividades ilícitas. Una buena estrategia es apostar fuerte en la prevención y el control desde la raíz, para evitar que los jóvenes caigan en manos del hampa.
Las autoridades de Justicia y Paz estiman que la construcción del Cacco, con su nuevo enfoque, podría estar lista en unos 195 días. Aunque, ¡ojalá!, porque esa fecha depende del ritmo de los trabajos de movimiento de tierras, una etapa que todavía está pendiente. Hay que ir viendo cómo avanza la obra y si realmente cumplen con los plazos establecidos, porque la paciencia de la gente ya está más que agotada.
Bueno, pues ahí lo tienen, señores. Un plan ambicioso, con muchas propuestas interesantes, pero también con varios interrogantes por resolver. Ahora me pregunto, ¿creen ustedes que el enfoque multinivel propuesto por Ramos realmente servirá para rehabilitar a los internos y reducir la reincidencia, o será otra promesa vacía que se irá al traste como tantas otras que hemos visto en el pasado?
Como ya saben, la discusión sobre las cárceles en nuestro país lleva rato dando qué hablar. Con la creciente ola de violencia y criminalidad, la gente clama por soluciones rápidas y contundentes, y muchos ven en una cárcel gigante la respuesta. Pero Ramos, aparentemente, tiene otras ideas, influenciado quizás por la presión de algunos expertos que argumentan que construir solo celdas no soluciona el problema de fondo.
Lo que propone el PLN, según lo explicó el propio Ramos, es darle continuidad al Centro de Alta Contención de la Criminalidad Organizada (Cacco), esa megacárcel que tanto ruido causó, pero con un enfoque totalmente diferente. Ya no se trata solo de meter presos y olvidarse de ellos; sino de crear módulos dentro de la cárcel donde puedan trabajar, aprender algo útil, y así, cuando salgan, tengan más oportunidades de reinserción social. Suena a cuento chino, pero a ver si le sale.
Además de eso, Ramos se comprometió a contratar un montón de polis nuevo. ¡Un ejército, casi! Dice que quiere incorporar 6 mil nuevos oficiales en cuatro años, sumado al apoyo de unos 40 mil guardias de seguridad privados y un millar de reservistas cada año. Esa es una vara gorda de inversión, dicen que rondaría los 60 a 65 mil millones de colones. Ahí viene la pregunta: ¿de dónde sacarán la pasta?
Para financiar semejante brete, Ramos asegura que van a corregir lo que él llama “la sobreestimación del gasto en deuda pública”. Bueno, ahí tocará rascarle a algún lado, porque esos números no son precisamente changüitos. También prometió traer de vuelta algunos servicios policiales que estaban olvidados, como la presencia permanente de la policía en lugares clave como Puerto Cortés, Quepos y Sixaola. Eso sí que sería chiva, si cumplen.
Otro punto importante de su plan es la reincorporación de la Policía de Control de Drogas en las fronteras. Con toda la movida del narcotráfico y el contrabando, eso es crucial para poder combatir el crimen organizado y evitar que nuestro país siga siendo un puente para esas actividades ilícitas. Una buena estrategia es apostar fuerte en la prevención y el control desde la raíz, para evitar que los jóvenes caigan en manos del hampa.
Las autoridades de Justicia y Paz estiman que la construcción del Cacco, con su nuevo enfoque, podría estar lista en unos 195 días. Aunque, ¡ojalá!, porque esa fecha depende del ritmo de los trabajos de movimiento de tierras, una etapa que todavía está pendiente. Hay que ir viendo cómo avanza la obra y si realmente cumplen con los plazos establecidos, porque la paciencia de la gente ya está más que agotada.
Bueno, pues ahí lo tienen, señores. Un plan ambicioso, con muchas propuestas interesantes, pero también con varios interrogantes por resolver. Ahora me pregunto, ¿creen ustedes que el enfoque multinivel propuesto por Ramos realmente servirá para rehabilitar a los internos y reducir la reincidencia, o será otra promesa vacía que se irá al traste como tantas otras que hemos visto en el pasado?