Maes, a veces la política tica parece un guion de comedia, pero de las que no dan risa. Cuando uno cree que ya lo ha visto todo, sale una nueva vara que lo deja a uno con el ojo cuadrado. Y la última joyita viene cortesía del Partido Pueblo Soberano (PPSO), que al parecer se está jalando una torta de dimensiones épicas con la elección de sus candidatos a diputados. La trama es sencilla, pero potente: pague más de dos melones para pulsearla y quédese fuera; o mejor no pague nada, espere una llamada y ¡listo!, campo asegurado en la papeleta. Así de fácil para algunos.
La protagonista de este capítulo es Kattia Ulate Alvarado, candidata electa por Alajuela. En una entrevista que es oro puro, la señora confesó, con una tranquilidad pasmosa, que ella nunca pagó los ₡2.2 millones que el partido pedía como "cuota de inscripción". ¿Su método? Mandar el currículum y ya. "No, absolutamente. Yo no los pagué", dijo. Contó que la llamaron a última hora para que se presentara a la Asamblea y listo el pollo. Mientras tanto, otras aspirantes como Iliana Ruiz y Xinia Molina, que sí hicieron el brete completo y soltaron la plata, recibieron una llamada para decirles "muchas gracias por participar, pero sus nombres ni siquiera se van a votar". ¡Qué sal! Diay, parece que en esta rifa, pagar el tiquete era más bien el boleto para perder.
Y aquí es donde el despiche se pone bueno. Las dos delegadas que se quedaron viendo para el ciprés no se quedaron de brazos cruzados. Presentaron dos recursos de amparo ante el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), alegando que todo el proceso fue un puro desorden y que se les impidió participar sin justificación alguna. Ellas cumplieron con todo, incluido el famoso pago, pero las sacaron de la jugada de un plumazo. Ahora el TSE tuvo que ponerle pausa a las candidaturas de Alajuela y Heredia del PPSO. ¿Y quiénes encabezan esas listas ahora suspendidas? Nada más y nada menos que José Miguel Villalobos, abogado personal de Rodrigo Chaves, y Marta Esquivel, la expresidenta de la Caja. Vieras qué casualidad.
Este enredo deja un montón de preguntas en el aire. ¿Cuál es el criterio real para ser candidato en el PPSO? ¿Pagar la cuota es un requisito o más bien un obstáculo? La declaración de doña Kattia, aunque honesta, deja al partido en una posición incomodísima. Si ella no pagó y entró, y otras pagaron y quedaron fuera, la vara huele a un "dedazo" que no se lo brinca un venado. Esto no es un simple error administrativo; es un golpe directo a la credibilidad y a la supuesta transparencia del proceso. La democracia interna de los partidos, que ya de por sí es frágil, queda hecha un chiste con situaciones como esta.
Al final del día, el asunto ya no es un chisme interno, sino un problema legal que el TSE tiene que resolver. El PPSO, que se vende como la voz del "pueblo soberano", ahora tiene que explicar por qué su soberanía interna parece funcionar con reglas distintas para cada quien. Todo este sainete solo alimenta el cinismo de la gente hacia la política y nos recuerda que, muchas veces, el discurso está a años luz de la realidad. La pregunta del millón es si esto tendrá consecuencias reales o si será otra torta más que se olvida en un par de semanas. Por ahora, el plan de los candidatos electos se fue al traste y tendrán que esperar a que los magistrados decidan qué hacer con este arroz con mango.
Maes, ¿qué opinan de este enredo? ¿Es pura ineptitud, un dedazo descarado o simplemente la "nueva forma de hacer política" que nos prometieron? ¡Los leo en los comentarios!
La protagonista de este capítulo es Kattia Ulate Alvarado, candidata electa por Alajuela. En una entrevista que es oro puro, la señora confesó, con una tranquilidad pasmosa, que ella nunca pagó los ₡2.2 millones que el partido pedía como "cuota de inscripción". ¿Su método? Mandar el currículum y ya. "No, absolutamente. Yo no los pagué", dijo. Contó que la llamaron a última hora para que se presentara a la Asamblea y listo el pollo. Mientras tanto, otras aspirantes como Iliana Ruiz y Xinia Molina, que sí hicieron el brete completo y soltaron la plata, recibieron una llamada para decirles "muchas gracias por participar, pero sus nombres ni siquiera se van a votar". ¡Qué sal! Diay, parece que en esta rifa, pagar el tiquete era más bien el boleto para perder.
Y aquí es donde el despiche se pone bueno. Las dos delegadas que se quedaron viendo para el ciprés no se quedaron de brazos cruzados. Presentaron dos recursos de amparo ante el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), alegando que todo el proceso fue un puro desorden y que se les impidió participar sin justificación alguna. Ellas cumplieron con todo, incluido el famoso pago, pero las sacaron de la jugada de un plumazo. Ahora el TSE tuvo que ponerle pausa a las candidaturas de Alajuela y Heredia del PPSO. ¿Y quiénes encabezan esas listas ahora suspendidas? Nada más y nada menos que José Miguel Villalobos, abogado personal de Rodrigo Chaves, y Marta Esquivel, la expresidenta de la Caja. Vieras qué casualidad.
Este enredo deja un montón de preguntas en el aire. ¿Cuál es el criterio real para ser candidato en el PPSO? ¿Pagar la cuota es un requisito o más bien un obstáculo? La declaración de doña Kattia, aunque honesta, deja al partido en una posición incomodísima. Si ella no pagó y entró, y otras pagaron y quedaron fuera, la vara huele a un "dedazo" que no se lo brinca un venado. Esto no es un simple error administrativo; es un golpe directo a la credibilidad y a la supuesta transparencia del proceso. La democracia interna de los partidos, que ya de por sí es frágil, queda hecha un chiste con situaciones como esta.
Al final del día, el asunto ya no es un chisme interno, sino un problema legal que el TSE tiene que resolver. El PPSO, que se vende como la voz del "pueblo soberano", ahora tiene que explicar por qué su soberanía interna parece funcionar con reglas distintas para cada quien. Todo este sainete solo alimenta el cinismo de la gente hacia la política y nos recuerda que, muchas veces, el discurso está a años luz de la realidad. La pregunta del millón es si esto tendrá consecuencias reales o si será otra torta más que se olvida en un par de semanas. Por ahora, el plan de los candidatos electos se fue al traste y tendrán que esperar a que los magistrados decidan qué hacer con este arroz con mango.
Maes, ¿qué opinan de este enredo? ¿Es pura ineptitud, un dedazo descarado o simplemente la "nueva forma de hacer política" que nos prometieron? ¡Los leo en los comentarios!