¡Ay, Dios mío! La cosa está que arde en el país, má’ que nunca. Con estos candidatos a la presidencia echándose tierra mutuamente, uno piensa: ¿quién nos va a sacar del brete? Parece que el buey ya bajó de la montaña, pero bueno, hay que darle una oportunidad a ver qué tan cargados vienen con soluciones.
Después de cuatro años de rodillo con Don Rodrigo, la gente está harta, te digo yo. La educación está pa’ llorar – ¡qué despiche!, los colegios parecen ruinas, y los maestros trabajando con unas condiciones... ¡diay! Y la salud, ni hablar; las salas de emergencia repletas, los médicos agobiados, y esperar por una cita médica parece que vas a necesitar otro milagro. Así, con este panorama, no me extraña que la gente esté buscando nuevos aires.
Ronny Castillo, de Aquí Costa Rica Manda, Eliécer Feinzaig, del Liberal Progresista, José Miguel Aguilar, de Avanza, y Claudio Alpízar, de Esperanza Nacional, se presentaron anoche prometiendo recuperar a la educación y ponerle orden a la salud pública. Todos hablando bonito, como siempre, pero ahí radica el huesito: ¿tendrán la voluntad y la capacidad de cumplir lo que dicen?
Aguilar soltó la bomba diciendo que el sistema educativo ha sido un desastre absoluto bajo esta administración. No exagera, él sabe de lo que habla. Se veía que estaba sacado de quicio al describir cómo algunos centros educativos están prácticamente derrumbándose. ¡Qué vara! Eso sí duele, porque afecta directamente a nuestros niños.
Claudio Alpízar, con su labia de político, propuso regresar a los 270 días de clases, invertir en infraestructura escolar, poniendo énfasis en las zonas rurales y costeras – donde precisamente la necesidad es mayor. Suena bien, claro, pero ¿dónde va a aparecer la plata? Porque eso, los amigos, es el verdadero problema. Una cosa es prometerlo en campaña, y otra distinta es aterrizarlo cuando estás en el palco.
Eliécer Feinzaig, con su rollo intelectual, argumentó que existe una verdadera “tragedia en educación” planificada. Propuso una reforma curricular completa, fortalecer las habilidades básicas, implementar programas de inglés y computación, e incluso rescatar a los jóvenes del peligroso mundo del narcotráfico. Ahí sí, puso algo de carne al asador, aunque suena ambicioso.
En cuanto a la salud, Castillo insistió en que lo primordial es que el Estado pague la monumental deuda a la CCSS, contratar más especialistas y reducir drásticamente las listas de espera. Feinzaig, retomando la idea, añadió que se deberían construir más Ebais – esos centros de atención primaria que, a pesar de todo, siguen siendo un salvavidas para muchas familias. Fernández, fiel a su estilo, defendió al gobierno actual y prometió impulsar el nuevo hospital de Limón y rescatar a la CCSS. Uno se queda pensando si realmente entienden la magnitud de la situación.
Y aquí viene la pregunta para todos ustedes, mis queridos lectores del Foro: ¿creen sinceramente que alguno de estos candidatos tiene la receta para solucionar los problemas de la educación y la salud en Costa Rica, o estamos condenados a repetir la historia? ¡Déjenme sus opiniones, vamos a debatir!
Después de cuatro años de rodillo con Don Rodrigo, la gente está harta, te digo yo. La educación está pa’ llorar – ¡qué despiche!, los colegios parecen ruinas, y los maestros trabajando con unas condiciones... ¡diay! Y la salud, ni hablar; las salas de emergencia repletas, los médicos agobiados, y esperar por una cita médica parece que vas a necesitar otro milagro. Así, con este panorama, no me extraña que la gente esté buscando nuevos aires.
Ronny Castillo, de Aquí Costa Rica Manda, Eliécer Feinzaig, del Liberal Progresista, José Miguel Aguilar, de Avanza, y Claudio Alpízar, de Esperanza Nacional, se presentaron anoche prometiendo recuperar a la educación y ponerle orden a la salud pública. Todos hablando bonito, como siempre, pero ahí radica el huesito: ¿tendrán la voluntad y la capacidad de cumplir lo que dicen?
Aguilar soltó la bomba diciendo que el sistema educativo ha sido un desastre absoluto bajo esta administración. No exagera, él sabe de lo que habla. Se veía que estaba sacado de quicio al describir cómo algunos centros educativos están prácticamente derrumbándose. ¡Qué vara! Eso sí duele, porque afecta directamente a nuestros niños.
Claudio Alpízar, con su labia de político, propuso regresar a los 270 días de clases, invertir en infraestructura escolar, poniendo énfasis en las zonas rurales y costeras – donde precisamente la necesidad es mayor. Suena bien, claro, pero ¿dónde va a aparecer la plata? Porque eso, los amigos, es el verdadero problema. Una cosa es prometerlo en campaña, y otra distinta es aterrizarlo cuando estás en el palco.
Eliécer Feinzaig, con su rollo intelectual, argumentó que existe una verdadera “tragedia en educación” planificada. Propuso una reforma curricular completa, fortalecer las habilidades básicas, implementar programas de inglés y computación, e incluso rescatar a los jóvenes del peligroso mundo del narcotráfico. Ahí sí, puso algo de carne al asador, aunque suena ambicioso.
En cuanto a la salud, Castillo insistió en que lo primordial es que el Estado pague la monumental deuda a la CCSS, contratar más especialistas y reducir drásticamente las listas de espera. Feinzaig, retomando la idea, añadió que se deberían construir más Ebais – esos centros de atención primaria que, a pesar de todo, siguen siendo un salvavidas para muchas familias. Fernández, fiel a su estilo, defendió al gobierno actual y prometió impulsar el nuevo hospital de Limón y rescatar a la CCSS. Uno se queda pensando si realmente entienden la magnitud de la situación.
Y aquí viene la pregunta para todos ustedes, mis queridos lectores del Foro: ¿creen sinceramente que alguno de estos candidatos tiene la receta para solucionar los problemas de la educación y la salud en Costa Rica, o estamos condenados a repetir la historia? ¡Déjenme sus opiniones, vamos a debatir!