Mano, ¿sabías que el Aeropuerto Juan Santamaría, nuestro orgullo nacional, tiene un planazo para cuidar tanto de la seguridad de los vuelos como de los animalitos que le pisan encima? Sí, así como lo oyes. Resulta que tienen un sistema de monitoreo diario pa' ver qué fauna se anda paseando por ahí, analizarla y hasta echarle freno si es necesario.
Según nos cuentan desde Aeris, la empresa que opera el aeropuerto, esto va en serio. No es solo pa’ evitar que un colibrí se meta en un motor (aunque eso también), sino que buscan mantener el equilibrio entre proteger la naturaleza y asegurar que los aviones despeguen y aterricen tranquilos. ¡Qué carga tener que pensar en todo, eh!
Pa' que te hagas una idea, contaron que ahora mismo hay unas 187 especies viviendo alrededor del aeropuerto. De esas, ¡más de la mitad son pajarillos! Pero también hay mamíferos, lagartos, ranitas… Un biodiverso completo. Y no les da palo, se han puesto las pilas pa' estudiar cómo estos animalitos interactúan con las aeronaves, analizando cuántos son, qué hacen y si podrían causar problemas.
Pero, ¿cómo trabajan con los animalitos en un lugar donde los aviones van a toda velocidad? Pues nomás, con un arsenal de cosas. Primero, usan pirotecnia controlada pa' espantar a los pájaros. También tienen focos láser, equipos sonoros en camionetas y cámaras trampa pa’ vigilarlos. Y ojo, que además limpian cualquier cosa que pueda atraerlos, como charcos de agua, ramas donde puedan posarse y hasta nidos. ¡Se rifan cuidando el brete!
Además de todo eso, tienen gente del aeropuerto dando vueltas permanentemente – el año pasado hicieron más de dos mil doscientas patrullas – revisando la pista, los alrededores y hasta las fincas cercanas. Porque, díganlo en voz baja, una granja cerca del aeropuerto puede atraer a montones de animales. ¡Qué vara, vaya! Ya saben, los animales se sienten atraídos por comida fácil y refugio.
Ahora, claro, hubo incidentes. En 2025, registraron 63 incidentes pequeños y cinco más gordos relacionados con aves. Suena feo, pero comparado con la cantidad de vuelos que hay, no es tanta cosa: unos 0.4 incidentes por cada mil movimientos de aviones. Por suerte, tienen convenios con centros de rescate y expertos en animales para atender a los que necesiten ayuda. Siempre priorizan que los animalitos estén bien, y solo los capturan y mudan de lugar si es estrictamente necesario.
Lo bueno es que tampoco se quedan solo con eso. Están haciendo campañas de educación pa’ la gente, enseñándoles a cuidar bien de sus mascotas y evitar que se escapen, porque esos animales callejeros también pueden traer líos. Se quieren asegurar de que todos, humanos y animales, convivan tranquilos en este pedacito de tierra.
En fin, parece que el Aeropuerto Juan Santamaría sí se está tomando en serio el cuidado de la fauna. Con tantos esfuerzos y recursos invertidos, me pregunto: ¿Crees tú que sería posible implementar estrategias similares en otros espacios públicos de Costa Rica, como parques nacionales o áreas urbanas densamente pobladas, para promover la coexistencia pacífica entre humanos y vida silvestre?
Según nos cuentan desde Aeris, la empresa que opera el aeropuerto, esto va en serio. No es solo pa’ evitar que un colibrí se meta en un motor (aunque eso también), sino que buscan mantener el equilibrio entre proteger la naturaleza y asegurar que los aviones despeguen y aterricen tranquilos. ¡Qué carga tener que pensar en todo, eh!
Pa' que te hagas una idea, contaron que ahora mismo hay unas 187 especies viviendo alrededor del aeropuerto. De esas, ¡más de la mitad son pajarillos! Pero también hay mamíferos, lagartos, ranitas… Un biodiverso completo. Y no les da palo, se han puesto las pilas pa' estudiar cómo estos animalitos interactúan con las aeronaves, analizando cuántos son, qué hacen y si podrían causar problemas.
Pero, ¿cómo trabajan con los animalitos en un lugar donde los aviones van a toda velocidad? Pues nomás, con un arsenal de cosas. Primero, usan pirotecnia controlada pa' espantar a los pájaros. También tienen focos láser, equipos sonoros en camionetas y cámaras trampa pa’ vigilarlos. Y ojo, que además limpian cualquier cosa que pueda atraerlos, como charcos de agua, ramas donde puedan posarse y hasta nidos. ¡Se rifan cuidando el brete!
Además de todo eso, tienen gente del aeropuerto dando vueltas permanentemente – el año pasado hicieron más de dos mil doscientas patrullas – revisando la pista, los alrededores y hasta las fincas cercanas. Porque, díganlo en voz baja, una granja cerca del aeropuerto puede atraer a montones de animales. ¡Qué vara, vaya! Ya saben, los animales se sienten atraídos por comida fácil y refugio.
Ahora, claro, hubo incidentes. En 2025, registraron 63 incidentes pequeños y cinco más gordos relacionados con aves. Suena feo, pero comparado con la cantidad de vuelos que hay, no es tanta cosa: unos 0.4 incidentes por cada mil movimientos de aviones. Por suerte, tienen convenios con centros de rescate y expertos en animales para atender a los que necesiten ayuda. Siempre priorizan que los animalitos estén bien, y solo los capturan y mudan de lugar si es estrictamente necesario.
Lo bueno es que tampoco se quedan solo con eso. Están haciendo campañas de educación pa’ la gente, enseñándoles a cuidar bien de sus mascotas y evitar que se escapen, porque esos animales callejeros también pueden traer líos. Se quieren asegurar de que todos, humanos y animales, convivan tranquilos en este pedacito de tierra.
En fin, parece que el Aeropuerto Juan Santamaría sí se está tomando en serio el cuidado de la fauna. Con tantos esfuerzos y recursos invertidos, me pregunto: ¿Crees tú que sería posible implementar estrategias similares en otros espacios públicos de Costa Rica, como parques nacionales o áreas urbanas densamente pobladas, para promover la coexistencia pacífica entre humanos y vida silvestre?