Maes, hay que sentarse a leer esto con un cafecito porque el novelón en el partido Pueblo Soberano (PPSO) está mejor que cualquier serie de Netflix. Diay, resulta que después de la gran fiesta que se montaron el 24 de agosto para elegir a sus candidatos a diputados, ahora tienen que apagar la música, recoger los confetis y volver a empezar. ¿La razón? Un despiche monumental de recursos de amparo, audios filtrados y un desorden interno que ya ni se molestan en disimular. La vara es que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) les paró en seco la fiesta y ahora tienen que repetir la Asamblea Nacional en setiembre. ¡Qué torta!
Vamos por partes, para entender el enredo. Todo se fue al traste, principalmente, por dos recursos de amparo que pusieron dos militantes del partido, una de Alajuela y otra de Heredia. Aparentemente, las señoras hicieron todo el brete: se apuntaron, cumplieron los requisitos y, ojo al dato, pagaron la módica suma de ₡2.2 millones cada una para poder ser precandidatas. Pero, ¡qué sal! Unos días antes de la asamblea, les pegan una llamada y les dicen: "mirá, vieras que siempre no, sus nombres no van a estar en la papeleta". Así, sin más. Obviamente, las maes se fueron directo al TSE a denunciar el chanchullo y el Tribunal, como era de esperarse, les dio la razón y suspendió las candidaturas de esas dos provincias. ¡Plop!
Y si pensaban que el drama paraba ahí, se equivocan. Entre los candidatos que quedaron en el aire por esa suspensión están peces gordos como Marta Esquivel, la expresidenta de la Caja, y José Miguel Villalobos, el abogado personal del presi Chaves. Pero el desorden va más allá. Se filtró un audio donde se escucha a la candidata Laura Fernández pegándole una filibusteada a los delegados en plena asamblea, a puerta cerrada, solo porque no votaron por el candidato que la cúpula quería para un puestillo en Alajuela. O sea, el nivel de democracia interna parece que es "voten como yo les digo o aténganse". Un dedazo fallido que quedó grabado para la posteridad.
Por si fuera poco el despiche, hay más leña en el fuego. Un delegado de Buenos Aires metió otro recurso de amparo pidiendo que se anulen TODAS las candidaturas a nivel nacional, no solo las de Alajuela y Heredia. ¿El argumento? Que usaron "nóminas cerradas", un mecanismo que, según él, impide que las bases del partido participen de verdad y convierte la elección en una simple ratificación de lo que deciden cuatro gatos arriba. Ese recurso todavía está en estudio, pero imagínense donde el TSE diga que sí... ¡sería el colapso total! Y no olvidemos los otros recursos que cuestionaban el cobro de los ₡2.2 millones, que a todas luces parece una barrera para que solo los que tienen plata (o padrino) puedan participar.
Al final, la presidenta del PPSO, Mayuli Ortega, no tuvo más remedio que mandar un comunicado diciendo que convocan de nuevo a la gente el 7 de setiembre para "designar o no" las candidaturas. La pregunta es inevitable: ¿van a corregir el rumbo o solo van a tratar de hacer el mismo despiche pero con más cuidado para que no se note tanto? La credibilidad del partido, que ya venía golpeada, queda por los suelos con este capítulo. Demuestran una incapacidad alarmante para manejar sus propios procesos internos de forma transparente y democrática. Maes, en serio, ¿ustedes creen que un partido que no puede organizar una simple asamblea sin que todo se le vaya al traste está en capacidad de gobernar un país? ¿O todo este caos es más bien una estrategia calculada para quitarse de encima a los incómodos y consolidar el poder de la cúpula?
Vamos por partes, para entender el enredo. Todo se fue al traste, principalmente, por dos recursos de amparo que pusieron dos militantes del partido, una de Alajuela y otra de Heredia. Aparentemente, las señoras hicieron todo el brete: se apuntaron, cumplieron los requisitos y, ojo al dato, pagaron la módica suma de ₡2.2 millones cada una para poder ser precandidatas. Pero, ¡qué sal! Unos días antes de la asamblea, les pegan una llamada y les dicen: "mirá, vieras que siempre no, sus nombres no van a estar en la papeleta". Así, sin más. Obviamente, las maes se fueron directo al TSE a denunciar el chanchullo y el Tribunal, como era de esperarse, les dio la razón y suspendió las candidaturas de esas dos provincias. ¡Plop!
Y si pensaban que el drama paraba ahí, se equivocan. Entre los candidatos que quedaron en el aire por esa suspensión están peces gordos como Marta Esquivel, la expresidenta de la Caja, y José Miguel Villalobos, el abogado personal del presi Chaves. Pero el desorden va más allá. Se filtró un audio donde se escucha a la candidata Laura Fernández pegándole una filibusteada a los delegados en plena asamblea, a puerta cerrada, solo porque no votaron por el candidato que la cúpula quería para un puestillo en Alajuela. O sea, el nivel de democracia interna parece que es "voten como yo les digo o aténganse". Un dedazo fallido que quedó grabado para la posteridad.
Por si fuera poco el despiche, hay más leña en el fuego. Un delegado de Buenos Aires metió otro recurso de amparo pidiendo que se anulen TODAS las candidaturas a nivel nacional, no solo las de Alajuela y Heredia. ¿El argumento? Que usaron "nóminas cerradas", un mecanismo que, según él, impide que las bases del partido participen de verdad y convierte la elección en una simple ratificación de lo que deciden cuatro gatos arriba. Ese recurso todavía está en estudio, pero imagínense donde el TSE diga que sí... ¡sería el colapso total! Y no olvidemos los otros recursos que cuestionaban el cobro de los ₡2.2 millones, que a todas luces parece una barrera para que solo los que tienen plata (o padrino) puedan participar.
Al final, la presidenta del PPSO, Mayuli Ortega, no tuvo más remedio que mandar un comunicado diciendo que convocan de nuevo a la gente el 7 de setiembre para "designar o no" las candidaturas. La pregunta es inevitable: ¿van a corregir el rumbo o solo van a tratar de hacer el mismo despiche pero con más cuidado para que no se note tanto? La credibilidad del partido, que ya venía golpeada, queda por los suelos con este capítulo. Demuestran una incapacidad alarmante para manejar sus propios procesos internos de forma transparente y democrática. Maes, en serio, ¿ustedes creen que un partido que no puede organizar una simple asamblea sin que todo se le vaya al traste está en capacidad de gobernar un país? ¿O todo este caos es más bien una estrategia calculada para quitarse de encima a los incómodos y consolidar el poder de la cúpula?