¡Ay, Dios mío! Aquí seguimos viendo cómo el Presidente Chaves se mete en líos más grandes que un balón de futbol. Resulta que todo ese rollo de gobernar con decretos, que prometió desde campaña, parece que le está saliendo por las chimeneas. Más que ahorrarle trabajo a los diputados, le está generando una catarata de rechazos y ahora, según dicen, anda buscando excusas y poniéndole drama a todo.
Desde que asumió el cargo en 2022, con esos decretos sorpresa sobre ciberataques y la vacuna, ya se veía venir la vaca aplanchada. Prometía bajar precios de medicinas, nos sacó la famosa 'ruta del arroz', ¡una vara que resultó ser más turbia que el río Cañas! Y ni hablar de la 'ley jaguar', que parecía querer meterle mano a la Contraloría… Un chururrismo tras otro, todas esas iniciativas terminaron en aguas turbias, picando piedra en el Congreso.
Ahora, un analista reconocido, el profe Gustavo Araya Martínez, le soltó la bomba: dice que el Presidente está jugando a hacerse el interesante, a ponerles presión a todos con estas jugadas mediáticas. Según él, en lugar de trabajar duro y buscar soluciones reales, Chaves prefiere armar un circo político, como si estuviera en un juego de fantasmas. "Se pone a hacer apuestas demostrativas, pura propaganda, pero no le importa si las cosas funcionan o si realmente ayudan al país", sentenció el profesor.
Y no es solo porque las ideas sean malas, muchachos. A ver, el mae tiene que admitirlo: algunos de esos decretos venían repletos de errores, de faltas de ortografía, fechas equivocadas... ¡Un desastre! Parece que no le ponen empeño en revisar las cosas bien antes de lanzarlas al mundo. Esto, según el analista, demuestra una falta de respeto total hacia la ciudadanía y hacia la institución presidencial.
Pero la cosa no pinta mucho mejor en el lado legislativo, díganlo. La fracción oficialista, la que supuestamente debería estar apoyándolo, está más floja que un perro mojado. Producen leyes a paso de tortuga, parece que les da pereza entrar al brete. Esto dificulta muchísimo que el Presidente pueda impulsar sus proyectos, incluso los que podrían tener buen fondo. ¡Qué pena ajena!
Además, la tensión entre el Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa está a tope. El Presidente no pierde oportunidad de atacar a los diputados, llamándolos de mil maneras, acusándolos de ser filibusteros, comunistas… ¡Un relajo! Parece que prefiere pelear con ellos a trabajar juntos para resolver los problemas del país. En fin, un show digno de la televisión, aunque nadie salga ganando.
Sin embargo, hay un rayito de esperanza. Al final, la Asamblea Legislativa sí logró aprobar la rebaja en el precio de los medicamentos, una promesa que Chaves había hecho meses atrás y que no lograba concretar con sus decretitos mágicos. Este pequeño triunfo demuestra que, aunque haya bronca, a veces el Congreso puede hacer las cosas bien. Claro, con trabajo conjunto, con diálogo, consultando a expertos... ¡Las cosas básicas, vamos!
En resumen, parece que estamos viendo un gobierno atrapado en su propia red de contradicciones y estrategias poco claras. Entre decretos fallidos, ataques personales y una fracción legislativa apática, el futuro de las políticas públicas en Costa Rica se antoja incierto. ¿Creen que el Presidente Chaves está buscando chivos expiatorios para encubrir su propia incapacidad de liderazgo, o simplemente es víctima de una polarización política extrema? Compartan sus opiniones en los comentarios – ¡a debatir!
Desde que asumió el cargo en 2022, con esos decretos sorpresa sobre ciberataques y la vacuna, ya se veía venir la vaca aplanchada. Prometía bajar precios de medicinas, nos sacó la famosa 'ruta del arroz', ¡una vara que resultó ser más turbia que el río Cañas! Y ni hablar de la 'ley jaguar', que parecía querer meterle mano a la Contraloría… Un chururrismo tras otro, todas esas iniciativas terminaron en aguas turbias, picando piedra en el Congreso.
Ahora, un analista reconocido, el profe Gustavo Araya Martínez, le soltó la bomba: dice que el Presidente está jugando a hacerse el interesante, a ponerles presión a todos con estas jugadas mediáticas. Según él, en lugar de trabajar duro y buscar soluciones reales, Chaves prefiere armar un circo político, como si estuviera en un juego de fantasmas. "Se pone a hacer apuestas demostrativas, pura propaganda, pero no le importa si las cosas funcionan o si realmente ayudan al país", sentenció el profesor.
Y no es solo porque las ideas sean malas, muchachos. A ver, el mae tiene que admitirlo: algunos de esos decretos venían repletos de errores, de faltas de ortografía, fechas equivocadas... ¡Un desastre! Parece que no le ponen empeño en revisar las cosas bien antes de lanzarlas al mundo. Esto, según el analista, demuestra una falta de respeto total hacia la ciudadanía y hacia la institución presidencial.
Pero la cosa no pinta mucho mejor en el lado legislativo, díganlo. La fracción oficialista, la que supuestamente debería estar apoyándolo, está más floja que un perro mojado. Producen leyes a paso de tortuga, parece que les da pereza entrar al brete. Esto dificulta muchísimo que el Presidente pueda impulsar sus proyectos, incluso los que podrían tener buen fondo. ¡Qué pena ajena!
Además, la tensión entre el Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa está a tope. El Presidente no pierde oportunidad de atacar a los diputados, llamándolos de mil maneras, acusándolos de ser filibusteros, comunistas… ¡Un relajo! Parece que prefiere pelear con ellos a trabajar juntos para resolver los problemas del país. En fin, un show digno de la televisión, aunque nadie salga ganando.
Sin embargo, hay un rayito de esperanza. Al final, la Asamblea Legislativa sí logró aprobar la rebaja en el precio de los medicamentos, una promesa que Chaves había hecho meses atrás y que no lograba concretar con sus decretitos mágicos. Este pequeño triunfo demuestra que, aunque haya bronca, a veces el Congreso puede hacer las cosas bien. Claro, con trabajo conjunto, con diálogo, consultando a expertos... ¡Las cosas básicas, vamos!
En resumen, parece que estamos viendo un gobierno atrapado en su propia red de contradicciones y estrategias poco claras. Entre decretos fallidos, ataques personales y una fracción legislativa apática, el futuro de las políticas públicas en Costa Rica se antoja incierto. ¿Creen que el Presidente Chaves está buscando chivos expiatorios para encubrir su propia incapacidad de liderazgo, o simplemente es víctima de una polarización política extrema? Compartan sus opiniones en los comentarios – ¡a debatir!