¡Ay, mae! Se armó un cimbronazo en Casa Amarilla. Este jueves, nos quedamos con la boca abierta al enterarnos del fallecimiento de Eduardo Mora, el asesor jurídico de la Presidencia. Poca luz y sombra, apenas unas semanas atrás perdimos a Nathalie Artavia, la viceministra de Justicia. ¡Qué nivel de cosas!
Como bien recordarán, Mora llegó a ese puesto justo ahora, después de pasar tiempo en la Comisión Nacional de Emergencias (CNE). Ahí, tuvo un papel importantísimo en el decreto que incluía a Liberia como cantón afectado por la tormenta Bonnie. Eso permitió abrir los fajos del fondo de emergencia para arreglar la pista del Aeropuerto Daniel Oduber Quirós, un brete considerable.
Pero, agárrense, porque ahí viene el detalle que le da sabor a la vaina: ese caso ya pasó por la Asamblea Legislativa y ahora está en manos de los jueces. Un buen churrisgo legal, vamos. Y ni hablar de que también se encargó de las compras de vacunas durante la pandemia, en el gobierno anterior. Vainas que siempre generan polémica, ¿verdad?
En su momento, Mora participó en varias conferencias de prensa durante el segundo semestre del 2025, incluyendo esas polémicas declaraciones sobre lo que el Gobierno calificó como una ‘mordaza’ por parte del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Defendió con uñas y dientes los argumentos contra las restricciones que el ente electoral impuso al inicio de la campaña electoral de las instituciones de Gobierno, un rol donde se vio obligado a pelear varios terrenos.
Desde octubre, el Poder Ejecutivo ha tenido limitaciones para hacer anuncios sobre las obras del gobierno, y Mora fue quien dio a conocer que iban a enviar consultas al TSE. Era la punta de lanza para navegar estas aguas turbias. El tipo se echaba unos apretones, diay… Anda que no requería cerebro para moverse entre tanto entuerto político.
Es importante recordar que este es el segundo deceso de un funcionario de alto rango en el gobierno en tan poco tiempo. Lo otro fue hace poquito, el 25 de diciembre, cuando anunciaron la partida de Nathalie Artavia Chavarría, la viceministra del Ministerio de Justicia y Paz. La pobre señora cumplía 47 años, dejándonos a una hija, y residía en Heredia, lejos del ruido de San José.
Artavia era una abogada reconocida de la UCR y además tenía un máster en criminología. Una mujer preparada, dedicada a su labor, y de pronto, se va así... Un golpe duro para muchos que trabajaban codo a codo con ella. Parece sacado de un novela, esta seguidilla de tragedias, ¿no les parece?
Con estos dos fallecimientos consecutivos, la pregunta que queda flotando en el aire es si esto es pura coincidencia, una serie de desgracias inevitables, o si hay algo más detrás. ¿Será que la presión del trabajo en el gobierno está cobrando factura? ¿Quizás hay factores ocultos que deberíamos estar investigando? Venga, diganme qué piensan ustedes, pues este asunto me tiene pensando seriamente... ¿Creen que debería haber una investigación independiente sobre las circunstancias de estas muertes?
Como bien recordarán, Mora llegó a ese puesto justo ahora, después de pasar tiempo en la Comisión Nacional de Emergencias (CNE). Ahí, tuvo un papel importantísimo en el decreto que incluía a Liberia como cantón afectado por la tormenta Bonnie. Eso permitió abrir los fajos del fondo de emergencia para arreglar la pista del Aeropuerto Daniel Oduber Quirós, un brete considerable.
Pero, agárrense, porque ahí viene el detalle que le da sabor a la vaina: ese caso ya pasó por la Asamblea Legislativa y ahora está en manos de los jueces. Un buen churrisgo legal, vamos. Y ni hablar de que también se encargó de las compras de vacunas durante la pandemia, en el gobierno anterior. Vainas que siempre generan polémica, ¿verdad?
En su momento, Mora participó en varias conferencias de prensa durante el segundo semestre del 2025, incluyendo esas polémicas declaraciones sobre lo que el Gobierno calificó como una ‘mordaza’ por parte del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Defendió con uñas y dientes los argumentos contra las restricciones que el ente electoral impuso al inicio de la campaña electoral de las instituciones de Gobierno, un rol donde se vio obligado a pelear varios terrenos.
Desde octubre, el Poder Ejecutivo ha tenido limitaciones para hacer anuncios sobre las obras del gobierno, y Mora fue quien dio a conocer que iban a enviar consultas al TSE. Era la punta de lanza para navegar estas aguas turbias. El tipo se echaba unos apretones, diay… Anda que no requería cerebro para moverse entre tanto entuerto político.
Es importante recordar que este es el segundo deceso de un funcionario de alto rango en el gobierno en tan poco tiempo. Lo otro fue hace poquito, el 25 de diciembre, cuando anunciaron la partida de Nathalie Artavia Chavarría, la viceministra del Ministerio de Justicia y Paz. La pobre señora cumplía 47 años, dejándonos a una hija, y residía en Heredia, lejos del ruido de San José.
Artavia era una abogada reconocida de la UCR y además tenía un máster en criminología. Una mujer preparada, dedicada a su labor, y de pronto, se va así... Un golpe duro para muchos que trabajaban codo a codo con ella. Parece sacado de un novela, esta seguidilla de tragedias, ¿no les parece?
Con estos dos fallecimientos consecutivos, la pregunta que queda flotando en el aire es si esto es pura coincidencia, una serie de desgracias inevitables, o si hay algo más detrás. ¿Será que la presión del trabajo en el gobierno está cobrando factura? ¿Quizás hay factores ocultos que deberíamos estar investigando? Venga, diganme qué piensan ustedes, pues este asunto me tiene pensando seriamente... ¿Creen que debería haber una investigación independiente sobre las circunstancias de estas muertes?