¡Aguante! Parece que la cosa va encaminada, aunque con algunas cosillas que nos hacen rasparnos la cabeza. Según el IICE de la UCR, estamos hablando de un posible crecimiento del 4,5% para el PIB en 2026. Eso sí, con un rango entre 4,3% y 4,8%, así que hay que ir tomándolo con calma, como decimos acá.
Vamos por partes, porque esto viene un poco denso. Básicamente, el Instituto dice que vamos a cerrar el 2025 con un crecimiento de alrededor del 4,46%, y el año siguiente la cosa se pone más movida. Pero ojo, no todo crece igual. Aquí es donde entra la clave: el famoso régimen especial, ese de las zonas francas, ¡va a dispararse! Se proyecta un crecimiento de hasta 12,4%, mientras que el régimen definitivo, el de nosotros los mortales, estará más tranquilo, con un 3,1%.
Esto significa que, si las cosas salen como las ven en la UCR, el régimen especial aportará casi la mitad del crecimiento total del país en 2026. Un 2,6 puntos porcentuales frente a los 1,9 del régimen definitivo. ¿A dónde quiere llegar con esto? Pues a que las zonas francas están haciendo toda la molienda, mientras que la economía tradicional anda a paso de tortuga. Esto, claro, levanta sospechas, ¿no?
Pero no todo es color de rosa. El Banco Central, esos siempre con sus precauciones, tienen una visión diferente. Ellos hablan de un crecimiento promedio del 3,6% para el período 2026-2027, calificándolo como una desaceleración. Y revisaron al alza la cifra para el 2025, pasándola de 3,8% a 4,2%, gracias al buen desempeño del sector manufacturero, especialmente la industria de dispositivos médicos. ¡Qué bueno eso de los jueguetes electrónicos!
Es importante aclarar que el Banco Central también considera el impacto de los nuevos aranceles, aunque creen que será “moderado”. Ahí es donde está el meollo del asunto, diay. Porque la incertidumbre mundial sigue latente, y estos aranceles podrían pegarles un buen susto a las importaciones y exportaciones. Además, todo esto a pesar de la inflación global, que sigue siendo una amenaza constante. Se rumora que algunos precios van a seguir subiendo, y eso nunca le gusta a nadie.
Analizando la cosa, parece que tenemos dos visiones bastante diferentes sobre el futuro económico. El IICE es más optimista, apuntando a un crecimiento impulsado por el régimen especial, mientras que el Banco Central es más cauteloso, anticipando una desaceleración generalizada. ¿Quién tiene razón? Bueno, ya veremos, porque la economía es como el clima, ¡nunca se sabe qué va a pasar mañana!
En fin, la verdad es que esta situación plantea varias preguntas. ¿Por qué el régimen especial crece tanto más rápido que el resto de la economía? ¿Estamos dependiendo demasiado de las zonas francas? ¿Qué medidas podemos tomar para fortalecer la economía tradicional y reducir nuestra vulnerabilidad ante factores externos? Y sobre todo, ¿cómo afectarán estos cambios a nuestro día a día, a nuestros bretes y a nuestras familias?
Ahora dime, mi pana, ¿crees que estas proyecciones económicas reflejan una realidad esperanzadora para Costa Rica, o son solo humo que nos quieren vender? ¿Te preocupa más el crecimiento del régimen especial o la desaceleración generalizada? ¡Deja tu opinión en los comentarios y debatamos sobre el futuro de nuestra economía!
Vamos por partes, porque esto viene un poco denso. Básicamente, el Instituto dice que vamos a cerrar el 2025 con un crecimiento de alrededor del 4,46%, y el año siguiente la cosa se pone más movida. Pero ojo, no todo crece igual. Aquí es donde entra la clave: el famoso régimen especial, ese de las zonas francas, ¡va a dispararse! Se proyecta un crecimiento de hasta 12,4%, mientras que el régimen definitivo, el de nosotros los mortales, estará más tranquilo, con un 3,1%.
Esto significa que, si las cosas salen como las ven en la UCR, el régimen especial aportará casi la mitad del crecimiento total del país en 2026. Un 2,6 puntos porcentuales frente a los 1,9 del régimen definitivo. ¿A dónde quiere llegar con esto? Pues a que las zonas francas están haciendo toda la molienda, mientras que la economía tradicional anda a paso de tortuga. Esto, claro, levanta sospechas, ¿no?
Pero no todo es color de rosa. El Banco Central, esos siempre con sus precauciones, tienen una visión diferente. Ellos hablan de un crecimiento promedio del 3,6% para el período 2026-2027, calificándolo como una desaceleración. Y revisaron al alza la cifra para el 2025, pasándola de 3,8% a 4,2%, gracias al buen desempeño del sector manufacturero, especialmente la industria de dispositivos médicos. ¡Qué bueno eso de los jueguetes electrónicos!
Es importante aclarar que el Banco Central también considera el impacto de los nuevos aranceles, aunque creen que será “moderado”. Ahí es donde está el meollo del asunto, diay. Porque la incertidumbre mundial sigue latente, y estos aranceles podrían pegarles un buen susto a las importaciones y exportaciones. Además, todo esto a pesar de la inflación global, que sigue siendo una amenaza constante. Se rumora que algunos precios van a seguir subiendo, y eso nunca le gusta a nadie.
Analizando la cosa, parece que tenemos dos visiones bastante diferentes sobre el futuro económico. El IICE es más optimista, apuntando a un crecimiento impulsado por el régimen especial, mientras que el Banco Central es más cauteloso, anticipando una desaceleración generalizada. ¿Quién tiene razón? Bueno, ya veremos, porque la economía es como el clima, ¡nunca se sabe qué va a pasar mañana!
En fin, la verdad es que esta situación plantea varias preguntas. ¿Por qué el régimen especial crece tanto más rápido que el resto de la economía? ¿Estamos dependiendo demasiado de las zonas francas? ¿Qué medidas podemos tomar para fortalecer la economía tradicional y reducir nuestra vulnerabilidad ante factores externos? Y sobre todo, ¿cómo afectarán estos cambios a nuestro día a día, a nuestros bretes y a nuestras familias?
Ahora dime, mi pana, ¿crees que estas proyecciones económicas reflejan una realidad esperanzadora para Costa Rica, o son solo humo que nos quieren vender? ¿Te preocupa más el crecimiento del régimen especial o la desaceleración generalizada? ¡Deja tu opinión en los comentarios y debatamos sobre el futuro de nuestra economía!