A ver, seamos honestos. Por años, intentar abrir un negocio en Costa Rica era como apuntarse a un decatlón sin haber entrenado: una carrera de obstáculos burocráticos que le quitaba las ganas al más pintado. El deporte nacional del trámite eterno, las filas interminables y el papelerío que parecía sacado de una novela de Kafka. Si usted alguna vez ha intentado sacar una patente o un permiso sanitario, sabe de lo que hablo. Era un despiche de marca mayor. Pero parece que, de a poquitos, esa vara está cambiando, y la verdad, ¡qué chiva que así sea!
Resulta que la gente de PROCOMER se puso las pilas y le metió el hombro a una herramienta que llaman la Ventanilla Única de Inversión, o la VUI para los compas. La idea es simple pero matadora: agarrar ese reguero de más de 200 trámites que se necesitaban para invertir o emprender y meterlos todos en una sola plataforma digital. Estamos hablando de que ya no hay que ir a peregrinar por 58 municipalidades distintas para sacar una patente comercial, o hacer malabares para conseguir permisos sanitarios. Ahora, una buena parte de ese brete se puede hacer en línea. ¡Qué nivel! Ya era hora de que le entráramos de lleno al siglo XXI.
Y ojo, que no lo decimos solo nosotros. La vara se puso tan seria que hasta la OCDE (la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que son como los maes más cargas en temas de economía a nivel mundial) le echó flores al chunche este. Básicamente, dijeron que la VUI de Costa Rica es un ejemplo para toda la región. La viceministra de Comercio Exterior, Indiana Trejos, lo dijo más fino, pero en tico significa que tener el visto bueno de estos expertos nos ayuda a vernos más guapos ante los inversionistas y a demostrar que aquí nos estamos tomando en serio lo de facilitar las cosas. Es como sacarse un 100 en un examen que todo el mundo está viendo.
Claro, no todo es perfecto y todavía falta camino por recorrer. El mismo informe de la OCDE, como buen profe estricto, nos dejó tarea. Señalaron que falta mejorar la coordinación con el MEIC (el Ministerio de Economía), que la plataforma tiene que ser todavía más amigable para el que la usa (o sea, menos enredos y más al grano) y, lo más importante, que más emprendedores y empresas se animen a usarla. Porque de nada sirve tener una autopista de ocho carriles si todo el mundo sigue usando el camino de lastre. La clave es que la gente le pierda el miedo y vea que de verdad funciona.
Al final del día, esta noticia, sumada a que la inflación por fin está bajando y que seguimos siendo un imán para la inversión extranjera, pinta un panorama bastante tuanis. Simplificar trámites no es solo una cuestión de modernizar al Estado; es una señal clara para todos los que quieren pulsearla, para los que tienen una idea y quieren convertirla en brete. Es decirles: "Mae, venga, invierta aquí, que ya no le vamos a poner tantas trabas". Ojalá que sigan por ese camino y que esta VUI sea solo el comienzo.
Pero bueno, esa es mi lectura. ¿Ustedes qué dicen, maes? ¿Alguno ha tenido que usar esta nueva plataforma? ¿Creen que de verdad va a cambiar el panorama para los emprendedores o es pura hablada? ¡Los leo en los comentarios!
Resulta que la gente de PROCOMER se puso las pilas y le metió el hombro a una herramienta que llaman la Ventanilla Única de Inversión, o la VUI para los compas. La idea es simple pero matadora: agarrar ese reguero de más de 200 trámites que se necesitaban para invertir o emprender y meterlos todos en una sola plataforma digital. Estamos hablando de que ya no hay que ir a peregrinar por 58 municipalidades distintas para sacar una patente comercial, o hacer malabares para conseguir permisos sanitarios. Ahora, una buena parte de ese brete se puede hacer en línea. ¡Qué nivel! Ya era hora de que le entráramos de lleno al siglo XXI.
Y ojo, que no lo decimos solo nosotros. La vara se puso tan seria que hasta la OCDE (la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que son como los maes más cargas en temas de economía a nivel mundial) le echó flores al chunche este. Básicamente, dijeron que la VUI de Costa Rica es un ejemplo para toda la región. La viceministra de Comercio Exterior, Indiana Trejos, lo dijo más fino, pero en tico significa que tener el visto bueno de estos expertos nos ayuda a vernos más guapos ante los inversionistas y a demostrar que aquí nos estamos tomando en serio lo de facilitar las cosas. Es como sacarse un 100 en un examen que todo el mundo está viendo.
Claro, no todo es perfecto y todavía falta camino por recorrer. El mismo informe de la OCDE, como buen profe estricto, nos dejó tarea. Señalaron que falta mejorar la coordinación con el MEIC (el Ministerio de Economía), que la plataforma tiene que ser todavía más amigable para el que la usa (o sea, menos enredos y más al grano) y, lo más importante, que más emprendedores y empresas se animen a usarla. Porque de nada sirve tener una autopista de ocho carriles si todo el mundo sigue usando el camino de lastre. La clave es que la gente le pierda el miedo y vea que de verdad funciona.
Al final del día, esta noticia, sumada a que la inflación por fin está bajando y que seguimos siendo un imán para la inversión extranjera, pinta un panorama bastante tuanis. Simplificar trámites no es solo una cuestión de modernizar al Estado; es una señal clara para todos los que quieren pulsearla, para los que tienen una idea y quieren convertirla en brete. Es decirles: "Mae, venga, invierta aquí, que ya no le vamos a poner tantas trabas". Ojalá que sigan por ese camino y que esta VUI sea solo el comienzo.
Pero bueno, esa es mi lectura. ¿Ustedes qué dicen, maes? ¿Alguno ha tenido que usar esta nueva plataforma? ¿Creen que de verdad va a cambiar el panorama para los emprendedores o es pura hablada? ¡Los leo en los comentarios!