Diay, maes. Otra vez la misma vara. El presi Chaves se fue a dar una vuelta por Limón para celebrar el Día de la Persona Negra y la Cultura Afrocostarricense, y aunque la fiesta es tuanis y súper necesaria, hay un no sé qué que huele a disco rayado. Y es que a ocho meses de jalar de Zapote, la lista de promesas para la provincia es más larga que un lunes y el avance es más lento que una procesión. El hombre llega, sonríe para la foto, inaugura un par de chunches, pero de los megaproyectos que iban a cambiarle la cara al Caribe… ni las luces. La gente de Limón sigue esperando, y la paciencia, como todos sabemos, no es infinita.
Hablemos del elefante en la sala, o mejor dicho, del crucero fantasma: la famosa marina y terminal que nos vendieron como la última Coca-Cola del desierto. Desde el 2022 andan con ese cuento. Que ya casi, que en el 2023 se licitaba, que esto iba a ser un nivel. ¿Y la realidad? Estamos a finales de 2025 y Japdeva confirmó hace unos meses que ni siquiera habían presentado el proyecto a la Contraloría. ¡Qué despiche! Tienen el visto bueno de Setena, sí, pero eso es como tener la harina para el queque sin huevos ni leche. La vara es que todo el plan de la marina náutica, los hoteles y la zona comercial sigue siendo un render bonito en una presentación de PowerPoint. Y ni hablemos del aeropuerto internacional, otro cuento chino que se quedó en el aire, literalmente.
Pero bueno, si de cuentos de nunca acabar se trata, la ampliación de la Ruta 32 se lleva el premio. Esta novela ya tiene más capítulos que cualquier culebrón. Se suponía que la obra tenía que estar lista hace cuatro años, ¡cuatro! Este gobierno prometió que para finales del 2024 o inicios del 2025 estaría, pero se volvió a jalar una torta con los plazos. Ahora dicen que para el 28 de diciembre de este año, casi como un regalo de Navidad tardío. A ver si es cierto. Con la cantidad de atrasos y adendas, uno ya no sabe si creer. Y mientras tanto, el nuevo hospital Tony Facio, otra promesa clave, apenas está en recepción de ofertas. La plata apareció, sí, pero después de que la Contraloría les jalara el aire por un informe de "cumplimiento" que, diay, no tenía respaldo. ¡Qué sal la de Limón!
Y mientras esperamos que algún día se construya algo, la provincia sigue ahogándose en una ola de violencia que no da tregua. Limón es, tristemente, la segunda provincia con más homicidios del país, con más de 100 muertes este año. El OIJ lo explica claro: los capos están guardados, pero los remanentes y los nuevos gatos andan peleándose el territorio a punta de bala. El gobierno prometió más delegaciones y más inversión para frenar la bronca, pero los números hablan por sí solos. La inseguridad, sumada a la falta de brete y oportunidades, es una bomba de tiempo. Y las promesas de mejorar la educación, la vivienda y los servicios básicos siguen sonando a un eco lejano.
Al final, la visita del presidente deja un sabor agridulce. Está bien celebrar la cultura, pero los limonenses no comen con discursos ni viven de inauguraciones de obras menores. Necesitan que las grandes promesas se conviertan en grúas, cemento y, sobre todo, en esperanza. El reloj no perdona y el tiempo para cumplir se acaba. La pregunta del millón es si veremos un cambio de gas a fondo en estos últimos meses o si Limón tendrá que seguir esperando al próximo gobierno para ver si, esta vez sí, la cosa va en serio. ¿Ustedes qué dicen, maes? ¿Creen que en estos últimos meses veremos un milagro en el Caribe o esto ya es puro show para la foto y agüita de sapo?
Hablemos del elefante en la sala, o mejor dicho, del crucero fantasma: la famosa marina y terminal que nos vendieron como la última Coca-Cola del desierto. Desde el 2022 andan con ese cuento. Que ya casi, que en el 2023 se licitaba, que esto iba a ser un nivel. ¿Y la realidad? Estamos a finales de 2025 y Japdeva confirmó hace unos meses que ni siquiera habían presentado el proyecto a la Contraloría. ¡Qué despiche! Tienen el visto bueno de Setena, sí, pero eso es como tener la harina para el queque sin huevos ni leche. La vara es que todo el plan de la marina náutica, los hoteles y la zona comercial sigue siendo un render bonito en una presentación de PowerPoint. Y ni hablemos del aeropuerto internacional, otro cuento chino que se quedó en el aire, literalmente.
Pero bueno, si de cuentos de nunca acabar se trata, la ampliación de la Ruta 32 se lleva el premio. Esta novela ya tiene más capítulos que cualquier culebrón. Se suponía que la obra tenía que estar lista hace cuatro años, ¡cuatro! Este gobierno prometió que para finales del 2024 o inicios del 2025 estaría, pero se volvió a jalar una torta con los plazos. Ahora dicen que para el 28 de diciembre de este año, casi como un regalo de Navidad tardío. A ver si es cierto. Con la cantidad de atrasos y adendas, uno ya no sabe si creer. Y mientras tanto, el nuevo hospital Tony Facio, otra promesa clave, apenas está en recepción de ofertas. La plata apareció, sí, pero después de que la Contraloría les jalara el aire por un informe de "cumplimiento" que, diay, no tenía respaldo. ¡Qué sal la de Limón!
Y mientras esperamos que algún día se construya algo, la provincia sigue ahogándose en una ola de violencia que no da tregua. Limón es, tristemente, la segunda provincia con más homicidios del país, con más de 100 muertes este año. El OIJ lo explica claro: los capos están guardados, pero los remanentes y los nuevos gatos andan peleándose el territorio a punta de bala. El gobierno prometió más delegaciones y más inversión para frenar la bronca, pero los números hablan por sí solos. La inseguridad, sumada a la falta de brete y oportunidades, es una bomba de tiempo. Y las promesas de mejorar la educación, la vivienda y los servicios básicos siguen sonando a un eco lejano.
Al final, la visita del presidente deja un sabor agridulce. Está bien celebrar la cultura, pero los limonenses no comen con discursos ni viven de inauguraciones de obras menores. Necesitan que las grandes promesas se conviertan en grúas, cemento y, sobre todo, en esperanza. El reloj no perdona y el tiempo para cumplir se acaba. La pregunta del millón es si veremos un cambio de gas a fondo en estos últimos meses o si Limón tendrá que seguir esperando al próximo gobierno para ver si, esta vez sí, la cosa va en serio. ¿Ustedes qué dicen, maes? ¿Creen que en estos últimos meses veremos un milagro en el Caribe o esto ya es puro show para la foto y agüita de sapo?