¡Ay, Dios mío! Ya estamos en 2026 y la inseguridad sigue siendo el dolor de cabeza nacional. La candidata Claudia Dobles, de Acción Ciudadana, sacó pecho prometiendo que, si llega a la presidencia, va a ponerle pañuelos al asunto y atacarlo frontalmente. Parece que quiere quitarle el protagonismo a todos los problemas del país, ¡y vaya que tenemos!
La verdad es que la cosa está fea. Según el OIJ, cerramos el año pasado con 873 homicidios, ¡una barbaridad!, y eso sin contar las víctimas colaterales. Un 85 de esos asesinatos fueron gente inocente que andaba haciendo sus cosas, metida en medio de balas perdidas. Imagínate, te vas a comprar pan y terminas en la morgue… ¡Qué torta!
Dobles presentó un plan con cuatro ejes principales: coordinación, más polis y equipo, tecnología punta y leyes actualizadas. Suena bien en papel, claro, pero ya hemos escuchado promesas similares antes. El problema es que el Gobierno anterior también dijo misa, y los resultados no han sido precisamente taaan chivos. Tres homicidios menos en comparación con el año anterior… ¡Un clavo!
Lo preocupante es que San José y Limón lideran la tabla de infamias. En Limón, la tasa de homicidios supera los 37 por cada 100 mil habitantes – ¡qué cargada! – una cifra alarmante que demuestra que ahí la cosa está fuera de control. Necesitamos una intervención urgente, porque así no podemos seguir viviendo con miedo en nuestros propios barrios.
El caso de Parrita, donde una familia celebrando la Navidad terminó en tragedia, todavía me pone la piel de gallina. Dos hombres armados entraron a matar a un tipo y acabaron con dos vidas más. ¡Una locura total! Eso te demuestra que el crimen organizado no le importa nada ni nadie y que necesitamos herramientas más efectivas para combatirlo.
Dobles insiste en que la seguridad debe ser una política de Estado, transversal a todas las áreas del gobierno. Tiene razón, pero implementar esto en la práctica es otro rollo. Habrá que ver si logra conseguir acuerdos políticos y presupuestos suficientes para llevar adelante sus propuestas. Que no le falten huevos a la hora de exigir resultados, ¡diay!
Y ahora, hablemos claro: ¿cuánto de esto realmente cambiará? Hemos visto tantos planes de seguridad que ya ni nos emocionamos cuando escuchamos nuevas promesas. La ciudadanía está harta de tanto discurso vacío y necesita ver acciones concretas, resultados tangibles. La confianza se ha roto, y reconstruirla va a ser una tarea titánica.
Así que, queridos lectores, diganme la verdad: ¿creen que Dobles podrá cumplir sus promesas y devolverle la tranquilidad a nuestro país? ¿O es solo otra campaña electoral llena de buenas intenciones que terminarán olvidándose en el cajón? ¡Anímense a opinar en el foro, que aquí queremos escuchar sus puntos de vista!
La verdad es que la cosa está fea. Según el OIJ, cerramos el año pasado con 873 homicidios, ¡una barbaridad!, y eso sin contar las víctimas colaterales. Un 85 de esos asesinatos fueron gente inocente que andaba haciendo sus cosas, metida en medio de balas perdidas. Imagínate, te vas a comprar pan y terminas en la morgue… ¡Qué torta!
Dobles presentó un plan con cuatro ejes principales: coordinación, más polis y equipo, tecnología punta y leyes actualizadas. Suena bien en papel, claro, pero ya hemos escuchado promesas similares antes. El problema es que el Gobierno anterior también dijo misa, y los resultados no han sido precisamente taaan chivos. Tres homicidios menos en comparación con el año anterior… ¡Un clavo!
Lo preocupante es que San José y Limón lideran la tabla de infamias. En Limón, la tasa de homicidios supera los 37 por cada 100 mil habitantes – ¡qué cargada! – una cifra alarmante que demuestra que ahí la cosa está fuera de control. Necesitamos una intervención urgente, porque así no podemos seguir viviendo con miedo en nuestros propios barrios.
El caso de Parrita, donde una familia celebrando la Navidad terminó en tragedia, todavía me pone la piel de gallina. Dos hombres armados entraron a matar a un tipo y acabaron con dos vidas más. ¡Una locura total! Eso te demuestra que el crimen organizado no le importa nada ni nadie y que necesitamos herramientas más efectivas para combatirlo.
Dobles insiste en que la seguridad debe ser una política de Estado, transversal a todas las áreas del gobierno. Tiene razón, pero implementar esto en la práctica es otro rollo. Habrá que ver si logra conseguir acuerdos políticos y presupuestos suficientes para llevar adelante sus propuestas. Que no le falten huevos a la hora de exigir resultados, ¡diay!
Y ahora, hablemos claro: ¿cuánto de esto realmente cambiará? Hemos visto tantos planes de seguridad que ya ni nos emocionamos cuando escuchamos nuevas promesas. La ciudadanía está harta de tanto discurso vacío y necesita ver acciones concretas, resultados tangibles. La confianza se ha roto, y reconstruirla va a ser una tarea titánica.
Así que, queridos lectores, diganme la verdad: ¿creen que Dobles podrá cumplir sus promesas y devolverle la tranquilidad a nuestro país? ¿O es solo otra campaña electoral llena de buenas intenciones que terminarán olvidándose en el cajón? ¡Anímense a opinar en el foro, que aquí queremos escuchar sus puntos de vista!