Ay, mi gente, ¡qué bronca! Aquí en Hatillo 6, la cosa está que arde. Con la obra del túnel vehicular avanzando a marchas forzadas, los peatones estamos viviendo un verdadero calvario. Se quitaron el puente y nos dejaron librados a nuestra suerte, cruzando la calle como si estuviéramos jugando a la ruleta rusa. ¡Esto es un despiche!
Como recordarán, el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) decidió retirar el puente peatonal como parte de la megaobra del túnel, prometiendo un paso provisional mientras avanzaban los trabajos. Dicen que ya van por el 85% de ejecución, y que para primer trimestre del próximo año todo estará listo. Pero, ¿a costa de qué? ¿Del bienestar y la seguridad de nosotros, los que vivimos por acá?
El problema es que este paso provisional… bueno, digamos que deja mucho que desear. Es prácticamente un cruce a nivel, con vehículos de todo tipo pasando a toda velocidad. Camionetas, taxis, motoconchos, ¡hasta autobuses! Y encima, nadie respeta la señalización, parece que les da permiso para hacer lo que quieran. Una torta.
Y lo peor de todo es la ausencia casi total de autoridad. No ves un policía, ni siquiera un agente de tránsito regulando el tráfico. Por eso, los conductores se aprovechan y siguen adelante, sin pensar en los que tenemos que cruzar la calle. “Los carros no paran, las motos se meten por cualquier lado y aquí pasan niños, adultos mayores y personas con discapacidad,” me dijo Doña Rosa, vecina del sector, con la cara larga. ¡Se le entiende la molestia!
Imagínate la escena durante las horas pico: estudiantes corriendo a sus escuelas, señores buscando llegar a la parada del bus, familias intentando comprar unas gallinas en la plaza. Todo el mundo poniendo su vida en manos de Diosito, esperando que ningún carro te atropelle. ¡Qué nivel de estrés! Y si llueve... ¡ay!, entonces sí que es brete. La señalización se borra y el pavimento se vuelve resbaladizo. Un chunche se puede caer fácil así.
Ahora bien, ¿por qué demonios sacaron el puente? Según dicen, era para agilizar la colocación de prelosas y el vaciado de concreto. Claro, entiendo que quieren terminar rápido la obra, pero ¿es justo poner en riesgo nuestras vidas para ganar unos días? Parece que la eficiencia siempre prima sobre la seguridad de las personas. ¡Qué sal!
La comunidad, cansada de esperar soluciones, ha levantado la voz exigiendo mayor control vehicular, presencia policial constante y una revisión urgente de las condiciones del paso provisional. Queremos sentirnos seguros al caminar por nuestro barrio, no vivir con el miedo constante de sufrir un accidente. Ya basta de ponerlo todo a perder por ahorrarle unos cuantos colones al Estado. Que le echen ganas y le pongan remedio a esta vara.
La obra avanza, sí, pero la preocupación aumenta día tras día. Cruzar la calle en Hatillo 6 se ha convertido en una aventura peligrosa, un acto de fe. ¿Será que tendremos que esperar hasta el primer trimestre de 2026 para volver a sentirnos tranquilos? Ojalá no tengamos que lamentar ninguna tragedia antes de que eso suceda. Vecinos, ¿ustedes creen que es justo tener que vivir con este nivel de riesgo por un túnel? Dejen sus opiniones en el foro, quiero saber qué piensan al respecto.
Como recordarán, el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) decidió retirar el puente peatonal como parte de la megaobra del túnel, prometiendo un paso provisional mientras avanzaban los trabajos. Dicen que ya van por el 85% de ejecución, y que para primer trimestre del próximo año todo estará listo. Pero, ¿a costa de qué? ¿Del bienestar y la seguridad de nosotros, los que vivimos por acá?
El problema es que este paso provisional… bueno, digamos que deja mucho que desear. Es prácticamente un cruce a nivel, con vehículos de todo tipo pasando a toda velocidad. Camionetas, taxis, motoconchos, ¡hasta autobuses! Y encima, nadie respeta la señalización, parece que les da permiso para hacer lo que quieran. Una torta.
Y lo peor de todo es la ausencia casi total de autoridad. No ves un policía, ni siquiera un agente de tránsito regulando el tráfico. Por eso, los conductores se aprovechan y siguen adelante, sin pensar en los que tenemos que cruzar la calle. “Los carros no paran, las motos se meten por cualquier lado y aquí pasan niños, adultos mayores y personas con discapacidad,” me dijo Doña Rosa, vecina del sector, con la cara larga. ¡Se le entiende la molestia!
Imagínate la escena durante las horas pico: estudiantes corriendo a sus escuelas, señores buscando llegar a la parada del bus, familias intentando comprar unas gallinas en la plaza. Todo el mundo poniendo su vida en manos de Diosito, esperando que ningún carro te atropelle. ¡Qué nivel de estrés! Y si llueve... ¡ay!, entonces sí que es brete. La señalización se borra y el pavimento se vuelve resbaladizo. Un chunche se puede caer fácil así.
Ahora bien, ¿por qué demonios sacaron el puente? Según dicen, era para agilizar la colocación de prelosas y el vaciado de concreto. Claro, entiendo que quieren terminar rápido la obra, pero ¿es justo poner en riesgo nuestras vidas para ganar unos días? Parece que la eficiencia siempre prima sobre la seguridad de las personas. ¡Qué sal!
La comunidad, cansada de esperar soluciones, ha levantado la voz exigiendo mayor control vehicular, presencia policial constante y una revisión urgente de las condiciones del paso provisional. Queremos sentirnos seguros al caminar por nuestro barrio, no vivir con el miedo constante de sufrir un accidente. Ya basta de ponerlo todo a perder por ahorrarle unos cuantos colones al Estado. Que le echen ganas y le pongan remedio a esta vara.
La obra avanza, sí, pero la preocupación aumenta día tras día. Cruzar la calle en Hatillo 6 se ha convertido en una aventura peligrosa, un acto de fe. ¿Será que tendremos que esperar hasta el primer trimestre de 2026 para volver a sentirnos tranquilos? Ojalá no tengamos que lamentar ninguna tragedia antes de que eso suceda. Vecinos, ¿ustedes creen que es justo tener que vivir con este nivel de riesgo por un túnel? Dejen sus opiniones en el foro, quiero saber qué piensan al respecto.