¡Ay, mae! ¿Quién nunca ha dejado el cargador clavadito al tomacorriente después de cargar el celu? Todos hemos caído en ese vicio, ¿verdad? Pero resulta que ese detallito, que parece inocente, te está comiendo vivo el bolsillo y hasta acortando la vida útil de tus aparatos. ¡Qué poca conciencia, diay!
La onda es que, aunque creamos que el cargador está 'descansando' ahí, tranquilo, en realidad sigue consumiendo energía, aunque sea una cantina. Se le llama consumo en espera o consumo fantasma, y es como un vampiro energético que chupa un poquito de corriente las 24 horas del día. Imagínate eso multiplicado por todos los cargadores, televisores en stand by, consolas apagadas… ¡Es un brete!
Según los expertos, si bien los cargadores nuevos son más eficientes –porque ahora tienen que cumplir con normas medioambientales–, aún no llegan a consumir cero watts cuando están enchufados sin estar conectados a nada. Los modelos más viejos, esos que todavía andan dando vueltas por ahí, son peores: pueden gastar bastante más energía y, además, generan más calor, lo cual acelera su deterioro.
Pero ojo, que esto no es solo cosa de dinero. Ese calorcito que sale del cargador cuando está enchufado constantemente contribuye a desgastar sus componentes internos. Así que, aunque parezca mentira, dejándolo clavado por mucho tiempo, podrías tener que comprar cargadores nuevos con más frecuencia. ¡Un dolor de cabeza extra, chunches!
Ahora, hablemos de seguridad. Aunque normalmente no representa un peligro enorme, usar cargadores genéricos, baratitos que compras en la calle, o cables pelados, sí puede ser arriesgado. Pueden sobrecalentarse, provocar cortocircuitos e incluso chispazos, especialmente si tienes una instalación eléctrica vieja o con problemas de humedad. ¡No juegues con fuego, mae! Mejor invertirle unos colones más a un cargador certificado.
Y ni hablar de la batería de tu celular, que también sufre si lo dejas conectado toda la noche al 100%. Sí, los teléfonos modernos tienen mecanismos para evitar la sobrecarga, pero siguen manteniendo un flujo mínimo de energía para mantenerlo a tope. Eso somete a la batería a un estrés constante, sobre todo por el calor generado durante la carga. Los especialistas sugieren mantener la batería entre el 20% y el 80% para prolongar su vida útil; que no le pegues duro, diay.
Entonces, ¿qué podemos hacer para ahorrar y proteger nuestros aparatos? Pues, muy fácil: desenchufa el cargador cuando no lo estés usando. Parece obvio, pero mucha gente se olvida. Desconecta el televisor del tomacorriente cuando no lo estás viendo, saca los aparatos electrónicos de la pared cuando te vayas de viaje... Pequeños cambios en nuestros hábitos pueden marcar una gran diferencia a largo plazo, tanto para nuestro bolsillo como para el planeta.
Así que ya sabes, mae: cuídate el bolsillo, protege tus dispositivos y contribuye a un futuro más sostenible. Desenchar el cargador y desconectar los aparatos electrónicos cuando no los uses son acciones sencillas, pero poderosas. ¿Te animas a poner en práctica estos consejos? ¿Cuál de estos ganchos eléctricos tienes tú más presente en tu rutina?
La onda es que, aunque creamos que el cargador está 'descansando' ahí, tranquilo, en realidad sigue consumiendo energía, aunque sea una cantina. Se le llama consumo en espera o consumo fantasma, y es como un vampiro energético que chupa un poquito de corriente las 24 horas del día. Imagínate eso multiplicado por todos los cargadores, televisores en stand by, consolas apagadas… ¡Es un brete!
Según los expertos, si bien los cargadores nuevos son más eficientes –porque ahora tienen que cumplir con normas medioambientales–, aún no llegan a consumir cero watts cuando están enchufados sin estar conectados a nada. Los modelos más viejos, esos que todavía andan dando vueltas por ahí, son peores: pueden gastar bastante más energía y, además, generan más calor, lo cual acelera su deterioro.
Pero ojo, que esto no es solo cosa de dinero. Ese calorcito que sale del cargador cuando está enchufado constantemente contribuye a desgastar sus componentes internos. Así que, aunque parezca mentira, dejándolo clavado por mucho tiempo, podrías tener que comprar cargadores nuevos con más frecuencia. ¡Un dolor de cabeza extra, chunches!
Ahora, hablemos de seguridad. Aunque normalmente no representa un peligro enorme, usar cargadores genéricos, baratitos que compras en la calle, o cables pelados, sí puede ser arriesgado. Pueden sobrecalentarse, provocar cortocircuitos e incluso chispazos, especialmente si tienes una instalación eléctrica vieja o con problemas de humedad. ¡No juegues con fuego, mae! Mejor invertirle unos colones más a un cargador certificado.
Y ni hablar de la batería de tu celular, que también sufre si lo dejas conectado toda la noche al 100%. Sí, los teléfonos modernos tienen mecanismos para evitar la sobrecarga, pero siguen manteniendo un flujo mínimo de energía para mantenerlo a tope. Eso somete a la batería a un estrés constante, sobre todo por el calor generado durante la carga. Los especialistas sugieren mantener la batería entre el 20% y el 80% para prolongar su vida útil; que no le pegues duro, diay.
Entonces, ¿qué podemos hacer para ahorrar y proteger nuestros aparatos? Pues, muy fácil: desenchufa el cargador cuando no lo estés usando. Parece obvio, pero mucha gente se olvida. Desconecta el televisor del tomacorriente cuando no lo estás viendo, saca los aparatos electrónicos de la pared cuando te vayas de viaje... Pequeños cambios en nuestros hábitos pueden marcar una gran diferencia a largo plazo, tanto para nuestro bolsillo como para el planeta.
Así que ya sabes, mae: cuídate el bolsillo, protege tus dispositivos y contribuye a un futuro más sostenible. Desenchar el cargador y desconectar los aparatos electrónicos cuando no los uses son acciones sencillas, pero poderosas. ¿Te animas a poner en práctica estos consejos? ¿Cuál de estos ganchos eléctricos tienes tú más presente en tu rutina?