Maes, vieran qué vara más curiosa me encontré navegando en la página del MEP. Entre comunicados sobre nombramientos y calendarios, salta a la vista un bombardeo de noticias que pintan un panorama casi utópico de la educación pública. La que más me llamó la atención fue una movida llamada “Finanzas positivas”, una gira que se está montando el Ministerio junto al BAC para enseñarles a los güilas de noveno año sobre educación financiera. ¡Y qué tuanis que lo hagan!, de verdad. Que un chamaco de 15 años empiece a entender cómo funciona la plata, cómo se maneja una tarjeta o cómo no ahogarse en deudas en el futuro, es una habilidad para la vida que muchos de nosotros tuvimos que aprender a puro golpe y porrazo.
Y es que, según parece, el MEP no para de tirar anuncios. Uno se pone a revisar y ve que no solo es la vara de las finanzas. Por un lado, premian coles con el Grupo Purdy por ideas de movilidad segura. Por otro, implementan un proyecto de robótica para estudiantes con alto potencial. Incluso hay noticias más de corazón, como ver a los chiquitos de la Escuela República de Nicaragua sembrando árboles con la Muni de Chepe. Uno ve todo ese movimiento y piensa: “¡Mira vos, qué nivel! Se están poniendo las pilas”. Suena a que el brete va a cachete, con proyectos que atacan desde la tecnología hasta la ecología y las finanzas personales, todo muy alineado con las "necesidades del siglo XXI", como les encanta decir en los comunicados oficiales.
Pero diay, y aquí es donde la puerca tuerce el rabo, uno no puede evitar sentir un toque de escepticismo. Porque mientras leemos sobre robótica y giras financieras en 20 colegios “seleccionados”, ¿qué está pasando en los otros miles de centros educativos del país? Todos conocemos la realidad de muchos coles: infraestructura que se cae a pedazos, falta de personal, problemas con el comedor, güilas que no tienen ni para los cuadernos. Entonces, la pregunta del millón es si estas iniciativas tan chivas son la punta del iceberg de una transformación real y profunda, o si son solo islas de excelencia en un mar de necesidades. Son proyectos buenísimos, nadie lo niega, pero ¿son escalables? ¿O se quedarán en la anécdota para la foto de prensa?
La vara con la educación financiera, por ejemplo, es un tema delicado. Es genial que el BAC, como experto, vaya a las aulas. Pero también hay que preguntarse si esa es la única vía. ¿No debería ser el propio sistema educativo, con sus propios docentes capacitados, el que lidere esta formación de manera permanente y no solo como una "gira"? Que un banco se involucre es un buen complemento, sin duda, pero depender de un convenio con una entidad privada para enseñar algo tan fundamental siempre genera dudas. Al final del día, el objetivo es que cada estudiante, sin importar si su cole fue uno de los 20 elegidos, salga con las herramientas para no jalarse una torta con su primer salario.
Ojo, y con esto no es que quiera agüevar la fiesta ni decir que nada sirve. Todo lo contrario. Cada árbol sembrado, cada línea de código que aprende un güila y cada lección sobre tasas de interés es una victoria. El punto es no quedarnos solo con el titular bonito. Como ciudadanos y parte de este foro, nos toca ver más allá y cuestionar. Celebrar el esfuerzo, claro que sí, pero también exigir que estas "iniciativas" se conviertan en la norma y no en la excepción. Que la calidad no sea una lotería que le toca a unos pocos colegios "seleccionados".
Así que les lanzo la pregunta, maes: ¿Ustedes qué opinan? ¿Son estos proyectos un verdadero cambio de rumbo para la educación tica, o solo parches bonitos en una pared que necesita un arreglo completo? ¿Les llega la señal de estas buenas varas a sus comunidades, a los coles de sus sobrinos o hijos?
Y es que, según parece, el MEP no para de tirar anuncios. Uno se pone a revisar y ve que no solo es la vara de las finanzas. Por un lado, premian coles con el Grupo Purdy por ideas de movilidad segura. Por otro, implementan un proyecto de robótica para estudiantes con alto potencial. Incluso hay noticias más de corazón, como ver a los chiquitos de la Escuela República de Nicaragua sembrando árboles con la Muni de Chepe. Uno ve todo ese movimiento y piensa: “¡Mira vos, qué nivel! Se están poniendo las pilas”. Suena a que el brete va a cachete, con proyectos que atacan desde la tecnología hasta la ecología y las finanzas personales, todo muy alineado con las "necesidades del siglo XXI", como les encanta decir en los comunicados oficiales.
Pero diay, y aquí es donde la puerca tuerce el rabo, uno no puede evitar sentir un toque de escepticismo. Porque mientras leemos sobre robótica y giras financieras en 20 colegios “seleccionados”, ¿qué está pasando en los otros miles de centros educativos del país? Todos conocemos la realidad de muchos coles: infraestructura que se cae a pedazos, falta de personal, problemas con el comedor, güilas que no tienen ni para los cuadernos. Entonces, la pregunta del millón es si estas iniciativas tan chivas son la punta del iceberg de una transformación real y profunda, o si son solo islas de excelencia en un mar de necesidades. Son proyectos buenísimos, nadie lo niega, pero ¿son escalables? ¿O se quedarán en la anécdota para la foto de prensa?
La vara con la educación financiera, por ejemplo, es un tema delicado. Es genial que el BAC, como experto, vaya a las aulas. Pero también hay que preguntarse si esa es la única vía. ¿No debería ser el propio sistema educativo, con sus propios docentes capacitados, el que lidere esta formación de manera permanente y no solo como una "gira"? Que un banco se involucre es un buen complemento, sin duda, pero depender de un convenio con una entidad privada para enseñar algo tan fundamental siempre genera dudas. Al final del día, el objetivo es que cada estudiante, sin importar si su cole fue uno de los 20 elegidos, salga con las herramientas para no jalarse una torta con su primer salario.
Ojo, y con esto no es que quiera agüevar la fiesta ni decir que nada sirve. Todo lo contrario. Cada árbol sembrado, cada línea de código que aprende un güila y cada lección sobre tasas de interés es una victoria. El punto es no quedarnos solo con el titular bonito. Como ciudadanos y parte de este foro, nos toca ver más allá y cuestionar. Celebrar el esfuerzo, claro que sí, pero también exigir que estas "iniciativas" se conviertan en la norma y no en la excepción. Que la calidad no sea una lotería que le toca a unos pocos colegios "seleccionados".
Así que les lanzo la pregunta, maes: ¿Ustedes qué opinan? ¿Son estos proyectos un verdadero cambio de rumbo para la educación tica, o solo parches bonitos en una pared que necesita un arreglo completo? ¿Les llega la señal de estas buenas varas a sus comunidades, a los coles de sus sobrinos o hijos?