¡Ay, Dios mío! Con la fecha de las elecciones acercándose más rápido que un tren bala, los equipos de campaña están sudando la gota gorda tratando de juntar billetes para el famoso 'Día E'. Parece que el transporte de votantes se ha convertido en la vara más peluda de todas, y ni los más poderosos parecen tenerla fácil.
Como ya saben, movilizar a la gente hasta las urnas es crucial, especialmente si consideramos que todavía hay mucha pura gente que vive lejos de cualquier centro urbano o que tienen problemas para desplazarse por la edad o alguna condición física. Ese es el brete que le toca sortear a los partidos, y la verdad es que no es barato, chunches. Buses, carros, gasolina… la lista de gastos es kilométrica.
De acuerdo con fuentes internas, varios comandos están revisando sus presupuestos con lupa, buscando recortar gastos donde puedan, pero sin afectar la movilización. Algunos, los que andan un poquito cortos, están apelando a la buena voluntad de sus militantes. ¡Así es!, pidiendo que saquen sus propios carros y les den un empujón solidario para llevar a la gente a votar. ¡Qué tremenda iniciativa!
Ana Gabriel Zúñiga, la encargada de la campaña de Claudia Dobles (de la Coalición Agenda Ciudadana), comentó que están analizando a fondo la opción de pedirle un adelanto al Tribunal Supremo de Elecciones. “Tenemos que asegurarnos de que cada voto cuente. Esta vez, cada cabezota que no vaya a votar es un golpe durísimo”, declaró. Agregó que están coordinando esfuerzos con diferentes sectores de la población para asegurar una movilización masiva.
Antonio Ortega, jefe de campaña del Frente Amplio, apuesta por el voluntariado. “Estamos confiados en la fuerza de nuestra gente. Tenemos una red enorme de voluntarios dispuestos a ayudar en todo lo que necesiten. Eso sí, tendremos que ajustar algunos números, pero vamos a salir adelante”, aseguró. Su discurso, honestamente, suena bien porque transmite optimismo y participación ciudadana, un tema que siempre toca fibras sensibles en los votantes.
Juan Carlos Hidalgo, del PUSC, reconoce que el presupuesto es limitado, pero confía en la base territorial de su partido. “Somos un partido con raíces profundas en este país. Sabemos cómo conectar con la gente directamente. Vamos a aprovechar eso y movilizaremos tantos electores como sea posible, aunque tengamos que apretar la chepa para hacerlo”. El PUSC, a pesar de estar un poco atrás, parece decidido a sacarle agua al asqueroso río, como dicen por ahí.
Álvaro Ramos, del PLN, también está haciendo cuentas y buscando alternativas. Aunque su presupuesto aún está en revisión, asegura que están convocando a sus bases para colaborar. “Tenemos una gran fortaleza territorial y queremos aprovecharla al máximo. Vamos a trabajar duro para asegurarnos de que nuestros seguidores lleguen a las urnas y ejerzan su derecho al voto. Diay, espero que esto funcione!”, reflexionó, mostrando un ligero nerviosismo comprensible dada la situación.
En fin, parece que la recta final de la campaña se tornará un verdadero estrés para los equipos de campaña. La movilización de votantes se presenta como el talón de Aquiles de varias agrupaciones políticas, y la creatividad y el ingenio serán clave para superar este obstáculo. Ahora, me pregunto: ¿Creen ustedes que el voluntariado será suficiente para compensar la falta de recursos económicos, o se verá obligada alguna campaña a recurrir a préstamos o donaciones indebidas?
Como ya saben, movilizar a la gente hasta las urnas es crucial, especialmente si consideramos que todavía hay mucha pura gente que vive lejos de cualquier centro urbano o que tienen problemas para desplazarse por la edad o alguna condición física. Ese es el brete que le toca sortear a los partidos, y la verdad es que no es barato, chunches. Buses, carros, gasolina… la lista de gastos es kilométrica.
De acuerdo con fuentes internas, varios comandos están revisando sus presupuestos con lupa, buscando recortar gastos donde puedan, pero sin afectar la movilización. Algunos, los que andan un poquito cortos, están apelando a la buena voluntad de sus militantes. ¡Así es!, pidiendo que saquen sus propios carros y les den un empujón solidario para llevar a la gente a votar. ¡Qué tremenda iniciativa!
Ana Gabriel Zúñiga, la encargada de la campaña de Claudia Dobles (de la Coalición Agenda Ciudadana), comentó que están analizando a fondo la opción de pedirle un adelanto al Tribunal Supremo de Elecciones. “Tenemos que asegurarnos de que cada voto cuente. Esta vez, cada cabezota que no vaya a votar es un golpe durísimo”, declaró. Agregó que están coordinando esfuerzos con diferentes sectores de la población para asegurar una movilización masiva.
Antonio Ortega, jefe de campaña del Frente Amplio, apuesta por el voluntariado. “Estamos confiados en la fuerza de nuestra gente. Tenemos una red enorme de voluntarios dispuestos a ayudar en todo lo que necesiten. Eso sí, tendremos que ajustar algunos números, pero vamos a salir adelante”, aseguró. Su discurso, honestamente, suena bien porque transmite optimismo y participación ciudadana, un tema que siempre toca fibras sensibles en los votantes.
Juan Carlos Hidalgo, del PUSC, reconoce que el presupuesto es limitado, pero confía en la base territorial de su partido. “Somos un partido con raíces profundas en este país. Sabemos cómo conectar con la gente directamente. Vamos a aprovechar eso y movilizaremos tantos electores como sea posible, aunque tengamos que apretar la chepa para hacerlo”. El PUSC, a pesar de estar un poco atrás, parece decidido a sacarle agua al asqueroso río, como dicen por ahí.
Álvaro Ramos, del PLN, también está haciendo cuentas y buscando alternativas. Aunque su presupuesto aún está en revisión, asegura que están convocando a sus bases para colaborar. “Tenemos una gran fortaleza territorial y queremos aprovecharla al máximo. Vamos a trabajar duro para asegurarnos de que nuestros seguidores lleguen a las urnas y ejerzan su derecho al voto. Diay, espero que esto funcione!”, reflexionó, mostrando un ligero nerviosismo comprensible dada la situación.
En fin, parece que la recta final de la campaña se tornará un verdadero estrés para los equipos de campaña. La movilización de votantes se presenta como el talón de Aquiles de varias agrupaciones políticas, y la creatividad y el ingenio serán clave para superar este obstáculo. Ahora, me pregunto: ¿Creen ustedes que el voluntariado será suficiente para compensar la falta de recursos económicos, o se verá obligada alguna campaña a recurrir a préstamos o donaciones indebidas?