¡Ay, Dios mío! Aquí estamos, a menos de tres semanas para tumbarle a ver quién va a dirigirnos los próximos cuatro años, y la cosa está más caliente que gallina pochada. Resulta que la jugada de los diputados que sueñan con llegar a la Presidencia ha prendido un debate más candente que una chinamperla en pleno estío. ¿Van a seguir cobrando sus dietas mientras andan correteando por todos lados buscando voto? ¡Esto es pa’ hacerse bolas!
Como bien saben, tenemos ahí en la Asamblea a Ariel Robles (del Frente Amplio), Eliécer Feinzaig (PLP), Fabricio Alvarado (Nueva República) y Luz Mary Alpízar (PPSD), todos buscando chambearse el puesto más alto del país. Pero, ¿qué pasa con su trabajo como diputados mientras tanto? Ahí está la vaina, mi pana: ¿seguir embolsándose las dietas o demostrar que tienen un poquito de conciencia social?
Robles, siempre él, fue el primero en soltar la bomba: dice que no va a tocarle ni una dieta en enero y que se dedicará de lleno a la campaña. “Vamos a priorizar el trabajo de campaña. Vamos a renunciar al cobro de todas las dietas y tampoco vamos a solicitar permisos de ausencia”, declaró. Un mae que quiere andar demostrando que sí tiene principios, ¿eh? Eso sí que es a cachete.
Fabricio Alvarado, fiel a su estilo, dice que va a balancear el trabajo legislativo con la campaña. Pero aclara que, si tiene que faltar, le toca asumir la pérdida de la dieta. “Cuando deba ausentarme por actividades electorales, asumiré la pérdida de la dieta,” sentenció. Al menos, no está tratando de escabullirse como otros, aunque el comentario de 'parte de' suena un poco a que todavía anda pensando cómo manejar la cosa.
Feinzaig, con su labia de político experimentado, dijo que irá a las sesiones legislativas “en la medida de lo posible”. Pero recalca que no va a pedir permisos ni a justificar ausencias para ir a hacer campaña. “Cuando me ausento asumo yo la pérdida… y así lo seguiré haciendo”, aseguró. Este hombre ya sabe cómo andar dando vueltas para no meterse en líos.
Y luego está Luz Mary Alpízar, la presidenta del PPSD. Ella dice que informa a las presidencias de las comisiones cuando tiene que ausentarse por temas de campaña, pero no pide permisos ni cobra gastos de representación. Se pone orgullosa diciendo que hace eso “apegada a sus principios y valores.” ¡Ay, qué lindo discurso! Veremos si lo acompaña la práctica, maese.
Pero la cosa no termina ahí, porque la diputada Kattia Cambronero presentó un proyecto de ley para echarle piedra a estos diputados. Propone que los que sean candidatos presidenciales y falten a las sesiones por campaña, ¡no reciban ningún salario! ¡Imagínate el broncón que esto puede armar! El salario de un diputado, como dicen, ronda los ¢4.000.000, de los cuales casi ¢3.000.000 son en dietas, dependiendo de cuántas sesiones asistan. ¡Una barbaridad!, dirán algunos. Y vaya que lo es, considerando que muchos de ellos apenas cumplen con su deber.
Ahora la gran pregunta, mis queridos lectores del Foro: ¿Creen que los candidatos presidenciales deberían renunciar voluntariamente a sus dietas mientras hacen campaña, o es justo que sigan cobrando hasta el último colón? ¿Debería aprobarse el proyecto de ley de Kattia Cambronero para poner fin a esta polémica? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios! Porque aquí en Costa Rica, discutir es nuestro deporte nacional, ¡y este tema nos da para rato!
Como bien saben, tenemos ahí en la Asamblea a Ariel Robles (del Frente Amplio), Eliécer Feinzaig (PLP), Fabricio Alvarado (Nueva República) y Luz Mary Alpízar (PPSD), todos buscando chambearse el puesto más alto del país. Pero, ¿qué pasa con su trabajo como diputados mientras tanto? Ahí está la vaina, mi pana: ¿seguir embolsándose las dietas o demostrar que tienen un poquito de conciencia social?
Robles, siempre él, fue el primero en soltar la bomba: dice que no va a tocarle ni una dieta en enero y que se dedicará de lleno a la campaña. “Vamos a priorizar el trabajo de campaña. Vamos a renunciar al cobro de todas las dietas y tampoco vamos a solicitar permisos de ausencia”, declaró. Un mae que quiere andar demostrando que sí tiene principios, ¿eh? Eso sí que es a cachete.
Fabricio Alvarado, fiel a su estilo, dice que va a balancear el trabajo legislativo con la campaña. Pero aclara que, si tiene que faltar, le toca asumir la pérdida de la dieta. “Cuando deba ausentarme por actividades electorales, asumiré la pérdida de la dieta,” sentenció. Al menos, no está tratando de escabullirse como otros, aunque el comentario de 'parte de' suena un poco a que todavía anda pensando cómo manejar la cosa.
Feinzaig, con su labia de político experimentado, dijo que irá a las sesiones legislativas “en la medida de lo posible”. Pero recalca que no va a pedir permisos ni a justificar ausencias para ir a hacer campaña. “Cuando me ausento asumo yo la pérdida… y así lo seguiré haciendo”, aseguró. Este hombre ya sabe cómo andar dando vueltas para no meterse en líos.
Y luego está Luz Mary Alpízar, la presidenta del PPSD. Ella dice que informa a las presidencias de las comisiones cuando tiene que ausentarse por temas de campaña, pero no pide permisos ni cobra gastos de representación. Se pone orgullosa diciendo que hace eso “apegada a sus principios y valores.” ¡Ay, qué lindo discurso! Veremos si lo acompaña la práctica, maese.
Pero la cosa no termina ahí, porque la diputada Kattia Cambronero presentó un proyecto de ley para echarle piedra a estos diputados. Propone que los que sean candidatos presidenciales y falten a las sesiones por campaña, ¡no reciban ningún salario! ¡Imagínate el broncón que esto puede armar! El salario de un diputado, como dicen, ronda los ¢4.000.000, de los cuales casi ¢3.000.000 son en dietas, dependiendo de cuántas sesiones asistan. ¡Una barbaridad!, dirán algunos. Y vaya que lo es, considerando que muchos de ellos apenas cumplen con su deber.
Ahora la gran pregunta, mis queridos lectores del Foro: ¿Creen que los candidatos presidenciales deberían renunciar voluntariamente a sus dietas mientras hacen campaña, o es justo que sigan cobrando hasta el último colón? ¿Debería aprobarse el proyecto de ley de Kattia Cambronero para poner fin a esta polémica? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios! Porque aquí en Costa Rica, discutir es nuestro deporte nacional, ¡y este tema nos da para rato!