¡Ay, Dios mío! Aquí seguimos con el circo político, ¿verdad, compas? Resulta que la exPresidenta Laura Chinchilla decidió contestarle a Laura Fernández, la precandidata del Pueblo Soberano, en un video que se viralizó rapidito en X (antes Twitter). Parece que las cosas se pusieron calientes entre estas dos damas, y el Foro de Costa Rica anda que echa humo con tanto debate.
Todo empezó porque Fernández ha estado soltando pullas sobre reuniones de exmandatarias con líderes cuestionados, mencionando directamente a Chinchilla y a Solís. Fernández, buscando quedar bien, acusó a ambas de supuestamente legitimar regímenes autoritarios, sacando unas fotos a carcajadas con Chávez y Castro. Pues, la exPresidenta no se quedó calladita, y lanzó su respuesta con toda la artillería legal y moral que tenía disponible.
En el video, que dura casi cuatro minutitos, Chinchilla sale a defender su honor y a atacar duramente a Fernández. Lo primero que dijo es que la precandidata salió de “su escondite” para atacarla, y no para debatir con los demás aspirantes a la Presidencia. ¡Imagínate!, como si fuera un gran favor que nos estuviera haciendo, estar participando en un debate…
Pero ahí no termina la cosa, porque Chinchilla también le recriminó a Fernández haber utilizado un discurso que calificó de “grosero y populista”, además de mostrar imágenes fuera de contexto. Dijo que esas fotos con figuras polémicas forman parte de su trayectoria internacional y que no implican necesariamente que comparta sus ideologías. ¡Uf!, vaya batallar!
Y siguió explicando, detallando cómo su gobierno cerró el acuerdo con Petrocaribe bajo el mandato de Chávez. Remarcó que nunca ha expresado apoyo a ningún dictador y aceptó recibir críticas sobre su gestión, pero rechazó cualquier cuestionamiento a sus convicciones democráticas. La señora Chinchilla tiene razón, eh... defender las bases de la democracia es fundamental, especialmente ahora.
Luego, la exmandataria entró en otra vara, hablando de las causas que ha apoyado en relación a víctimas de dictaduras alrededor del mundo. Conectó esto con la situación actual en Costa Rica, mencionando empresarios extorsionados, funcionarias amenazadas, diputadas preocupadas por la seguridad de sus hijos y periodistas denigrados o, peor aún, comprados. Un panorama sombrío, diay, pero que parece reflejar preocupaciones reales en muchos sectores.
Fernández, al parecer, intentó distraer la atención con mensajes ambiguos y “imágenes mudas,” pero Chinchilla argumentó que quienes están tomando conciencia de lo que ocurre en Costa Rica prefieren basarse en testimonios concretos, documentos y denuncias judiciales. Hizo hincapié en que las historias de abuso de poder y corrupción se transmiten de boca en boca y por WhatsApp, generando temor y dolor entre la población. Qué tristeza saber que algunas personas vivimos temiendo por nuestra seguridad y libertad.
Con este choque de videos y argumentos, el debate político se intensifica, y la ciudadanía se queda pensando: ¿hasta dónde llegará esta confrontación? ¿Nos estamos enfocando en lo importante o en distracciones vacuas? Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que esta batalla dialéctica beneficia o perjudica a la democracia costarricense?
Todo empezó porque Fernández ha estado soltando pullas sobre reuniones de exmandatarias con líderes cuestionados, mencionando directamente a Chinchilla y a Solís. Fernández, buscando quedar bien, acusó a ambas de supuestamente legitimar regímenes autoritarios, sacando unas fotos a carcajadas con Chávez y Castro. Pues, la exPresidenta no se quedó calladita, y lanzó su respuesta con toda la artillería legal y moral que tenía disponible.
En el video, que dura casi cuatro minutitos, Chinchilla sale a defender su honor y a atacar duramente a Fernández. Lo primero que dijo es que la precandidata salió de “su escondite” para atacarla, y no para debatir con los demás aspirantes a la Presidencia. ¡Imagínate!, como si fuera un gran favor que nos estuviera haciendo, estar participando en un debate…
Pero ahí no termina la cosa, porque Chinchilla también le recriminó a Fernández haber utilizado un discurso que calificó de “grosero y populista”, además de mostrar imágenes fuera de contexto. Dijo que esas fotos con figuras polémicas forman parte de su trayectoria internacional y que no implican necesariamente que comparta sus ideologías. ¡Uf!, vaya batallar!
Y siguió explicando, detallando cómo su gobierno cerró el acuerdo con Petrocaribe bajo el mandato de Chávez. Remarcó que nunca ha expresado apoyo a ningún dictador y aceptó recibir críticas sobre su gestión, pero rechazó cualquier cuestionamiento a sus convicciones democráticas. La señora Chinchilla tiene razón, eh... defender las bases de la democracia es fundamental, especialmente ahora.
Luego, la exmandataria entró en otra vara, hablando de las causas que ha apoyado en relación a víctimas de dictaduras alrededor del mundo. Conectó esto con la situación actual en Costa Rica, mencionando empresarios extorsionados, funcionarias amenazadas, diputadas preocupadas por la seguridad de sus hijos y periodistas denigrados o, peor aún, comprados. Un panorama sombrío, diay, pero que parece reflejar preocupaciones reales en muchos sectores.
Fernández, al parecer, intentó distraer la atención con mensajes ambiguos y “imágenes mudas,” pero Chinchilla argumentó que quienes están tomando conciencia de lo que ocurre en Costa Rica prefieren basarse en testimonios concretos, documentos y denuncias judiciales. Hizo hincapié en que las historias de abuso de poder y corrupción se transmiten de boca en boca y por WhatsApp, generando temor y dolor entre la población. Qué tristeza saber que algunas personas vivimos temiendo por nuestra seguridad y libertad.
Con este choque de videos y argumentos, el debate político se intensifica, y la ciudadanía se queda pensando: ¿hasta dónde llegará esta confrontación? ¿Nos estamos enfocando en lo importante o en distracciones vacuas? Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que esta batalla dialéctica beneficia o perjudica a la democracia costarricense?