¡Quiiiiiiibo! Así les va, compas del Foro. La Defensoría de los Habitantes le metió turbo a la cosa democrática y ahora van a tener más de 400 jóvenes echándole ojo a las elecciones del 1 de febrero. Parece mentira, pero sí, vamos a tener mamas llenas de miradas frescas cuidando que todo esté chiva en las mesas de votación. Una iniciativa bien interesante, díganme.
La movida, según cuentan desde la Defensoría, es que quieren asegurar que las cosas se desarrollen tranqui y sin broncas. Estos muchachitos y muchachitas, entre 18 y 35 años, estarán presentes en casi todo el país –el 86%, para ser exactos– dando seguimiento a la apertura y cierre de las juntas receptoras de votos y revisando si hay acceso para todos, incluyendo los abuelitos, gente con alguna discapacidad y hasta aquellos que están cumpliendo una condena. Imagínense la responsabilidad que eso conlleva, ¡un brete!
Lo que más me llamó la atención es que casi la mitad de estos jóvenes (el 45%, para ser precisos) van a ejercer su derecho al voto por primera vez en unas presidenciales. Eso dice mucho sobre su compromiso con la democracia y su interés en participar activamente en la vida política del país. Ojalá esto inspire a muchos más jóvenes a involucrarse, porque, seamos sinceros, a veces parece que nos da flojera el rollo político.
Y no solo eso, el TSE (Tribunal Supremo de Elecciones) le dio luz verde a la iniciativa, lo cual demuestra que existe una coordinación importante entre ambas instituciones. Esto es fundamental para garantizar la transparencia y la legitimidad del proceso electoral. Que no haya pretexto para meterle mano, como dicen por ahí. Es vital que tengamos confianza en nuestro sistema democrático, aunque a veces dé para suspirar…
Angie Cruickshank Lambert, la defensora de los habitantes, expresó que la participación juvenil fortalece la democracia y promueve valores fundamentales como la libertad, la justicia y el respeto a los derechos humanos. ¡Digo, qué lindo discurso! Espero que se traduzca en acciones concretas y que esto no quede solo en palabras bonitas. A ver si realmente hacen la diferencia.
Pero acá viene lo bueno: la idea es convertir esto en un programa fijo, pa’ que año tras año podamos contar con jóvenes observadores electorales. Imaginen el impacto que podría tener esto a largo plazo en la calidad de nuestras elecciones. Sería como darle un empujón definitivo a nuestra democracia y asegurarnos de que todo marche sobre rieles. Ya saben, “prevención diluviana”, como dirían nuestros ancestros.
También me pareció super interesante que van a estar echando un ojo en hogares de larga estancia y centros penitenciarios, con ayuda de Guías y Scouts de Costa Rica. Eso demuestra que quieren llegar a todos los rincones del país y cubrir todas las poblaciones vulnerables. ¡Se rifan la receta! Además, tienen la visita de defensoras de otros países, pa’ que vean cómo hacemos las cosas nosotros. Ojalá aprendan algo de nuestra manera de hacer las cosas, con picardía y pura sangre tica.
En fin, una iniciativa prometedora que podría marcar un antes y un después en la forma en que vemos las elecciones en Costa Rica. Pero dime, mi gente del Foro: ¿crees que la participación de jóvenes observadores electorales puede realmente cambiar el rumbo de la política costarricense, o es simplemente otra campaña más que se queda en nada? ¿Será este un paso firme hacia una democracia más sólida y transparente, o solo humo?
La movida, según cuentan desde la Defensoría, es que quieren asegurar que las cosas se desarrollen tranqui y sin broncas. Estos muchachitos y muchachitas, entre 18 y 35 años, estarán presentes en casi todo el país –el 86%, para ser exactos– dando seguimiento a la apertura y cierre de las juntas receptoras de votos y revisando si hay acceso para todos, incluyendo los abuelitos, gente con alguna discapacidad y hasta aquellos que están cumpliendo una condena. Imagínense la responsabilidad que eso conlleva, ¡un brete!
Lo que más me llamó la atención es que casi la mitad de estos jóvenes (el 45%, para ser precisos) van a ejercer su derecho al voto por primera vez en unas presidenciales. Eso dice mucho sobre su compromiso con la democracia y su interés en participar activamente en la vida política del país. Ojalá esto inspire a muchos más jóvenes a involucrarse, porque, seamos sinceros, a veces parece que nos da flojera el rollo político.
Y no solo eso, el TSE (Tribunal Supremo de Elecciones) le dio luz verde a la iniciativa, lo cual demuestra que existe una coordinación importante entre ambas instituciones. Esto es fundamental para garantizar la transparencia y la legitimidad del proceso electoral. Que no haya pretexto para meterle mano, como dicen por ahí. Es vital que tengamos confianza en nuestro sistema democrático, aunque a veces dé para suspirar…
Angie Cruickshank Lambert, la defensora de los habitantes, expresó que la participación juvenil fortalece la democracia y promueve valores fundamentales como la libertad, la justicia y el respeto a los derechos humanos. ¡Digo, qué lindo discurso! Espero que se traduzca en acciones concretas y que esto no quede solo en palabras bonitas. A ver si realmente hacen la diferencia.
Pero acá viene lo bueno: la idea es convertir esto en un programa fijo, pa’ que año tras año podamos contar con jóvenes observadores electorales. Imaginen el impacto que podría tener esto a largo plazo en la calidad de nuestras elecciones. Sería como darle un empujón definitivo a nuestra democracia y asegurarnos de que todo marche sobre rieles. Ya saben, “prevención diluviana”, como dirían nuestros ancestros.
También me pareció super interesante que van a estar echando un ojo en hogares de larga estancia y centros penitenciarios, con ayuda de Guías y Scouts de Costa Rica. Eso demuestra que quieren llegar a todos los rincones del país y cubrir todas las poblaciones vulnerables. ¡Se rifan la receta! Además, tienen la visita de defensoras de otros países, pa’ que vean cómo hacemos las cosas nosotros. Ojalá aprendan algo de nuestra manera de hacer las cosas, con picardía y pura sangre tica.
En fin, una iniciativa prometedora que podría marcar un antes y un después en la forma en que vemos las elecciones en Costa Rica. Pero dime, mi gente del Foro: ¿crees que la participación de jóvenes observadores electorales puede realmente cambiar el rumbo de la política costarricense, o es simplemente otra campaña más que se queda en nada? ¿Será este un paso firme hacia una democracia más sólida y transparente, o solo humo?