¡Ay, Dios mío! La cosa está turbia en Coto Brus. Una muchacha, María Alexandra Amador Vargas, de apenas 20 años, se esfumó el fin de semana pasado mientras hacía un servicio exprés cerca de San Vito, dejando a toda su familia buscando respuestas. La verdad, esto da qué pensar, ¿no?
Según nos cuentan los familiares, María Alexandra salió el sábado por la noche rumbo a Santa Clara para ayudar a alguien con un brete, y ahí se le acabó la señal. Su hermana, Anayely, fue quien dio la alerta a las autoridades el domingo, contándonos que ya casi le daba un ataque al verla desaparecer así, sin dejar rastro.
Lo más preocupante es que la joven se movilizaba en una Honda Storm 125 roja, que dicen estar recién pintada – ¡una semana a lo mucho!, según Anayely. Esa moto es clave, pura clave, para poder ubicarla. Imagínate, la tienen buscando por todos lados, preguntándole a medio mundo si la vieron pasar. Parece sacado de novela, pero es la cruda realidad.
Y ni hablar del teléfono. Desde que desapareció, el celular de María Alexandra está apagado, lo cual aumenta la inquietud de todos. Dicen que siempre estaba pegada al celu, comunicándose con sus hermanitos y ayudando a su hermano menor, pues ella es quien lo mantiene a flote, trabajando pa' juntarle pa' el estudio y el alquiler. ¡La pobre, jalándose una torta pa’ mantener a sus bien!
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) está investigando el caso, pero los familiares aseguran que no les están dando muchas luces. Han ido varias veces a preguntar y parece que van lentos, muy lentos. “Entendemos que estas cosas llevan tiempo, pero necesitamos saber qué están haciendo”, nos comentó Anayely con un dejo de frustración palpable. Que no les anden jugando, porque se pondrán raros, diay.
Esta vara de la desaparición golpea duro a la comunidad de Coto Brus. Se corre la voz por todos lados, buscando testigos que hayan visto algo, aunque sea un detalle. La gente está consternada, ofreciendo ayuda donde puedan, organizando búsquedas voluntarias y rezando porque aparezca sana y salva. Es que María Alexandra es una chica trabajadora, querida por todos, y nadie entiende cómo pudo haberle pasado esto.
Ahora, como en todas estas situaciones, empiezan a surgir rumores y especulaciones. Algunos hablan de problemas personales, otros de negocios turbios… Pero lo cierto es que no hay pruebas concretas, solo incertidumbre y angustia. Las autoridades piden a la población que, si tiene alguna información, comunique de inmediato al 800-8000645 o al WhatsApp 8800-0645 del Centro de Información Confidencial. Lo más importante es colaborar pa’ darle una solución rápida a este problema.
Después de escuchar la historia de Anayely y ver el dolor de toda la familia, me pregunto: ¿Estamos realmente seguros en nuestras comunidades rurales? ¿Qué medidas podemos tomar como sociedad para proteger a nuestros jóvenes y evitar que tragedias como ésta vuelvan a ocurrir? ¡Déjenme sus opiniones abajo!
Según nos cuentan los familiares, María Alexandra salió el sábado por la noche rumbo a Santa Clara para ayudar a alguien con un brete, y ahí se le acabó la señal. Su hermana, Anayely, fue quien dio la alerta a las autoridades el domingo, contándonos que ya casi le daba un ataque al verla desaparecer así, sin dejar rastro.
Lo más preocupante es que la joven se movilizaba en una Honda Storm 125 roja, que dicen estar recién pintada – ¡una semana a lo mucho!, según Anayely. Esa moto es clave, pura clave, para poder ubicarla. Imagínate, la tienen buscando por todos lados, preguntándole a medio mundo si la vieron pasar. Parece sacado de novela, pero es la cruda realidad.
Y ni hablar del teléfono. Desde que desapareció, el celular de María Alexandra está apagado, lo cual aumenta la inquietud de todos. Dicen que siempre estaba pegada al celu, comunicándose con sus hermanitos y ayudando a su hermano menor, pues ella es quien lo mantiene a flote, trabajando pa' juntarle pa' el estudio y el alquiler. ¡La pobre, jalándose una torta pa’ mantener a sus bien!
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) está investigando el caso, pero los familiares aseguran que no les están dando muchas luces. Han ido varias veces a preguntar y parece que van lentos, muy lentos. “Entendemos que estas cosas llevan tiempo, pero necesitamos saber qué están haciendo”, nos comentó Anayely con un dejo de frustración palpable. Que no les anden jugando, porque se pondrán raros, diay.
Esta vara de la desaparición golpea duro a la comunidad de Coto Brus. Se corre la voz por todos lados, buscando testigos que hayan visto algo, aunque sea un detalle. La gente está consternada, ofreciendo ayuda donde puedan, organizando búsquedas voluntarias y rezando porque aparezca sana y salva. Es que María Alexandra es una chica trabajadora, querida por todos, y nadie entiende cómo pudo haberle pasado esto.
Ahora, como en todas estas situaciones, empiezan a surgir rumores y especulaciones. Algunos hablan de problemas personales, otros de negocios turbios… Pero lo cierto es que no hay pruebas concretas, solo incertidumbre y angustia. Las autoridades piden a la población que, si tiene alguna información, comunique de inmediato al 800-8000645 o al WhatsApp 8800-0645 del Centro de Información Confidencial. Lo más importante es colaborar pa’ darle una solución rápida a este problema.
Después de escuchar la historia de Anayely y ver el dolor de toda la familia, me pregunto: ¿Estamos realmente seguros en nuestras comunidades rurales? ¿Qué medidas podemos tomar como sociedad para proteger a nuestros jóvenes y evitar que tragedias como ésta vuelvan a ocurrir? ¡Déjenme sus opiniones abajo!