Maes, ¿qué me dicen? Estaba yo, feliz de la vida, planeando la mejenga del domingo, el asadito, la ida a la playa o, diay, por lo menos sacar a pasear al perro sin que pareciera que lo metí a una poza. Pero no. Como siempre, llega el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) a recordarnos que vivimos en el trópico y que nuestros planes valen un pepino si a la Zona de Convergencia Intertropical se le ocurre hacer una fiesta. Acabo de leer el pronóstico para este domingo y, para serles sincera, la vara pinta a que vamos a necesitar botas de hule y paciencia de santo para sobrevivir al finde.
Vamos por partes, como diría Jack. La cosa empieza con una mañana medio engañosa. El IMN dice que habrá "nubosidad parcial", que en tico se traduce a "ese solcito que ve por la ventana es una trampa". Para la gente que anda por el Caribe, les podría caer un chispero mañanero, pero nada del otro mundo. El verdadero despiche, como de costumbre, se arma después del mediodía. La ciencia detrás del asunto es la misma de siempre: un montón de humedad que viene del mar y la bendita Zona esa que nos agarra de punto todos los años. En resumen, el cóctel perfecto para que se nos arruine la tarde.
Ahora, el reporte por regiones, que es donde la puerca tuerce el rabo. A partir de la tarde, si usted anda por la Zona Norte o por las montañas del Caribe, vaya buscando techo porque se vienen aguaceros con tormenta. A mis compas de Guanacaste, ¡qué sal! Justo cuando el sol está más bueno para la playa, el cielo se les va a poner color hormiga y les va a caer el baldazo. Lo mismo para las montañas del Pacífico Central y Sur. Básicamente, si su plan involucra estar al aire libre en la costa del Pacífico por la tarde, mejor vaya pensando en un plan B que involucre Netflix y un buen café, porque el panorama no es nada alentador.
Y nosotros aquí, en el Valle Central, nos toca la clásica ruleta rusa del clima. El IMN habla de lluvias "dispersas", que es el término más ambiguo y frustrante de todos. Puede que en Tibás esté cayendo un diluvio y en Escazú un solazo, o viceversa. Lo que sí advierten es que hay una alta probabilidad de aguaceros localizados y tormenta, sobre todo para la gente que vive en el oeste y el norte de la GAM. O sea, el plan de ir al Parque de la Paz o a La Sabana a jugar bola como que ya se fue al traste. Es la historia de nunca acabar: uno hace planes y San Pedro tiene otros.
En fin, la moraleja es que otra vez nos toca sacar el paraguas, manejar con cuidado por las presas que se arman con cuatro gotas y, sobre todo, ajustar las expectativas. Es un recordatorio de que en Tiquicia, el único pronóstico 100% seguro es que el clima es impredecible. A veces el IMN le pega con una precisión que asusta, y otras veces se jala cada torta anunciando diluvios que nunca llegan. Pero con este panorama, mejor no jugársela. Ahora les toca a ustedes, maes. ¿A quién más le arruinó los planes el pronóstico? ¿Tenían alguna vara bien chiva planeada que ahora está en veremos? ¡Cuenten sus historias para ahogar las penas colectivamente!
Vamos por partes, como diría Jack. La cosa empieza con una mañana medio engañosa. El IMN dice que habrá "nubosidad parcial", que en tico se traduce a "ese solcito que ve por la ventana es una trampa". Para la gente que anda por el Caribe, les podría caer un chispero mañanero, pero nada del otro mundo. El verdadero despiche, como de costumbre, se arma después del mediodía. La ciencia detrás del asunto es la misma de siempre: un montón de humedad que viene del mar y la bendita Zona esa que nos agarra de punto todos los años. En resumen, el cóctel perfecto para que se nos arruine la tarde.
Ahora, el reporte por regiones, que es donde la puerca tuerce el rabo. A partir de la tarde, si usted anda por la Zona Norte o por las montañas del Caribe, vaya buscando techo porque se vienen aguaceros con tormenta. A mis compas de Guanacaste, ¡qué sal! Justo cuando el sol está más bueno para la playa, el cielo se les va a poner color hormiga y les va a caer el baldazo. Lo mismo para las montañas del Pacífico Central y Sur. Básicamente, si su plan involucra estar al aire libre en la costa del Pacífico por la tarde, mejor vaya pensando en un plan B que involucre Netflix y un buen café, porque el panorama no es nada alentador.
Y nosotros aquí, en el Valle Central, nos toca la clásica ruleta rusa del clima. El IMN habla de lluvias "dispersas", que es el término más ambiguo y frustrante de todos. Puede que en Tibás esté cayendo un diluvio y en Escazú un solazo, o viceversa. Lo que sí advierten es que hay una alta probabilidad de aguaceros localizados y tormenta, sobre todo para la gente que vive en el oeste y el norte de la GAM. O sea, el plan de ir al Parque de la Paz o a La Sabana a jugar bola como que ya se fue al traste. Es la historia de nunca acabar: uno hace planes y San Pedro tiene otros.
En fin, la moraleja es que otra vez nos toca sacar el paraguas, manejar con cuidado por las presas que se arman con cuatro gotas y, sobre todo, ajustar las expectativas. Es un recordatorio de que en Tiquicia, el único pronóstico 100% seguro es que el clima es impredecible. A veces el IMN le pega con una precisión que asusta, y otras veces se jala cada torta anunciando diluvios que nunca llegan. Pero con este panorama, mejor no jugársela. Ahora les toca a ustedes, maes. ¿A quién más le arruinó los planes el pronóstico? ¿Tenían alguna vara bien chiva planeada que ahora está en veremos? ¡Cuenten sus historias para ahogar las penas colectivamente!