Diay, maes. A veces uno se mete a redes sociales buscando memes de Chayanne y se termina topando con un despiche de proporciones épicas. Y la vara que nos tiene a todos hablando esta semana es, sin duda, el encontronazo digital entre la actriz venezolana Ana Karina Manco y nuestra compatriota, la presentadora Verónica Bastos. Para los que viven debajo de una piedra, les hago un resumen: Manco subió un video quejándose amargamente de cómo manejamos los ticos, diciendo que somos súper agresivos, que los camiones nos quieren matar y que, por ende, el "Pura Vida" es una hipocresía total. ¡Qué torta! Como era de esperarse, el avispero se alborotó y Bastos, ni corta ni perezosa, le contestó llamándola "malagradecida" y hasta ofreciéndole comprarle el tiquete de vuelta a su país. Un clásico drama de Instagram que, queramos o no, nos pone a pensar un poquito.
Seamos honestos por un segundo: ¿tiene Manco un punto, aunque sea uno chiquitico? Mae, el que diga que manejar en la General Cañas a las cinco de la tarde es una experiencia zen, está mintiendo descaradamente. Es una jungla. La gente se te mete sin direccionales, los trailers se sienten dueños de los tres carriles y más de uno anda con una mecha tan corta que parece que el desayuno fue con pólvora. En esa parte, diay, no podemos tapar el sol con un dedo. La crítica a la cultura vial es válida. El problema, y donde creo que la actriz se jaló la torta monumental, fue en conectar ese caos vial directamente con la esencia del "Pura Vida", declarándolo "totalmente falso". Es una generalización que se siente no solo injusta, sino bastante ignorante de lo que realmente significa esa frase para nosotros.
Ahora, hablemos de la reacción de Verónica Bastos. Entiendo perfectamente el impulso. Cuando alguien de afuera critica así, de esa forma tan tajante, uno siente que le están tocando una fibra sensible, el orgullo nacional. Bastos se puso la camiseta de la Sele y salió a defender el escudo con todo. El "¡No mereces vivir entre los míos!" es una frase potente, cargada de patriotismo. Sin embargo, aquí es donde la vara se pone más compleja. El argumento de "si no le gusta, devuélvase a su país" es peligrosamente simplista y nos cierra la puerta a cualquier tipo de autocrítica. ¿Fue una defensa apasionada o una reacción desmedida que alimenta la xenofobia? Posiblemente un poco de ambas. Defender lo nuestro es tuanis, pero invalidar una crítica entera con un ataque personal a veces nos hace quedar peor.
Porque al final, ¿qué es el Pura Vida? No es una promesa de que todo es perfecto, de que no hay presas, de que todos andan regalando flores por la calle. ¡Para nada! El Pura Vida, para mí, es más una filosofía de resiliencia. Es el "diay, mae, qué le vamos a hacer" después de estar una hora pegado en la misma presa. Es la capacidad de encontrar algo bueno en medio del caos, de no dejar que un mal rato te arruine el día entero. Es una actitud, no una descripción literal de la realidad. Pretender que no hay problemas, que no hay gente agresiva o situaciones frustrantes sería absurdo. El Pura Vida no niega el despiche; más bien, es la herramienta que usamos para navegarlo sin volvernos locos.
Este encontronazo, más allá del chisme y los dimes y diretes, nos sirve como un espejo. Nos obliga a preguntarnos cómo reaccionamos a la crítica y qué tan dispuestos estamos a analizar nuestras propias tortas como sociedad. Manco generalizó de forma injusta, sí. Bastos defendió con una pasión que rozó la hostilidad, también. Quizás la verdad, como casi siempre, está en un punto medio. Tenemos que mejorar en la calle, y tal vez también tenemos que aprender a recibir críticas sin sentir que todo nuestro sistema de valores se va al traste. La discusión está servida y, honestamente, está más interesante que muchas series de Netflix.
Así que les lanzo la pregunta, maes: ¿Se puede criticar al tico y al "Pura Vida" sin que medio país se le tire encima? ¿O es que hay formas y formas, y a la actriz se le fue la mano con el drama? Los leo en los comentarios, a ver qué opinan de toda esta vara.
Seamos honestos por un segundo: ¿tiene Manco un punto, aunque sea uno chiquitico? Mae, el que diga que manejar en la General Cañas a las cinco de la tarde es una experiencia zen, está mintiendo descaradamente. Es una jungla. La gente se te mete sin direccionales, los trailers se sienten dueños de los tres carriles y más de uno anda con una mecha tan corta que parece que el desayuno fue con pólvora. En esa parte, diay, no podemos tapar el sol con un dedo. La crítica a la cultura vial es válida. El problema, y donde creo que la actriz se jaló la torta monumental, fue en conectar ese caos vial directamente con la esencia del "Pura Vida", declarándolo "totalmente falso". Es una generalización que se siente no solo injusta, sino bastante ignorante de lo que realmente significa esa frase para nosotros.
Ahora, hablemos de la reacción de Verónica Bastos. Entiendo perfectamente el impulso. Cuando alguien de afuera critica así, de esa forma tan tajante, uno siente que le están tocando una fibra sensible, el orgullo nacional. Bastos se puso la camiseta de la Sele y salió a defender el escudo con todo. El "¡No mereces vivir entre los míos!" es una frase potente, cargada de patriotismo. Sin embargo, aquí es donde la vara se pone más compleja. El argumento de "si no le gusta, devuélvase a su país" es peligrosamente simplista y nos cierra la puerta a cualquier tipo de autocrítica. ¿Fue una defensa apasionada o una reacción desmedida que alimenta la xenofobia? Posiblemente un poco de ambas. Defender lo nuestro es tuanis, pero invalidar una crítica entera con un ataque personal a veces nos hace quedar peor.
Porque al final, ¿qué es el Pura Vida? No es una promesa de que todo es perfecto, de que no hay presas, de que todos andan regalando flores por la calle. ¡Para nada! El Pura Vida, para mí, es más una filosofía de resiliencia. Es el "diay, mae, qué le vamos a hacer" después de estar una hora pegado en la misma presa. Es la capacidad de encontrar algo bueno en medio del caos, de no dejar que un mal rato te arruine el día entero. Es una actitud, no una descripción literal de la realidad. Pretender que no hay problemas, que no hay gente agresiva o situaciones frustrantes sería absurdo. El Pura Vida no niega el despiche; más bien, es la herramienta que usamos para navegarlo sin volvernos locos.
Este encontronazo, más allá del chisme y los dimes y diretes, nos sirve como un espejo. Nos obliga a preguntarnos cómo reaccionamos a la crítica y qué tan dispuestos estamos a analizar nuestras propias tortas como sociedad. Manco generalizó de forma injusta, sí. Bastos defendió con una pasión que rozó la hostilidad, también. Quizás la verdad, como casi siempre, está en un punto medio. Tenemos que mejorar en la calle, y tal vez también tenemos que aprender a recibir críticas sin sentir que todo nuestro sistema de valores se va al traste. La discusión está servida y, honestamente, está más interesante que muchas series de Netflix.
Así que les lanzo la pregunta, maes: ¿Se puede criticar al tico y al "Pura Vida" sin que medio país se le tire encima? ¿O es que hay formas y formas, y a la actriz se le fue la mano con el drama? Los leo en los comentarios, a ver qué opinan de toda esta vara.