¡Qué brígido este caso Fénix, mae! Parece que la pesca sigue dando sus frutos, aunque esto ya lleva años cocinando en la olla. Resulta que la Fiscalía General está pidiendo bastante tiempo pa’ esos señores que supuestamente estaban lavando billetes con negocios en Pérez Zeledón. Una red bien elaborada, pa’ entenderse.
Todo empezó hace un buen rato, desde 2015 dicen, y hasta 2022 estaban amontonando pasta. Según los investigadores, hablamos de cerca de 17 millones de dólares que, claro, tenían que disfrazar de algún modo. No es fácil meterle mano a tanto cero si no tienes el tinglado listo, y parece que estos señores creyeron tenerlo todo bajo control.
Lo interesante es cómo operaban, diay. No eran unos vagonetas descuidados, no señor. Tenían una estructura con varias empresas fantasmas, unas dedicadas a la ganadería, otras a vender llantas, lubricentros, verdulerías… incluso bares y restaurantes. Un verdadero batiburrillo de negocios, todos pensando en lavar la guitza del narcotráfico. Que maquina, qué nivel de planificación para esconder la verdadera jugada.
Y no se trataba de un negocio familiar precisamente. Estamos hablando de 24 personas involucradas, todas enfrentándose a cargos por legitimación de capitales. El juicio ha estado arrastrando, con debates y presentaciones de pruebas durante meses. Ya estamos en la recta final, donde la Fiscalía está pidiendo las sentencias y los abogados tratando de defender a sus clientes. ¡Menuda papeleta!
El Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD), ni corto ni perezoso, también anda buscando qué hacer con una hacienda de más de 30 hectáreas que le cayó en gracia al Estado dentro de este proceso. Dicen que vale unos dos billones de colones, ¡una suma considerable! Están considerando subastarla o donarla, pero todavía no hay decisión oficial. Imagínate poder comprarte una hacienda así, aunque con este historial seguramente nadie quiera vivir ahí por miedo a que aparezcan fantasmas del pasado.
Ahora sí, entramos en los números duros. La Fiscalía está pidiendo 20 años de cárcel para el supuesto líder de la banda, Don Segura Angulo; 18 años para Garro Núñez y 17 años para Núñez Jiménez. Varios otros imputados también podrían pasar la década tras las rejas, dependiendo de lo que decidan los jueces. Dicen que tienen un asesor que les daba ideas turbias, y a él le piden 12 años. Menudo brete.
El juicio se reanuda el lunes, y se espera que en las próximas semanas tengamos una resolución definitiva. Será interesante ver si la Fiscalía logra convencer al tribunal de la culpabilidad de todos los acusados, o si alguno de ellos logra demostrar su inocencia. Este caso ha generado mucha expectativa en la zona sur, y muchos quieren ver justicia hecha, porque es evidente que hubo una movida muy grande detrás de todo esto. Al final, es la verdad lo que importa.
Considerando toda esta información, ¿creen ustedes que las penas que pide la Fiscalía son justificadas, o deberían ser más severas o más leves? ¿Cómo creen que casos como este afectan la percepción de seguridad y confianza en las instituciones en Costa Rica?
Todo empezó hace un buen rato, desde 2015 dicen, y hasta 2022 estaban amontonando pasta. Según los investigadores, hablamos de cerca de 17 millones de dólares que, claro, tenían que disfrazar de algún modo. No es fácil meterle mano a tanto cero si no tienes el tinglado listo, y parece que estos señores creyeron tenerlo todo bajo control.
Lo interesante es cómo operaban, diay. No eran unos vagonetas descuidados, no señor. Tenían una estructura con varias empresas fantasmas, unas dedicadas a la ganadería, otras a vender llantas, lubricentros, verdulerías… incluso bares y restaurantes. Un verdadero batiburrillo de negocios, todos pensando en lavar la guitza del narcotráfico. Que maquina, qué nivel de planificación para esconder la verdadera jugada.
Y no se trataba de un negocio familiar precisamente. Estamos hablando de 24 personas involucradas, todas enfrentándose a cargos por legitimación de capitales. El juicio ha estado arrastrando, con debates y presentaciones de pruebas durante meses. Ya estamos en la recta final, donde la Fiscalía está pidiendo las sentencias y los abogados tratando de defender a sus clientes. ¡Menuda papeleta!
El Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD), ni corto ni perezoso, también anda buscando qué hacer con una hacienda de más de 30 hectáreas que le cayó en gracia al Estado dentro de este proceso. Dicen que vale unos dos billones de colones, ¡una suma considerable! Están considerando subastarla o donarla, pero todavía no hay decisión oficial. Imagínate poder comprarte una hacienda así, aunque con este historial seguramente nadie quiera vivir ahí por miedo a que aparezcan fantasmas del pasado.
Ahora sí, entramos en los números duros. La Fiscalía está pidiendo 20 años de cárcel para el supuesto líder de la banda, Don Segura Angulo; 18 años para Garro Núñez y 17 años para Núñez Jiménez. Varios otros imputados también podrían pasar la década tras las rejas, dependiendo de lo que decidan los jueces. Dicen que tienen un asesor que les daba ideas turbias, y a él le piden 12 años. Menudo brete.
El juicio se reanuda el lunes, y se espera que en las próximas semanas tengamos una resolución definitiva. Será interesante ver si la Fiscalía logra convencer al tribunal de la culpabilidad de todos los acusados, o si alguno de ellos logra demostrar su inocencia. Este caso ha generado mucha expectativa en la zona sur, y muchos quieren ver justicia hecha, porque es evidente que hubo una movida muy grande detrás de todo esto. Al final, es la verdad lo que importa.
Considerando toda esta información, ¿creen ustedes que las penas que pide la Fiscalía son justificadas, o deberían ser más severas o más leves? ¿Cómo creen que casos como este afectan la percepción de seguridad y confianza en las instituciones en Costa Rica?