¡Ay, Dios mío! Cerré el ojo el año pasado y ya nos llegó el susto de las diarreas. Según el Ministerio de Salud, tuvimos casi 400 mil casos de Enfermedad Diarreica Aguda (EDA) en 2025. ¡Eso sí que es un churrito! Son 7.528 casos por cada 100 mil habitantes, cifra que nos pone a pensar qué estamos haciendo mal.
La cosa empezó a ponerse fea a principios del año pasado, sobre todo entre febrero y abril. Hubo unos picos de casos que dieron escalofío, así que mandaron las alarmas volando. Por fortuna, a partir de abril, poco a poco, la onda se fue calmando, y para diciembre, la cosa parecía estar controlada... aunque nunca totalmente, ¿eh?
Pero, vamos a ser honestos, lo peor vino entre abril y junio. Ahí la EDA se paseó con nosotros, superando todos los récords históricos. Estuvimos en zona roja, pa' que se entiendan, casi al borde del colapso. ¡Menos mal que después de julio, la cosa respiró un poquito!
Y colorín colorado, este brote coincide justo con la presencia de La Niña, esa vieja conocida que siempre anda trayendo lluvia y humedad. Ya vimos lo que pasó en 2023 con ella merodeando por acá; parece que le gusta jugar con nuestra salud. ¡Qué sal! Siempre nos complica las cosas, ustá viendo.
Si revisamos el mapa, los cantones que más sufrieron fueron Flores, Vázquez de Coronado, Montes de Oro, Orotina… ¡una lista larga! Cantones del Pacífico Central, Central Norte y Central Sur donde la cosa estuvo más apretada. Parece que el calor y la humedad están picando fuerte en esas zonas.
Lo curioso es que los grupos de edad más afectados son los adultos jóvenes, entre 20 y 39 años. ¿Será que nos descuidamos más con la comida y la higiene cuando somos jóvenes y pensamos que somos inmunes? ¡A cuidarnos, pues! Porque la enfermedad no discrimina.
Las autoridades, como siempre, nos recuerdan que hay que lavarse las manos seguido, cuidar bien los alimentos y cocinarla bien toda. Suena obvio, pero a veces olvidamos lo básico. Una cosita más, peyor, el agua debe ser potable, ¡sin jueguitos!
Ahora bien, después de este panorama chungo, me pregunto: ¿creemos que el gobierno está haciendo lo suficiente para prevenir estas enfermedades o deberíamos exigir medidas más contundentes, como campañas de educación más agresivas y mejoras en el acceso al agua potable en las zonas más afectadas? ¡Vamos a debatir esto en el foro, pura vida!
La cosa empezó a ponerse fea a principios del año pasado, sobre todo entre febrero y abril. Hubo unos picos de casos que dieron escalofío, así que mandaron las alarmas volando. Por fortuna, a partir de abril, poco a poco, la onda se fue calmando, y para diciembre, la cosa parecía estar controlada... aunque nunca totalmente, ¿eh?
Pero, vamos a ser honestos, lo peor vino entre abril y junio. Ahí la EDA se paseó con nosotros, superando todos los récords históricos. Estuvimos en zona roja, pa' que se entiendan, casi al borde del colapso. ¡Menos mal que después de julio, la cosa respiró un poquito!
Y colorín colorado, este brote coincide justo con la presencia de La Niña, esa vieja conocida que siempre anda trayendo lluvia y humedad. Ya vimos lo que pasó en 2023 con ella merodeando por acá; parece que le gusta jugar con nuestra salud. ¡Qué sal! Siempre nos complica las cosas, ustá viendo.
Si revisamos el mapa, los cantones que más sufrieron fueron Flores, Vázquez de Coronado, Montes de Oro, Orotina… ¡una lista larga! Cantones del Pacífico Central, Central Norte y Central Sur donde la cosa estuvo más apretada. Parece que el calor y la humedad están picando fuerte en esas zonas.
Lo curioso es que los grupos de edad más afectados son los adultos jóvenes, entre 20 y 39 años. ¿Será que nos descuidamos más con la comida y la higiene cuando somos jóvenes y pensamos que somos inmunes? ¡A cuidarnos, pues! Porque la enfermedad no discrimina.
Las autoridades, como siempre, nos recuerdan que hay que lavarse las manos seguido, cuidar bien los alimentos y cocinarla bien toda. Suena obvio, pero a veces olvidamos lo básico. Una cosita más, peyor, el agua debe ser potable, ¡sin jueguitos!
Ahora bien, después de este panorama chungo, me pregunto: ¿creemos que el gobierno está haciendo lo suficiente para prevenir estas enfermedades o deberíamos exigir medidas más contundentes, como campañas de educación más agresivas y mejoras en el acceso al agua potable en las zonas más afectadas? ¡Vamos a debatir esto en el foro, pura vida!