¡Ay, Dios mío! Aquí vamos otra vez con el PLN metido en un brete. A tres semanas de las elecciones presidenciales, la cosa pinta turbia para los verdiblancos, especialmente en Puerto Jiménez. Parece que la dirigencia no logra ponerse de acuerdo y esto podría costarle caro al partido, ¡y a nosotros también!
La jugada es así: el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) le pidió al PLN que regularice la elección de su dirigente cantonal antes del día de las votaciones. Esto es crucial porque el TSE entrega una contribución estatal a todos los partidos políticos para que puedan financiar su campaña. Se trata de un buen cachito de plata que ahora mismo pende de un hilo, y si no se arreglan las cosas pronto, el PLN podría verse obligado a jalarse una torta bien grande.
Y no es que no estaban avisados. El 18 de agosto, un grupo de dirigentes locales ya había enviado una carta al candidato, Álvaro Ramos, poniendo el dedo en la llaga. Le decían que había un abandono total por parte de la candidatura presidencial y que la comunicación era prácticamente nula. ¡Imaginen la bronca que tenían estos señores! Parecía que estaban hablando contra un muro.
Pero este sábado, la cosa empeoró. Intentaron realizar una asamblea cantonal para elegir al nuevo dirigente, pero faltaron delegados. Solo aparecieron cuatro de los nueve que debían estar presentes. ¡Menudo despiche! No alcanzaron el cuórum necesario y la asamblea se tuvo que cancelar, dejando todo como estaba, o peor aún, en una situación más complicada.
Esto, amigos, implica mucho más que una simple dificultad interna del PLN. Significa poner en riesgo los fondos destinados a la campaña, lo cual afectará directamente la capacidad del partido para llevar su mensaje a la gente. Podrían verse obligados a recortar gastos, a depender más de donaciones privadas –que siempre generan sospechas– o incluso a buscar créditos bancarios. ¡Qué vara!
Analistas políticos consultados coinciden en que esta situación podría afectar negativamente la imagen del PLN ante el electorado. Demuestra falta de organización, de liderazgo y de control interno. Además, alimenta las acusaciones de corrupción y clientelismo político que tanto han perseguido al partido en años anteriores. Una espina clavada, digámoslo así.
Algunos sugieren que la crisis en Puerto Jiménez podría ser producto de disputas internas entre diferentes facciones del PLN. Otros apuntan a una estrategia deliberada para debilitar la candidatura de Álvaro Ramos. Lo cierto es que la situación es volátil y cualquier movimiento en falso podría tener consecuencias impredecibles. Hay quien dice que hasta podrían salir humo, ¡qué carga!
Ahora bien, viendo toda esta maraña, me pregunto: ¿Creemos que esta crisis interna del PLN afectará significativamente el resultado final de las elecciones presidenciales, o simplemente es un problema menor que se resolverá a tiempo? ¡Den su opinión en el foro, quiero saber qué piensan mis panas!
La jugada es así: el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) le pidió al PLN que regularice la elección de su dirigente cantonal antes del día de las votaciones. Esto es crucial porque el TSE entrega una contribución estatal a todos los partidos políticos para que puedan financiar su campaña. Se trata de un buen cachito de plata que ahora mismo pende de un hilo, y si no se arreglan las cosas pronto, el PLN podría verse obligado a jalarse una torta bien grande.
Y no es que no estaban avisados. El 18 de agosto, un grupo de dirigentes locales ya había enviado una carta al candidato, Álvaro Ramos, poniendo el dedo en la llaga. Le decían que había un abandono total por parte de la candidatura presidencial y que la comunicación era prácticamente nula. ¡Imaginen la bronca que tenían estos señores! Parecía que estaban hablando contra un muro.
Pero este sábado, la cosa empeoró. Intentaron realizar una asamblea cantonal para elegir al nuevo dirigente, pero faltaron delegados. Solo aparecieron cuatro de los nueve que debían estar presentes. ¡Menudo despiche! No alcanzaron el cuórum necesario y la asamblea se tuvo que cancelar, dejando todo como estaba, o peor aún, en una situación más complicada.
Esto, amigos, implica mucho más que una simple dificultad interna del PLN. Significa poner en riesgo los fondos destinados a la campaña, lo cual afectará directamente la capacidad del partido para llevar su mensaje a la gente. Podrían verse obligados a recortar gastos, a depender más de donaciones privadas –que siempre generan sospechas– o incluso a buscar créditos bancarios. ¡Qué vara!
Analistas políticos consultados coinciden en que esta situación podría afectar negativamente la imagen del PLN ante el electorado. Demuestra falta de organización, de liderazgo y de control interno. Además, alimenta las acusaciones de corrupción y clientelismo político que tanto han perseguido al partido en años anteriores. Una espina clavada, digámoslo así.
Algunos sugieren que la crisis en Puerto Jiménez podría ser producto de disputas internas entre diferentes facciones del PLN. Otros apuntan a una estrategia deliberada para debilitar la candidatura de Álvaro Ramos. Lo cierto es que la situación es volátil y cualquier movimiento en falso podría tener consecuencias impredecibles. Hay quien dice que hasta podrían salir humo, ¡qué carga!
Ahora bien, viendo toda esta maraña, me pregunto: ¿Creemos que esta crisis interna del PLN afectará significativamente el resultado final de las elecciones presidenciales, o simplemente es un problema menor que se resolverá a tiempo? ¡Den su opinión en el foro, quiero saber qué piensan mis panas!