¡Ay, Dios mío! Aquí tenemos otra vaina que nos pone el vello de punta. Resulta que más de la mitad de los profes que enseñan en nuestros colegios secundarios – ¡más del 56%! – están trabajando como interinos. Imagínate la bronca, mae, dando cátedra, corrigiendo exámenes y preparándose para el futuro, pero sin la seguridad de tener una plaza fija. Esto salió a la luz gracias a un estudio gringo llamado TALIS, y los números no mienten.
Este TALIS, que parece salido de una película de ciencia ficción, es como un termómetro de cómo estamos en cuanto a educación. Le preguntan a los maestros y a los directores qué piensan, qué sienten, qué les funciona y qué no. Este año, nuestra participación reveló una realidad bastante salada: casi el doble de los docentes de secundaria no tienen la tranquilidad de saber que mañana seguirán ahí, guiando a nuestros jóvenes. Según el estudio, de los casi dos mil maestros que respondieron, apenas unos pocos tienen la plaza en propiedad. ¡Una verdadera torta!
Y ni hablar de las jornadas laborales. Casi el 68% de estos interinos está chambeando a medio tiempo, o sea, apenas la mitad de lo que debería. Eso significa menos tiempo para preparar clases, atender a los estudiantes individualmente y, bueno, hasta para irse de olla un rato. El ministro Sánchez lo dijo: esto es particularmente preocupante porque en la secundaria no es tan común ver plazas fijas como en la primaria. ¿Será que nadie quiere hacerse cargo de la problemática?
Ahora, ojo que no somos el peor país de la región. En algunos lugares de Europa, la situación está aún más feíta, llegando incluso al 81%. Pero eso no justifica que sigamos arrastrando esta torta aquí en Costa Rica. Tenemos que hacer algo para dignificar la labor de nuestros maestros, quienes son pilares fundamentales de nuestra sociedad. Sin ellos, ¿quién va a formar a las futuras generaciones?
Pero espere, que hay más. Además de la inestabilidad laboral, resulta que un buen porcentaje de estos profesionales también enfrenta problemas con la discrecionalidad en los nombramientos. Es decir, no siempre se siguen los procedimientos correctos, y eso abre espacio para manejos turbios y favoritismos. ¡Menuda sal! Al parecer, algunos van moviéndose de un lado a otro buscando una oportunidad, mientras que otros se quedan estancados en el limbo del interinato.
Para intentar solucionar esta situación, ya salió la Ley 10.777, que promete modernizar el proceso de nombramientos en el MEP. La idea es sacar a los burócratas de papeleos eternos y crear una plataforma digital que agilice todo. También buscan darle más estabilidad a los docentes interinos que llevan años cubriendo plazas vacantes. Suena bien en teoría, pero habrá que ver cómo se aplica en la práctica. Aparentemente, todavía están definiendo si se toman en cuenta los concursos pasados o si esperan al próximo gran concurso docente del 2026. ¡Aquí toca estar pendientes!
Con esta ley, se espera que en 2026 aproximadamente 1.696 funcionarios puedan consolidar su puesto en propiedad luego de aprobar una prueba de idoneidad. Aunque parezca mucho, es solo una gota en el océano considerando la cantidad de docentes interinos que existen. Y para aquellos que no aprueben, prometen nuevas oportunidades en el futuro, aunque eso no garantiza que tengan la estabilidad que necesitan para planear su vida familiar y profesional. Parece una novela turca, ¿verdad?
En fin, la situación es compleja y requiere de soluciones integrales. Tenemos que valorar y apoyar a nuestros maestros, quienes día a día se esfuerzan por ofrecer una educación de calidad a pesar de las adversidades. ¿Ustedes qué opinan, compas? ¿Creen que la Ley 10.777 realmente logrará estabilizar la situación laboral de los docentes interinos, o será solo otra promesa incumplida? ¡Den su opinión en el foro!
Este TALIS, que parece salido de una película de ciencia ficción, es como un termómetro de cómo estamos en cuanto a educación. Le preguntan a los maestros y a los directores qué piensan, qué sienten, qué les funciona y qué no. Este año, nuestra participación reveló una realidad bastante salada: casi el doble de los docentes de secundaria no tienen la tranquilidad de saber que mañana seguirán ahí, guiando a nuestros jóvenes. Según el estudio, de los casi dos mil maestros que respondieron, apenas unos pocos tienen la plaza en propiedad. ¡Una verdadera torta!
Y ni hablar de las jornadas laborales. Casi el 68% de estos interinos está chambeando a medio tiempo, o sea, apenas la mitad de lo que debería. Eso significa menos tiempo para preparar clases, atender a los estudiantes individualmente y, bueno, hasta para irse de olla un rato. El ministro Sánchez lo dijo: esto es particularmente preocupante porque en la secundaria no es tan común ver plazas fijas como en la primaria. ¿Será que nadie quiere hacerse cargo de la problemática?
Ahora, ojo que no somos el peor país de la región. En algunos lugares de Europa, la situación está aún más feíta, llegando incluso al 81%. Pero eso no justifica que sigamos arrastrando esta torta aquí en Costa Rica. Tenemos que hacer algo para dignificar la labor de nuestros maestros, quienes son pilares fundamentales de nuestra sociedad. Sin ellos, ¿quién va a formar a las futuras generaciones?
Pero espere, que hay más. Además de la inestabilidad laboral, resulta que un buen porcentaje de estos profesionales también enfrenta problemas con la discrecionalidad en los nombramientos. Es decir, no siempre se siguen los procedimientos correctos, y eso abre espacio para manejos turbios y favoritismos. ¡Menuda sal! Al parecer, algunos van moviéndose de un lado a otro buscando una oportunidad, mientras que otros se quedan estancados en el limbo del interinato.
Para intentar solucionar esta situación, ya salió la Ley 10.777, que promete modernizar el proceso de nombramientos en el MEP. La idea es sacar a los burócratas de papeleos eternos y crear una plataforma digital que agilice todo. También buscan darle más estabilidad a los docentes interinos que llevan años cubriendo plazas vacantes. Suena bien en teoría, pero habrá que ver cómo se aplica en la práctica. Aparentemente, todavía están definiendo si se toman en cuenta los concursos pasados o si esperan al próximo gran concurso docente del 2026. ¡Aquí toca estar pendientes!
Con esta ley, se espera que en 2026 aproximadamente 1.696 funcionarios puedan consolidar su puesto en propiedad luego de aprobar una prueba de idoneidad. Aunque parezca mucho, es solo una gota en el océano considerando la cantidad de docentes interinos que existen. Y para aquellos que no aprueben, prometen nuevas oportunidades en el futuro, aunque eso no garantiza que tengan la estabilidad que necesitan para planear su vida familiar y profesional. Parece una novela turca, ¿verdad?
En fin, la situación es compleja y requiere de soluciones integrales. Tenemos que valorar y apoyar a nuestros maestros, quienes día a día se esfuerzan por ofrecer una educación de calidad a pesar de las adversidades. ¿Ustedes qué opinan, compas? ¿Creen que la Ley 10.777 realmente logrará estabilizar la situación laboral de los docentes interinos, o será solo otra promesa incumplida? ¡Den su opinión en el foro!