¡Ay, dios mío, qué historia nos cayó encima! Resulta que encontraron una cría de manatí varada en Tortuguero, ¡en Limón, pa'lante! Imagínense la escena: un bebé de esos grandotes, solito en la playa, sin mamá. Se armó un relajo, pero gracias a Dios, nuestros compas del SINAC reaccionaron rápido.
Este manatito, que ahora está bajo cuidados intensivos en el Rescate Wildlife Rescue Center, fue encontrado el 5 de enero, justo cuando empezaban las fuertes lluvias. Lo peor era que la mami no aparecía por ninguna parte, y los técnicos del SINAC hicieron hasta lo imposible para reunirlos, pero ni modo, la criatura estaba bien lost. Intentaron regresarlo al agua, pero el pobre se encalló otra vez, demostrando que necesitaba ayuda especializada y urgente.
Ahora, la vaina es complicada porque esta cría necesita comer, y comer sin estar junto a su madre es un brete tremendo. Según los expertos de la Universidad Nacional (UNA), el vínculo entre la mamá y el bebé manatí es vital durante sus primeros años, así que hay que meterle toda la técnica para que empiece a alimentarse solito. Estamos hablando de un proceso largo, ¡años quizás!, pero ahí va la esperanza.
Y ojo, que esto no es cualquier vaina. El manatí antillano es una especie vulnerable, mi gente. Se concentran en ciertas áreas del Caribe, como bocas de río y lagunas costeras, y vivir de pastizales acuáticos no es fácil. Además, son muy calladitos, les cuesta que los vean, así que mantenerlos bajo control es como buscar aguja en pajar, diay.
Lo bueno es que hay un equipo de lujo trabajando en esto: veterinarios, biólogos, especialistas en vida silvestre... ¡hasta los maestros de la UNA se pusieron las pilas! Todos metiendo mano para darle al manatito lo mejor. Se coordino un traslado aéreo de emergencia, eso sí que es rapidez y organización, pa’ que vea la gente cómo se hacen las cosas cuando hay compromiso con la naturaleza. En fin, un esfuerzo interinstitucional digno de aplaudir.
Esta cría es un recordatorio de lo importante que es cuidar nuestras áreas protegidas y hacer cumplir las leyes ambientales. Porque si no cuidamos los pastizales, si no evitamos la contaminación de nuestros ríos y lagunas, estas criaturas no van a tener dónde vivir. ¡Es hora de despertar, chavales!
Pero también es una muestra de que, con voluntad y recursos, podemos salvar especies en peligro. Imaginemos, con el apoyo adecuado, podríamos tener programas de reproducción asistida, o incluso crear santuarios para manatíes. No es un sueño inalcanzable, sino una necesidad imperiosa. ¡Vamos, que nosotros podemos!
Así que aquí estamos, cruzando los dedos por este pequeño manatí. Esperemos que recupere energías y pueda regresar algún día a nadar libremente en nuestro Caribe. Pero dime, tú, ¿qué crees que deberíamos hacer para asegurarnos de que historias como esta no se repitan y proteger mejor a nuestros manatíes?
Este manatito, que ahora está bajo cuidados intensivos en el Rescate Wildlife Rescue Center, fue encontrado el 5 de enero, justo cuando empezaban las fuertes lluvias. Lo peor era que la mami no aparecía por ninguna parte, y los técnicos del SINAC hicieron hasta lo imposible para reunirlos, pero ni modo, la criatura estaba bien lost. Intentaron regresarlo al agua, pero el pobre se encalló otra vez, demostrando que necesitaba ayuda especializada y urgente.
Ahora, la vaina es complicada porque esta cría necesita comer, y comer sin estar junto a su madre es un brete tremendo. Según los expertos de la Universidad Nacional (UNA), el vínculo entre la mamá y el bebé manatí es vital durante sus primeros años, así que hay que meterle toda la técnica para que empiece a alimentarse solito. Estamos hablando de un proceso largo, ¡años quizás!, pero ahí va la esperanza.
Y ojo, que esto no es cualquier vaina. El manatí antillano es una especie vulnerable, mi gente. Se concentran en ciertas áreas del Caribe, como bocas de río y lagunas costeras, y vivir de pastizales acuáticos no es fácil. Además, son muy calladitos, les cuesta que los vean, así que mantenerlos bajo control es como buscar aguja en pajar, diay.
Lo bueno es que hay un equipo de lujo trabajando en esto: veterinarios, biólogos, especialistas en vida silvestre... ¡hasta los maestros de la UNA se pusieron las pilas! Todos metiendo mano para darle al manatito lo mejor. Se coordino un traslado aéreo de emergencia, eso sí que es rapidez y organización, pa’ que vea la gente cómo se hacen las cosas cuando hay compromiso con la naturaleza. En fin, un esfuerzo interinstitucional digno de aplaudir.
Esta cría es un recordatorio de lo importante que es cuidar nuestras áreas protegidas y hacer cumplir las leyes ambientales. Porque si no cuidamos los pastizales, si no evitamos la contaminación de nuestros ríos y lagunas, estas criaturas no van a tener dónde vivir. ¡Es hora de despertar, chavales!
Pero también es una muestra de que, con voluntad y recursos, podemos salvar especies en peligro. Imaginemos, con el apoyo adecuado, podríamos tener programas de reproducción asistida, o incluso crear santuarios para manatíes. No es un sueño inalcanzable, sino una necesidad imperiosa. ¡Vamos, que nosotros podemos!
Así que aquí estamos, cruzando los dedos por este pequeño manatí. Esperemos que recupere energías y pueda regresar algún día a nadar libremente en nuestro Caribe. Pero dime, tú, ¿qué crees que deberíamos hacer para asegurarnos de que historias como esta no se repitan y proteger mejor a nuestros manatíes?